Evaluación de las condiciones en Haití Después del Terremoto de Agosto de 2021

Tzu Chi Center  |  20 septiembre, 2021
Durante el 21 y 22 de agosto, Johnson Chang, voluntario de Tzu Chi en Haití, lidera un equipo de evaluación inicial en las áreas afectadas por el terremoto que azotó Haití el pasado 14 de agosto de 2021. Foto / Réginald Louissaint Junior

Escrito por Pheel Wang y Jennifer Chien
Traducido por Sophie X. Song
Editado por Ida Eva Zielinska
Traducido (Español) por Gerardo Bonilla
Editado (Español) por Maribel Suárez

“Vi a una madre demacrada con sus tres hijos pequeños bajo una caseta de campaña improvisada. Había un bebé en el suelo que no parecía mayor de un año, envuelto en un trozo de plástico para calentarlo [mientras] algo se cocinaba en un fuego formado por tres pila de piedras y leña”, escribió Johnson Chang, voluntario de Tzu Chi Haití.

Como líder del equipo de socorro en casos de desastre de Tzu Chi en Haití, Johnson informaba sobre lo que había visto en las áreas afectadas por el terremoto que azotó a la nación el 14 de agosto de 2021. Al mismo tiempo, recordando todo el sufrimiento que su corazón presenció. “Durante los últimos días, manejé solo desde la ciudad capital hasta la zona afectada por el desastre. Ninguno de los problemas que encontré pudieron compararse con lo que habían sufrido estos supervivientes del terremoto. Espero que se le entregue suministros de socorro lo antes posible “.

El primer equipo de voluntarios de Tzu Chi que evaluó las condiciones después del terremoto vio a una madre con sus hijos pequeños viviendo bajo una caseta improvisada en el suelo. Foto / Johnson Chang

Comunidad Les Cayes Fue La Más Afectada

Para el verano de 2021 no hubo paz en la República de Haití. El 7 de julio, su presidente Jovenel Moïse, fue asesinado y el país entró en estado de emergencia debido al problema político que trajo este incidente. Luego, el 14 de agosto, un terremoto de magnitud 7.2 sacudió a este país localizado en la región del Caribe.

El epicentro fue aproximadamente a ocho millas de la comunidad llamada Petit Trou de Nippes, ubicado a unas 80 millas al oeste de Puerto Príncipe, capital de Haití.
Para el 22 de agosto, el número de muertos era de 2,000 vidas perdidas, más de 10,000 personas heridas y más de 130,000 edificios destruidos. El desastre fue particularmente devastador para la ciudad de Les Cayes, localizada en el Departamento Sur del país. (El país se divide en un total de 10 departamentos).

“Los edificios han sufrido daños en varios grados. Algunos fueron destruidos, mientras que otros se inclinaron o las paredes se agrietaron. Con el tiempo, el diseño y calidad de construcción de algunos de estos edificios variaron. Solo en Les Cayes, más de 30 escuelas han resultado dañadas ”, informó Johnson Chang, quien lideró un equipo de evaluación en Les Cayes. Luego de salir de la capital el 21 de agosto, Chang condujo cuatro horas y media para realizar una evaluación inicial de los daños en la ciudad.

Aun antes del terremoto y de las recientes tormentas tropicales, los niños haitianos no habían asistido a la escuela durante varios meses debido al desorden político y la pandemia de COVID-19. Ahora que esta última catástrofe ha comprometido la seguridad en muchos edificios escolares dañados, la pregunta es ¿cuándo regresarán los estudiantes a las escuelas?

De las 255 escuelas más afectadas en la zona del Departamento Sur, un total de 94 escuelas resultaron dañadas o destruidas por el terremoto. Se estimó que 540,000 niños se vieron afectados por este desastre, según estadísticas del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

El equipo de Tzu Chi inspeccionó la escuela Sœurs Salésiennes en De Mapou, Les Cayes y por parte de las monjas, se enteraron de los daños que sufrió la escuela. También fueron a las áreas de Camp-Perrin, Séptima Sección Comunal Villejoint, Pont de la Ravine, Gelée y La Porte. Dondequiera que hubiera un tramo de tierra vacía, decenas o incluso miles de familias habían colocado láminas de plástico delgadas como refugio improvisado. También las pusieron sobre el suelo de color amarillo-marrón. Estas familias carecían de agua y electricidad y no podían cocinar en estas fuertes condiciones de vida.

Una mirada alrededor evidenciaba que se estaba gestando una crisis humanitaria a gran escala en Haití. Cuando el equipo entrevistó a las familias, les quedó claro que incluso los más afortunados, sólo podían hablar de los pilares de sus casas que aún sostenían un techo debilitado, aunque todas las demás paredes se habían derrumbado. Las casas de los menos afortunados habían sido arrasadas.

Actualmente, más de 300 personas seguían desaparecidas en la zona del desastre y todos los días el esfuerzo de excavación para desenterrar los cuerpos traía noticias desgarradoras para muchas familias. Pero los sobrevivientes, no solo tuvieron que lidiar con su dolor devastador, sino que también sufrieron debido a la insuficiencia de agua potable, alimentos, ropa, zapatos y una escasez extrema de suministros médicos.

Además, con las tormentas tropicales y deslizamientos de tierra severos que amenazan esta área, la gente temía que las casas pudieran derrumbarse en cualquier momento por lo que prefirieron quedarse temblando en las calles o refugiarse en tiendas de campaña en lugar de regresar al interior de las edificaciones.

