Escrito por Shuli Lo
Traducido y editado al español por Gaby Guandique
Mientras el invierno comenzaba a sentirse, voluntarios de Tzu Chi en Tijuana, México, junto con estudiantes del programa del Aula de la Esperanza del Campus Tzu Chi Tijuana, organizaron un emotivo evento con la comunidad para celebrar la Navidad. Antes de la celebración, visitaron diversos casos de beneficiarios de atención a largo plazo en sus hogares para entregar obsequios, compartir bendiciones y llevar alegría festiva.
Entre las personas visitadas se encontraba Vanesa, una joven de 21 años cuya sonrisa tocó profundamente el corazón de cada voluntario.
Un encuentro que reconforta el corazón
De acuerdo con la voluntaria Shiu Yun Tsai, el vínculo de Vanesa con Tzu Chi comenzó a través de su abuela, quien asistía regularmente a la clínica gratuita de atención visual que se realiza mensualmente en el Campus Tzu Chi Tijuana. Durante una de esas consultas, el médico diagnosticó a la abuela con cataratas. Aunque fue referida a los servicios públicos de salud en México, le informaron que la cirugía solo estaba disponible para personas de bajos recursos mayores de 60 años. Debido a que uno de sus ojos aún funcionaba, se le recomendó esperar el momento adecuado para el procedimiento.
Durante las visitas domiciliarias a la abuela, los voluntarios conocieron a Vanesa y comprendieron las dificultades que su abuela enfrentó durante años al criar sola a su nieta. En julio de 2025, un equipo especial de atención dental proveniente de Taiwán viajó a Tijuana para participar en una clínica gratuita. En colaboración con los servicios públicos de salud de México, Tzu Chi incluyó a Vanesa como uno de los casos de atención dental especializada. Gracias al apoyo de los voluntarios, Vanesa pudo completar varios tratamientos dentales, y el acompañamiento continuó después de la clínica. Con el paso del tiempo y las visitas frecuentes, el vínculo entre Vanesa y el equipo de voluntarios se fortaleció.
Los regalos navideños para los beneficiarios de atención a largo plazo en Tijuana se preparan con anticipación. Fotos/Shuli Lo
Con motivo de la Navidad de 2025, el Aula de la Esperanza planeó una jornada especial de visitas y seleccionó seis casos de atención a largo plazo, entre ellos el de Vanesa. En las semanas previas, los estudiantes visitaron su hogar para conocerla a ella y a su familia, así como sus condiciones de vida y necesidades. Con base en ello, conversaron y adquirieron los regalos navideños más adecuados. También prepararon artículos de primera necesidad para su abuela, quien ha cuidado de Vanesa durante tantos años, transmitiéndole bendiciones y gratitud.
Una sonrisa inocente, el regalo más valioso
Vanesa desarrolló discapacidad intelectual y retraso psicomotor tras contraer meningitis a los cinco meses de edad. Esta condición también le generó dificultades de comunicación, limitando su expresión verbal y su interacción social. Cuando aún era pequeña, su madre se marchó, y fue su abuela quien asumió la responsabilidad de criarla. Sin embargo, las dificultades de la vida no han logrado apagar su sonrisa. De carácter optimista y siempre sonriente, Vanesa es conocida cariñosamente entre los voluntarios como “la persona más feliz del mundo”.
Cuando los voluntarios de Tzu Chi y el equipo del Aula de la Esperanza llegaron a su hogar, una sonrisa iluminó de inmediato el rostro de Vanesa. Al verlos realizar lenguaje de señas y cantar bendiciones para ella, comenzó a aplaudir con entusiasmo y a moverse al ritmo de la música. Su reacción espontánea llenó el ambiente de calidez y alegría, conmoviendo a todos los presentes.
Meredith Morales, estudiante de la escuela, compartió que se sintió muy feliz cuando conoció a Vanesa por primera vez. Sin embargo, al darse cuenta de que Vanesa no podía moverse ni jugar libremente como ella, decidió darle “lo mejor” que tenía: su propia sonrisa. Con el tiempo que pasaron juntas, su vínculo se profundizó.
“Me gusta mucho estar con ella. Estar a su lado me hace muy feliz”, expresó Meredith.
La educación para la vida florece a través de la acción
Selena Rangel, docente de alfabetización, destacó el profundo significado de estas jornadas navideñas organizadas por Tzu Chi Tijuana. Señaló que este tipo de actividades no solo enseña a los niños a ser agradecidos por lo que tienen, sino que también los guía a tratar a los demás con compasión. Muchos de los estudiantes han experimentado la escasez de recursos en algún momento de sus vidas. Hoy, gracias al acompañamiento y las bendiciones de Tzu Chi, comprenden que ellos también pueden convertirse en dadores.
Independientemente de las circunstancias de cada persona, la disposición de tender la mano es invaluable. Que los niños lo reconozcan desde temprana edad es una educación para la vida irremplazable”, afirmó Rangel.
Selena Rangel
Docente de alfabetización Aula de la Esperanza



La docente Selena Rangel arregla el cabello de los estudiantes y pinta sus narices para combinar con sus diademas de renos, ayudándolos a lucir mejor mientras añade alegría navideña antes de visitar a familias en necesidad. Fotos/Shuli Lo
Esta iniciativa de entrega de regalos navideños fue mucho más que un intercambio de obsequios; se convirtió en una lección de vida profunda y llena de ternura. Voluntarios de Tzu Chi, docentes y niños salieron a la comunidad para acompañar y apoyar a familias con recursos limitados. Incluso en medio del frío invierno, llevaron calidez y esperanza, permitiendo que el amor echara raíces en cada corazón.