Escrito por Shuli Lo
Traducido y editado al español por Gabriela Barzallo
Editado por Esperanza Balaguer
La grave y prolongada escasez de recursos que sufre la región suroeste de Tijuana, México, dificulta que las personas con problemas serios de salud o de movilidad tengan acceso a una atención dental adecuada. Con el objetivo de mejorar la salud bucal de las personas más vulnerables de la zona, los voluntarios de Tzu Chi reunieron a un equipo de odontólogos de Taiwán, México y Estados Unidos para tratar a los residentes más vulnerables.
Los profesionales de la Asociación Médica Internacional Tzu Chi (TIMA) procedentes de Taiwán aterrizaron en el Aeropuerto Internacional de Ontario, California, el pasado 6 de julio por la tarde. Motivados por la compasión, llegaron con el objetivo de desplegar una misión médica para atender a las comunidades más necesitadas, decididos a devolverles las sonrisas y la esperanza a los pacientes más vulnerables.
La compasión cruza océanos
En la zona suroeste de Tijuana, ubicada a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, convive un marcado contraste entre la elevada movilidad social y las malas condiciones económicas que condicionan la vida cotidiana de sus habitantes. Esta región se enfrenta a una escasez constante de servicios públicos esenciales para poder llevar una vida digna, tras décadas de malas políticas de vivienda, cambios en las fuerzas económicas, diversas crisis y otros factores, que dificultan las oportunidades laborales, la atención médica, la educación e incluso el acceso al agua potable en los hogares.
Muchos residentes se enfrentan a la constante círculo vicioso de caer en la pobreza por enfermedad y enfermar a causa de la pobreza. Cuando se trata de pacientes con discapacidades físicas o intelectuales, la falta de apoyo familiar y de servicios sanitarios limita la atención médica a situaciones de emergencia. Esto, sumado a las enormes barreras cotidianas a las que se enfrentan, hace casi imposible recibir atención dental.
Los elevados costes médicos y la desigual distribución de los recursos económicos agravan aún más los problemas de salud bucal. En consecuencia, en numerosas ocasiones, los pacientes no reciben tratamiento ni prevención contra los problemas dentales. Además, el campus Tzu Chi de Tijuana solo cuenta en la actualidad con un odontólogo y un asistente, que son incapaces de responder a la gran demanda existente.
Por este motivo, y en respuesta a las necesidades urgentes de la comunidad, los voluntarios de Tzu Chi organizaron un evento colaborativo para atenderlos. Se aliaron con la Secretaría de Salud de Baja California, el Hospital General de Tijuana, el equipo dental de TIMA Taiwán y dentistas de Tzu Chi en México y Estados Unidos, para ofrecer consultas dentales especializadas a los más vulnerables. Al combinar la experiencia profesional con la compasión, lograron ofrecer una atención concreta y esperanza a sus pacientes.
Uniendo manos para hacer llegar la ayuda
Los voluntarios de Tijuana se trasladaron la tarde del 6 de julio hasta el Aeropuerto Internacional de Ontario, en el sur de California, para recibir a los equipos dentales de TIMA. El grupo de médicos procedentes de Taiwán estuvo formado por el Dr. Yi Pang Lee del Hospital Tzu Chi de Hualien; el Dr. Yi Jan Hzsa y el Dr. Ming-Ju Lee, ambos del Hospital Tzu Chi de Taichung, y este último estuvo acompañado de su esposa, Chinghsuan Huang. Además, se unieron el Dr. Tzu-Ying Lee del Hospital Tzu Chi de Kaohsiung y el técnico en aparatos médicos Chuani Lai. El equipo estadounidense de TIMA estuvo integrado por el Dr. Lawrence Lai, la Dra. Stephanie Chen y el Dr. Hungyuan Yen.
Los integrantes del grupo solo se habían comunicado hasta ese momento a través de internet. Pero su primera reunión en persona se sintió como un reencuentro entre viejos amigos. Desde el aeropuerto, el grupo viajó directamente a Tijuana. Tras tres horas de camino, llegaron al campus de Tzu Chi alrededor de las 11 de la noche.
