Escrito por Ping Liao
Traducido y adaptado al español por Gabriela Barzallo
Editado por Esperanza Balaguer
Del 7 al 8 de junio de 2025, se celebró el primer Festival del Té de San José, coorganizado por el Festival del Té de Nevada y la oficina regional del Noroeste de Tzu Chi USA, en la sede de esta última en la localidad californiana. El evento reunió a comerciantes de té y a aficionados de todo el país. Mientras el delicado aroma del té llenaba el ambiente, los asistentes fueron recibidos en un espacio armonioso de Tzu Chi, donde pudieron vivir una experiencia cultural única con calidez hospitalaria.
El festival atrajo a más de 600 participantes, incluidos visitantes locales y de otras regiones, así como voluntarios que se registraron a través de la página web oficial del festival. Entre ellos hubo 451 visitantes generales que compraron entradas, 25 invitados especiales, y cerca de 100 voluntarios de Tzu Chi que apoyaron con la recepción, las visitas guiadas, la logística y otras tareas. Gracias a la generosidad de los expositores y a la venta de boletos, el evento recaudó un total de 21.021 dólares.
A cada visitante se le entregó una taza de porcelana reutilizable y una bolsa ecológica fabricada en Taiwán, símbolos de armonía con la tierra y del compromiso de Tzu Chi con la protección ambiental y la vida sencilla. Además, los comerciantes y los instructores de los cursos ofrecieron con generosidad té, utensilios y materiales, impregnando el evento con su bondad y bendiciones, lo cual fue clave para el éxito del festival.
Dar vida al Festival del Té de San José
El origen del festival se remonta a los esfuerzos de largo recorrido de Sally Wei, directora del Festival del Té de San José, en la promoción del Té Jing Si. Desde que recibió su formación en la sede de Tzu Chi USA en 2006, se ha dedicado a compartir tanto la cultura del té como el espíritu humanista de Tzu Chi con la comunidad. A partir de 2012, al comenzar a capacitar a voluntarios angloparlantes y reconocer ciertas lagunas en su propio conocimiento, Wei se propuso profundizar en la cultura global del té. Así nació su visión de llevar el Té Jing Si a un escenario internacional y transmitir los valores más profundos de Tzu Chi al público estadounidense.
En 2016, Wei viajó al Reino Unido para especializarse en la UK Tea Academy, donde estudió con una asesora del programa cultural sobre el té de la BBC y completó un riguroso curso que incluyó la degustación personal de 47 variedades de té. Desde 2018, comenzó a participar y a analizar los principales festivales de té en Estados Unidos, como el World Tea Expo de Las Vegas, el Festival del Té de Seattle y el Tea Expo de Portland. Paso a paso, su idea de organizar una exposición local de té fue tomando forma.
El Té Jing Si debutó de forma oficial en un festival de té en EE.UU. en 2019. Cuatro años después, en 2023, Wei fundó el Festival del Té de Nevada e invitó al Té Jing Si como uno de los participantes inaugurales. Para 2025, su sueño se hizo realidad con el nacimiento del Festival del Té de San José en Silicon Valley, cristalizando así su visión y sus años de trabajo constante.
Hice un voto de servir como puente entre Tzu Chi y la sociedad estadounidense hasta mi último aliento.
Sally Wei, Directora Festival del Té de San José
Durante el festival, cuatro mujeres afroamericanas viajaron durante cuatro horas solo para conocerla. “Te hemos estado siguiendo”, le dijeron. Sus palabras conmovieron profundamente a Wei y reafirmaron su creencia de que el cuidadoso camino del té tiene un poder transformador que puede conectar a los corazones más allá de las culturas.
Una muestra del mejor té del mundo reunida en un solo lugar
Los comerciantes de té de Nepal, China, Japón, Corea, Taiwán, Estados Unidos y otros países se reunieron en la Oficina Regional del Noroeste de Tzu Chi USA en San José para el festival, trayendo consigo más de 200 variedades únicas de té. Algunos provenían de plantaciones de alta montaña, otros de frondosos bosques y muchos de ellos eran mezclas innovadoras elaboradas con hierbas locales y nuevas recetas creativas.
Entre los más destacados, estuvieron el té negro de Nepal, el Gyokuro —campeón mundial originario de Chicago—, selecciones de Japón y África, así como bebidas sin cafeína hechas con hongos y hierbas. Cada variedad ofrecía no solo un sabor distintivo, sino también un reflejo de la esencia cultural de su lugar de origen.




