La Pandemia No Detiene a Tzu Chi en Ayudar a los Niños de Haití

Región Noreste  |  17 enero, 2021
El 8 de diciembre de 2020, La Escuela OPEPB en Haití, conmemora una importante celebración católica, seguida por una repartición de sacos de arroz, por parte de la Fundación Tzu Chi. [Foto: Keziah Jean]

Escrito por James Chen, Grace Wong, Keziah Jean
Traducido por Hernán Goicochea
Editado por Maribel Suárez

En 2020, Haití fue gravemente impactado por la pandemia de COVID-19. La capital de Haití, Puerto Príncipe – fue testigo de huelgas y disturbios casi todos los días. Durante años, Haití ha estado recibiendo ayuda de varias organizaciones internacionales. Sin embargo, debido a la pandemia, experimentó una escasez de alimentos en toda la nación, y una cadena subsiguiente de inseguridad a nivel nacional lleva al país a un recorte de esa ayuda internacional.

Los distritos de la capital – Cité Soleil y La Saline – que ya estaban afectados por la pobreza, fueron los más afectados. Durante la pandemia, la tasa de delincuencia en ambos distritos, era excepcionalmente alta y el funcionamiento de las escuelas, se vieron afectados significativamente.

El padre Zucchi Ange Olibrice, voluntario de Tzu Chi y director de Las Pequeñas Escuelas del Padre Bohnen (OPEPB, por sus siglas en inglés) en Saline, una institución educativa que trabaja por el bienestar social de los niños y jóvenes marginados, se alarmó por lo que estaba sucediendo, confirmando la gravedad de la situación al consultar con el equipo de la Fundación Tzu Chi, que brindaba ayuda en Haití.

La pandemia y la situación de seguridad son las razones que nos ponen en una situación difícil; muchos países llevan meses en confinamiento y no es fácil cruzar las fronteras. Con tanta inaccesibilidad, se formó una gran resistencia invisible a la realidad.

Padre Zucchi Ange Olibrice Director Ejecutivo, Escuela OPEPB en La Saline Voluntario de Tzu Chi

Los compañeros del Padre Zucchi, otros voluntarios de la Fundación, no podían soportar ver su angustia y trabajar arduamente todo el día, para mantener la escuela en funcionamiento, y que los niños pudieran continuar su educación. Entonces, le dijeron: “Deja que los niños se concentren en sus estudios y Tzu Chi, les ayudará con el arroz gratis, que necesitan para el almuerzo. La esperanza para el futuro sólo existe cuando se educa a los niños”.

Cada saco de arroz proporcionado por Tzu Chi, llevaba la inscripción "AMOR DE TAIWÁN" en letras grandes, para iluminar la esperanza en las comunidades empobrecidas de Haití. [Foto: Keziah Jean]
Gracias a un suministro continuo enviado desde Taiwán, nunca habrá escasez de arroz en Haití. [Foto: Keziah Jean]

El Padre Zucchi, asignó parte del segundo lote de arroz enviado por la sede global de Tzu Chi como alimento gratuito para los niños que viven en la pobreza. Mientras que parte del lote, se repartió para los residentes de mayor edad y discapacitados en los distritos de Cité Soleil y La Saline como almuerzo gratis, el resto se destinó a familias empobrecidas con niños.

Por un lado, este lote de arroz ayudaría a garantizar que los estudiantes tuvieran alimentos para comer, cada vez que regresen a la casa, después de la escuela. Al recibir estos suministros, los padres de los estudiantes también podrán estar más tranquilos, sabiendo que no tendrán que descuidar o sacrificar la educación de sus hijos debido a la necesidad de ganarse la vida.

El 8 de diciembre, fecha que marca una fiesta importante católica, La Solemnidad de la Inmaculada Concepción, el Padre Zucchi llevó a los estudiantes a agradecer a Dios por el don de la naturaleza y expresar gratitud a todos los que han ofrecido una mano amigable. Seguido, fue la repartición de arroz proporcionado por Tzu Chi. La familia de cada estudiante era elegible para recibir un saco grande de arroz, mientras que aquellos con más de dos niños en la escuela eran elegibles para recibir dos.

Elegí específicamente esta importante festividad católica, para mostrar nuestro agradecimiento a Tzu Chi. Gracias a la compasión de la Maestra Cheng Yen, el arroz [que viene] de Taiwán llegó justo a tiempo, para que el programa de almuerzos gratuitos de la escuela pueda continuar.

Padre Zucchi Ange Olibrice Director Ejecutivo, Escuela OPEPB en La Saline Voluntario de Tzu Chi
Con comida en el estómago, los niños están llenos de energía. [Foto: Keziah Jean]

El Padre Zucchi, también les dijo a los estudiantes: “Debemos estar agradecidos con la Maestra Cheng Yen y con [la Fundación] Tzu Chi. Tzu Chi es realmente importante. Es peligroso aquí, y fueron los únicos que vinieron y nos ofrecieron ayuda. Siempre debemos tener esto en cuenta, y estar agradecidos con la Maestra Cheng Yen y [la Fundación] Tzu Chi por su amor incondicional”.

La facultad de la escuela además aprovechó la ceremonia, para expresar su más sincera gratitud a la Fundación Tzu Chi, y a sus voluntarios, por el cuidado y apoyo que han brindado a lo largo de los años.

Llevan amor incondicional en sus corazones. Si no lo hicieran, no habrían venido a un área como esta, pero lo hicieron; ellos están aquí. Oraremos por ellos y los alentaremos, tal como ellos nos alentaron y ayudaron. Estamos agradecidos por la repartición de arroz debido a la inseguridad alimentaria. Muchos tienen hambre. La gente aquí no tiene nada y vive en apuros; ¿Cómo pueden sus hijos tener energía para la escuela?

Frantz Moliere Facultad, Escuela OPEPB en La Saline
Además del almuerzo nutritivo gratuito proporcionado por la escuela, los estudiantes también reciben un saco de arroz proporcionado por Tzu Chi, para que no se vayan a casa con las manos vacías. [Foto: Keziah Jean]
La cantidad de arroz entregada se basa en el número de estudiantes para cada hogar [Foto: Keziah Jean]

Más de 8.000 estudiantes participaron en aquella ceremonia católica, la cual se llevó a cabo en La Escuela OPEPB en Saline en este día tan especial. Durante la ceremonia, los estudiantes, además, cantaron canciones con gratitud y oraron por un mundo libre de desastres, por un clima favorable y ricas cosechas. También, oraron para que se continúe la repartición de alimentos a todos y por la paz para toda la nación de Haití.

Naika St. Val, una de las estudiantes que se encontraba celebrando la festividad católica en la escuela, expresó su agradecimiento a cada voluntario de la Fundación Tzu Chi que siempre ha estado ahí para ellos, diciendo: “Hoy es posible gracias a ustedes. Me siento honrada de tener la oportunidad de venir a este evento y espero que haya más eventos como este en el futuro”.

Los estudiantes de la escuela secundaria OPEPB cargan sobre su cabeza, los sacos de arroz proporcionados por Tzu Chi, para sus familias. [Foto: Keziah Jean]

Con un corazón amoroso, nada es imposible.

Aforismo Jing Si de la Venerable Maestra Cheng Yen

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