Tzu Chi celebra la graduación de la primera clase del Programa de Capacitación Vocacional de Sastrería

Tzu Chi Center  |  1 julio, 2022
Todas las alumnas se reunieron para celebrar sus logros como costureras certificadas gracias al programa ofrecido por Tzu Chi. Foto/ Keziah Jean.

Adaptado al español por María Pacheco Valles
Editado por M. Carolina Saheli

Ocho meses después de haber iniciado sus clases llenas de emoción, 15 mujeres haitianas celebraron su graduación como alumnas del Programa de Capacitación Vocacional de Sastrería. La celebración tuvo lugar el pasado 19 de febrero en la Escuela Don Bosco de Haití, donde las graduadas compartieron su felicidad con familiares, voluntarios de Tzu Chi y demás invitados.

El Programa se lanzó durante el verano de 2021 como una iniciativa que busca ayudar a las mujeres haitianas a que aprendan una labor de la que puedan obtener beneficios económicos en el futuro. La fundación budista contó con el apoyo del Sacerdote Zucchi Ange Olibrice, Director Ejecutivo de Écoles de Père Bohnen, una escuela salesiana con sede en la isla caribeña.

Alumnas felices al obtener la certificación
Las alumnas se mostraron felices durante la celebración al obtener la certificación como sastres. Foto/ Keziah Jean.

Haití es uno de los países que vive una grave crisis social y económica que ha dejado vulnerables a todos sus habitantes, especialmente a las mujeres y los niños. En julio de 2021, Jovenal Moïse, quien era presidente de Haití, fue asesinado, evento que puso en peligro el frágil contexto social de Haití. Ese mismo año, un terremoto afectó gravemente a más de 800 mil personas quienes aún sufren las consecuencias por el fenómeno natural. Según un informe hecho por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Haití es el país más pobre del hemisferio occidental y 54% de las mujeres haitianas no tienen acceso a ayuda sanitaria. Según otro informepublicado en ingléspor The Borgen Project, 21% de las mujeres en Haití entre las edades de 15 – 24 años han tenido su primer encuentro sexual en contra de su voluntad. Mientras queen el mismo informese detalla que 1 de cada 7 niñas quedan embarazadas entre los 15 y 19 años sin estar casadas. En la sociedad haitiana estas madres solteras son vistas como parias y sufren las consecuencias de vivir en una sociedad donde no son apoyadas. 


Aunque estas estadísticas son preocupantes, lo es aún más conocer las calamidades de las mujeres haitianas de primera mano, como lo hace Tzu Chi. La fundación budista representada por sus voluntarios ha estado trabajando en el país caribeño desde hace más de una década, y en vista de la situación de las mujeres haitianas decidieron involucrarse aún más y crear programas que las ayuden a enfrentarse a los problemas.

Entre todos un mejor futuro es posible

Los voluntarios de Tzu chi han estado presentes en Haití ayudando después de los desastres naturales, protegiendo la salud de los niños, proporcionando comidas y ofreciendo ayuda de emergencia. Sin embargo, los voluntarios decidieron emprender otros esfuerzos y centrarse en la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres haitianas. Por esta razón, los voluntarios decidieron crear el Programa Vocacional de Sastrería. Una iniciativa gratuita que permite a las estudiantes aprender una labor en la que pueden trabajar y generar ingresos.

Para arrancar con el proyecto de la mejor manera, los voluntarios de Tzu Chi contactaron a Veronique Supplice, Molila Pierre y Adcline Domercant, quienes son costureras expertas dispuestas a compartir sus conocimientos con otras mujeres. Cada una de ellas enseñó distintas técnicas a las estudiantes y las introdujo en el mundo de la costura y la sastrería. Adcline Domercant comentó que desea que las mujeres haitianas dejen de esperar que las cosas pasen. Por su parte, Molila Pierre dijo que se sentía feliz al ver como mujeres de distintas edades se sentían confiadas al aprender nuevas habilidades. Mientras que Veronique fue enfática al desear lo mejor para las mujeres que decidieron ser parte de este proyecto.

Elige un objetivo, invierte con ganas y alegría, y crecerás. Si no te gusta coser, entonces es inútil. Es sólo una pérdida de tiempo. Nunca se puede hacer bien la ropa. Pero si te interesa, harás ropa hermosa en uno o dos meses.

Veronique Supplice, maestra de sastrería

Las niñas y mujeres que participaron en el programa aprendieron sobre el funcionamiento de las máquinas de coser y trabajaron en pequeños y grandes proyectos como la confección de faldas, adquiriendo práctica y conocimiento sobre el proceso para luego crear pequeñas piezas como mascarillas y grandes como piezas completas de ropa. Además, el currículo del curso, fue diseñado para introducir los Aforismos Jing Si de la Maestra Cheng Yen a las estudiantes. Durante este programa las mujeres pudieron adquirir conocimientos sobre sastrería, pero también crecieron espiritualmente lo que puede servir para lograr un balance en sus vidas. 

La Venerable Maestra Cheng Yen fue homenajeada durante la ceremonia de graduación. Foto/ Keziah Jean.

Las estudiantes del programa siempre mostraron una actitud positiva y la voluntad de aprender todo sobre la sastrería. Todas se plantearon metas, metas que lograron al final de su entrenamiento. Una de ellas fue Esperance Aliancent, quien estaba embarazada al principio de las clases y realizó todo el curso durante los meses de embarazo, haciendo todo lo posible por aprender y así buscar lo mejor para ella y su familia. “Incluso estando embarazada, no puedo dejar de aprender. No puedo esperar hasta que nazca mi hijo. De lo contrario, alguien tomará mi lugar. Incluso si me siento incómoda, sigo estudiando feliz”, compartió Esperance.

Un día para el recuerdo. Rindiendo homenaje a las graduadas

Padres, profesoras, amigos y voluntarios de Tzu Chi se reunieron en la ceremonia para rendir homenaje y apoyar a las nuevas sastres, mujeres que dedicaron meses en aprender un nuevo oficio. Johnson Chang, voluntario de Tzu Chi en Haití y Wen-jiann Ku, Embajador de Taiwán en Haití, asistieron al acto de graduación, el evento resultó inspirador para todas las personas que asistieron.

Las graduadas mostraron orgullosas sus certificados de sastrería después de recibirlos. Foto/ Keziah Jean.

“El orgullo se desborda en nuestros corazones, el orgullo de saber que en este día hay 15 mujeres haitianas que ahora pueden vivir solas gracias a la sólida formación que han recibido durante estos ocho meses”, dijo Madame Augustin, otra maestra de la escuela.

Ropa para niños y mujeres, diseños y bellas ilustraciones decoraban el salón donde se llevó a cabo la graduación y exhibición del hermoso y duro trabajo hecho por las alumnas durante sus horas de estudio en el programa. La ceremonia llenó de alegría y orgullo a todos los asistentes al ver el talento de estas mujeres que se esforzaron en alcanzar una meta que las ayudará en el futuro.

La ropa hecha por las estudiantes se mostró durante la graduación y fue admirada por los asistentes. Foto/ Keziah Jean.

Las nuevas sastres se mostraron emocionadas y orgullosas al ver todo lo que lograron durante sus meses en el programa. Alegría y orgullo que también las ayudará en su nueva vida. Por su parte el Sacerdote Zucchi agradeció a todos los presentes, especialmente a la Maestra Cheng Yen y a los taiwaneses que han contribuido para que el programa fuera un éxito. Las primeras graduadas del Programa Vocacional de Sastrería, servirán de inspiración para que otras mujeres encuentren la valentía necesaria para tomar el control de sus vidas paso a paso.

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