A pesar del cansancio, todos mantuvieron el buen espíritu de la misión. Nada más llegar, ofrecieron sus respetos a la fundadora de Tzu Chi, la Maestra del Dharma Cheng Yen, para después disfrutar unidos de una agradable bienvenida con frutas frescas y bocadillos típicos de Taiwán preparados por los voluntarios.
Las sonrisas, los saludos y las alegres conversaciones transformaron a los desconocidos en amigos en cuestión de minutos. El ambiente se sintió tan natural y cercano como el de una familia. No se percibió la distancia ni la incomodidad típicas de un primer encuentro.
Ayudar a otros es una bendición
El Dr. Yi Jan Hzsa, subdirector de Servicios Médicos del Hospital Tzu Chi de Taipéi, participó por primera vez en la clínica dental gratuita de Tzu Chi en Tijuana. Contó que había recibido la invitación de parte del Dr. Yi Pang Lee, del Hospital Tzu Chi de Hualien, alrededor de un mes y medio antes de la misión.
Al enterarse de que se trataba de una clínica internacional, aceptó sin dudarlo: “Tzu Chi está contribuyendo aquí. Así que quise venir para ver si también podía aportar mi parte”.
Lee recordó con emoción el momento en el que los voluntarios le recibieron cantando en el Aeropuerto Internacional de Ontario. “Se sintió como regresar al Monasterio Jing Si. Fue realmente conmovedor”, aseguró.
El Dr. Hzsa también pudo observar de cerca los desafíos a los que se enfrenta la comunidad local. Además de la falta de recursos médicos esenciales —como la atención dental y la oftalmológica—, se dio cuenta de que muchos niños carecían de documentos de identidad y no sabían leer al nivel correspondiente a su grado escolar.
Los voluntarios del campus Tzu Chi han acompañado durante años a estos niños en su aprendizaje y les ayudan a tramitar sus documentos de identidad. “Tener la oportunidad de ayudarles es mi bendición”, dijo el doctor.
La Maestra Cheng Yen dijo: ‘Cuando hay afinidad kármica, no hay que temer que llegue tarde’. Espero que esta conexión pueda continuar.
Yi Jan Hzsa
Subdirector de Servicios Médicos
Hospital Tzu Chi de Taipéi
Compartiendo conocimientos para fortalecer las capacidades locales
El Dr. Yi Pang Lee del Hospital Tzu Chi de Hualien fue el principal coordinador de esta misión médica que surgió a partir de una llamada de la voluntaria de Tijuana, Jessica Su.
“Después de ver nuestro reportaje sobre odontología para personas con necesidades especiales en el canal Da Ai TV, Jessica se puso en contacto conmigo y me explicó que aquí muchos pacientes no tienen acceso a dentistas con experiencia con la esperanza de que pudiéramos ayudar”, contó el doctor.
Para paliar la situación, el Dr. Lee le propuso combinar la clínica gratuita con un intercambio académico entre los médicos. A continuación, informó a la Maestra Cheng Yen y recibió el pleno respaldo del director ejecutivo de la Fundación Médica Tzu Chi, Chin Lon Lin, para llevar a cabo la misión internacional con profesionales de Taiwán, Estados Unidos y México. “Nos preparamos para la clínica gratuita. Trajimos los instrumentos dentales que usamos en Taiwán y los doctores estadounidenses aportaron su propio equipo. Nuestro objetivo era brindar el tratamiento más adecuado posible utilizando los métodos que mejor dominamos”, explicó el Dr. Lee.
El médico también recordó que, además de ofrecer atención médica, era aún más importante transmitir conocimientos y fortalecer la capacidad médica local. Se sintió, además, identificado con la filosofía del voluntario local Joe Wang. “Establecer lugares fijos y ofrecer una atención dental continua es la verdadera manera de ofrecer cuidado a los pacientes, más allá de las clínicas gratuitas de corto plazo”, dijo corroborando las ideas de Wang.
Hemos venido desde lejos no solo para tratar pacientes, sino para compartir nuestra experiencia y así empoderar a los médicos locales para que en el futuro puedan hacerse cargo y cuidar de estos pacientes.