La Movilización

Los voluntarios en Haití continuaron informando noticias de primera mano sobre el terreno en Haití a la sede mundial de la Fundación Budista Tzu Chi en Taiwán y Tzu Chi USA. Sus informes cubrieron las condiciones de viaje locales y las preocupaciones de seguridad. Identificaron suministros de ayuda esencial y registraron su búsqueda de lugares de distribución seguros y adecuados. Esencialmente, proporcionaron información valiosa en preparación para el auxilio en casos de desastre a gran escala y el despliegue de voluntarios que comenzará pronto.

“La carretera que sale de la capital y cerca de la ciudad de Carrefour está ocupada por delincuentes, por lo que tratamos de pasar rápidamente”, compartió Johnson Chang en un informe. Los bandidos armados robaron los equipos de socorro en casos de desastre de muchos países en esa carretera en el tramo que corre desde Puerto Príncipe hasta el área afectada por el terremoto. Y no tan solo eso, los residentes en la zona del desastre también habían comenzado a manifestarse porque la ayuda del gobierno en casos de desastre aún no había llegado.

Posteriormente, el equipo de evaluación también se reunió con Madame Sylvie Rameau, alcaldesa de Les Cayes, y le pidió al gobierno local que les ayudara a mantener seguros a los equipos de ayuda y que les proporcionara más información sobre las secuelas del desastre. Además, también evaluaron varios lugares posiblemente adecuados para almacenar y distribuir suministros y servir comida caliente.

El 22 de agosto, el equipo de evaluación se reúne con Madame Sylvie Rameau, alcaldesa de Les Cayes, para realizar algunas discusiones detalladas. Fotos / Réginald Louissaint Junior

“Debemos considerar la seguridad y el espacio disponible para el almacenamiento. Por ejemplo, el socio de Tzu Chi en Haití, Salésiens de Don Bosco, tiene un centro de formación profesional en Bergeau. Además cuenta con dos cocinas que pueden servir comida caliente para 500 personas. La escuela Sœurs Salésiennes también tiene un espacio similar. La Misión Técnica de Taiwán tiene una sucursal en el sur que sería adecuada para almacenar suministros”, informó el equipo de evaluación.

Durante el día, el equipo se agotó físicamente con la actividad constante en el área del desastre hasta que en la noche quedaron exhaustos. Aun así, escribieron informes detallados de la situación.

Los colaboradores de mucho tiempo de Tzu Chi en el servicio a las familias de los barrios marginales de Puerto Príncipe, los Salésiens de Don Bosco, son muy respetados por los residentes haitianos. Por lo tanto, sería relativamente seguro mantener una distribución allí. Por otro lado, la electricidad es un lujo en Haití, y las escuelas de la iglesia tienen agua potable y electricidad, así como recursos humanos y logísticos organizados. Pueden ayudar mejor a Tzu Chi en la distribución de suministros. Por último, la sucursal de la Misión Técnica de Taiwán cuenta con agua potable, paredes, iluminación adecuada y seguridad armada.

Reporte del Equipo de Evaluación de Desastres

Un almacén en la sucursal de la Misión Técnica de Taiwán en el sur de Haití puede almacenar de manera segura grandes cantidades de suministros de auxilio. Fotos / Réginald Louissaint Jr

El equipo entregó información sin demora a través de las redes sociales y videoconferencias con Taiwán, Estados Unidos y otros lugares donde los voluntarios de Tzu Chi están preparando suministros de auxilio y pronto se enviaran hacia Haití. Tzu Chi espera defender sus principios de “Dirección, Enfoque, Respeto, Pragmatismo y Oportunidad” en la ayuda internacional.

Gracias a la amplia y combinada experiencia de auxilio en casos de desastre del equipo de evaluación, Tzu Chi puede considerar varios factores mientras formula la misión de ayuda, para así tomar decisiones precisas con prontitud. Por ejemplo, los suministros de alimentos deben incluir artículos que los haitianos comen a menudo y que no se estropean rápidamente aun cuando no hayan estado en un almacenamiento adecuado. También deben ser fáciles de cocinar. Además, el peso de los suministros de alimentos no debe ser demasiado pesado para que lo carguen las mujeres o las personas que se trasladan caminando.

Los afectados por el terremoto necesitan agua potable con urgencia. Foto / Johnson Chang

Del 1 de septiembre al 30 de octubre, un equipo de auxilio en casos de desastre compuesto por voluntarios de Taiwán y Tzu Chi USA viajará a Haití divididos en varios grupos. Una vez allí se reunirán para distribuir suministros de ayuda, así como brindar consultas médicas gratuitas, apoyo espiritual y capacitar a los voluntarios. También participarán en la planificación de la reconstrucción a mediano y largo plazo.

La primera distribución de alimentos se llevará a cabo a principios de septiembre y proporcionará alimentos suficientes durante todo un mes para 5,000 hogares compuesta por entre cuatro a seis personas. Tzu Chi distribuirá más alimentos, kits médicos, mantas ecológicas, pastillas para purificar el agua, camas desplegables y otros suministros más adelante. Pronto, los sobrevivientes del terremoto no tendrán que dormir en el suelo ni intentar mantenerse calientes bajo un trozo de plástico por la noche con el estómago vacío.

A su regreso a Puerto Príncipe, Johnson Chang observó una foto de un voluntario de la comunidad de Tzu Chi que estaba llorando. Podía sentir empatía por cómo se sentía el hombre. Luego se preguntó  a sí mismo: “¿Cómo puede un hombre ayudar a miles de familias que sufren como resultado de este desastre?” La única forma es seguir adelante, paso a paso.

Me duele ver a Haití de esta manera y, de hecho, me siento impotente. Pero al ver a los miembros de Tzu Chi en todo el mundo mostrando amor y preocupación por los sobrevivientes, ¡sé que debo ser fuerte!

Johnson Chang, Voluntario de Tzu Chi en Haití

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