Los comerciantes de té presentan las cualidades únicas de cada variedad, ofrecen degustaciones y ayudan a profundizar la apreciación del té entre los participantes. Fotos/Pohan Chen y C.M. Yung
Los asistentes al festival se sintieron encantados de poder explorar una variedad tan amplia de tés. Michael, que viajó desde Modesto, California, contó que era su primer encuentro con el Té Jing Si y la primera vez que probaba una variedad tan delicada como el Osmanthus Oriental. “Nunca imaginé que probaría tantos tés de tantas regiones en un solo lugar”, dijo. “Muchos de ellos ni siquiera son conocidos fuera de sus lugares de origen. Esta es una oportunidad única para degustar tés de todo el mundo y experimentar un verdadero intercambio cultural”.
Además del mercado de té, el festival ofreció una rica variedad de talleres y conferencias, con 231 entradas vendidas para las diferentes sesiones. Estas incluyeron una ceremonia práctica de té Jing Si y clases sobre el arte de apreciar el té, su historia, su cultura, y el bienestar a través de la planta, todas muy bien recibidas por los participantes. Instructores experimentados dirigieron los talleres, mientras que los conferenciantes invitados del este de Estados Unidos y Asia ofrecieron ponencias sobre temas como la “Ceremonia del té oriental y vida consciente” y “Tés herbales chinos y bebidas saludables”.



Sherman Tylawsky, voluntario de segunda generación de Tzu Chi, dio una charla en el festival e invitó a un excompañero de secundaria para que se uniera como voluntario al evento. En la actualidad, Tylawsky es candidato a doctorado en la Universidad de Alabama. Durante la presentación, habló sobre “El té y la historia de Estados Unidos”, rastreando su importancia cultural y política desde el Motín del Té de Boston de 1773 hasta la actualidad.. “Nuestro país”, compartió, “ha estado íntimamente conectado con el té desde el principio”.
Junto a las degustaciones y los talleres, el festival también incluyó presentaciones culturales en vivo y actividades educativas para niños, creando un espacio acogedor donde asistentes de todas las edades pudieron interactuar con el espíritu del té.
Para ampliar aún más el acceso, se ofrecieron cursos y sesiones de intercambio de forma virtual con ponentes de distintas partes del mundo —incluyendo Londres (Reino Unido), Chicago y el medio oeste de EE. UU.— lo que permitió que incluso quienes no pudieron asistir en persona conectaran con las historias y el espíritu del té, y contribuir a la difusión de su cultura y filosofía.
Una muestra del mejor té del mundo reunida en un solo lugar
Entre los muchos productores presentes en el festival, el Jing Si Tea destacó tanto por su pureza como por su filosofía. Este té proviene de una finca centenaria en Sanyi, condado de Miaoli, Taiwán. Durante las últimas dos décadas, el terreno ha pasado por una notable transformación hasta convertirse en una finca orgánica, donde se utilizan enzimas de piña y polvo de soja orgánica para enriquecer el suelo. Gracias a una mejora continua en sus técnicas de elaboración, la finca produce un té aromático, dulce, puro y natural.
Cultivado mediante métodos agrícolas naturales y no tóxicos, cada taza de Jing Si Tea encarna el respeto de los miembros de Tzu Chi por la tierra y su compasión por todos los seres vivos. Sally Wei, directora del Festival del Té de San José, comentó que la promoción del Jing Si Tea no se centra en el producto como tal, sino que se realiza con un “acercamiento suave” para conectar con la gente. Según sus palabras: “Nosotros no vendemos té. Ayudamos a que otros experimenten el espíritu de Tzu Chi a través de la degustación.”
El maestro Hsiao Gong, del Centro de Cultura Zen Moderna, presentó en el festival un té rojo procedente de la montaña Tiantai, en China. Según explicó, la finca que lo produce se encuentra a más de 800 metros de altura, en un entorno con aire fresco y agua pura, ideales para el cultivo de un té de alta calidad. Allí se realiza una sola cosecha al año y se siguen prácticas ecológicas estrictas: no se usan pesticidas ni químicos y tanto la tierra como las plantas de té se tratan con el mayor cuidado para preservar su pureza.
“Esto no es con fines comerciales, sino para promover una cultura de la armonía entre el ser humano y la naturaleza”, explicó el maestro Gong. Agregó que el té fue elaborado por monjes, con compasión e intención sincera de proteger el medioambiente —una visión que esperan compartir con todos los que lo saborean. Para el maestro Gong, la producción y el disfrute del té pueden convertirse en una forma de práctica espiritual que encarna el respeto al cielo y la tierra, y expresa amor hacia los demás. Esta filosofía está profundamente alineada con el espíritu de Tzu Chi.


El stand de té de la montaña Tiantai atrajo a muchos entusiastas gracias a su ambiente animado, las degustaciones continuas y las conversaciones significativas. Fotos/Pohan Chen
El Festival del Té de San José fue, en realidad, una manifestación viva del principio de Tzu Chi: “Cultivar la amistad y conectar corazones a través del té.” Una sola taza de té reunió a personas de distintas culturas, generaciones y orígenes, quienes llegaron a Tzu Chi y sintieron la calidez del cuidado y la cultura humanista. En un tiempo de turbulencia global, una simple taza de té puede brindar un momento de paz y bondad. Tzu Chi espera que esta experiencia compartida sirva como un puente para dar la bienvenida a más amistades afines, volver a encontrarse el próximo año y continuar con la hermosa tradición que comenzó con el Festival del Té de San José en 2025.