Dr. Yi Pang Lee
Médico
Hospital Tzu Chi de Hualien
El Aula de la Esperanza
Los equipos dentales de Taiwán y Estados Unidos llegaron la mañana del 7 de julio por primera vez al campus de Tzu Chi Tijuana, donde fueron recibidos con entusiasmo por los estudiantes del programa “Classroom of Hope”.
Los niños se formaron para saludarlos y les presentaron en español los recursos médicos del campus y la labor internacional de TIMA, lo que conmovió profundamente a los médicos visitantes.
Cuando los estudiantes interpretaron en lenguaje de señas la canción “Una familia”, los médicos se unieron a ellos de forma espontánea moviendo las manos. La escena reflejó una conexión que trascendió las barreras del idioma. Al finalizar, todos los maestros y los alumnos se unieron en oración para pedir bendiciones para el éxito y la seguridad de la clínica gratuita.
Más tarde, el voluntario Joe Wang guió a los médicos en un recorrido por el campus, que incluyó la granja orgánica. El equipo se quedó impresionado con la producción constante de vegetales que se utilizan en los almuerzos de los estudiantes y destacó el compromiso, así como el apoyo continuo, de Tzu Chi a la comunidad local.
Innovación y desarrollo
Los dentistas prepararon el equipo y realizaron las pruebas de funcionamiento antes de comenzar el turno de tarde. La atención de pacientes con necesidades especiales requiere no solo la pericia de los médicos, sino también el ingenio de los voluntarios logísticos.
El voluntario Jason Wong, encargado del mantenimiento del material dental, desarrolló un dispositivo portátil de succión de saliva especialmente diseñado para usarse con pacientes con necesidades especiales basado en las necesidades prácticas del equipo médico.
“Durante las reuniones, los doctores comentaron que les gustaría tener un dispositivo de succión potente, silencioso y portátil, útil para las clínicas móviles y las visitas domiciliarias”, explicó Wong.
Con esto en mente, Wong se inspiró en el sistema de bombeo de agua que utilizan las casas rodantes para incorporar un mecanismo automático que permite accionar el aparato con el pie. Es sencillo de usar y sumamente práctico. Los médicos pueden activar la succión estable y potente con tal solo presionar el pedal.
El primer prototipo se probó el 7 de julio por la tarde y recibió elogios unánimes. “Por el momento, se ve prometedor, aunque su verdadera eficacia se demostrará en el campo”, comentó Wong.
En el futuro, realizará mejoras basadas en el uso real del sistema con la finalidad de mejorar la eficacia y la comodidad del equipo en las clínicas gratuitas para adaptarse mejor a las necesidades del trabajo en primera línea.
Preparación minuciosa
Los dentistas inspeccionaron cada pieza del equipo médico con minuciosidad para garantizar que los pacientes con necesidades especiales pudieran recibir una atención segura y adecuada. No dejaron pasar por alto ningún detalle. Desde los generadores y las máquinas más pesadas hasta los instrumentos dentales más delicados. Solo una preparación exhaustiva podía asegurar que cada tratamiento se desarrollara sin contratiempos para adaptarse a las particularidades de cada paciente.
Una vez verificado que todo el equipo estaba en óptimas condiciones, el grupo visitó por la tarde la casa del voluntario Fabián, que los recibió con amabilidad y les ofreció café y refrigerios.
Los voluntarios también organizaron una visita especial a la familia de un pastor a la que Tzu Chi ha acompañado durante mucho tiempo. El equipo pudo conocer de primera mano sus condiciones de vida, así como sus necesidades físicas y emocionales, lo que permitió planificar una clínica gratuita más accesible y sensible a la realidad de la comunidad local.
El trabajo preparatorio y estas primeras visitas sentaron una base sólida para la misión de cuatro días, que comenzó el 9 de julio, durante la cual el equipo médico brindó atención dental profesional y personalizada a los residentes del campus Tzu Chi, a familias con necesidades especiales y a los conventos cercanos.
El amor y la compasión trascendieron fronteras durante esta misión destinada a llevar salud, esperanza y humanidad a las comunidades más vulnerables de Tijuana con el objetivo de sembrar las semillas de un futuro más solidario.