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Iluminando las ventanas del alma

Oficina Nacional  |  14 Octubre, 2025
Vivian Liao, voluntaria de Tzu Chi, prueba los nuevos lentes de una beneficiaria. Foto/John Simmons

Escrito por: Pitao Lin
Traducido al español por: Juan Bonilla
Editado por: Esperanza Balaguer

Era un día soleado en Las Vegas. Al mirar hacia el exterior desde la oficina del Centro de Servicio de Tzu Chi USA en la ciudad, nadie podía imaginar que las temperaturas alcanzaban los 41 °C (106 °F). A pesar del calor abrasador, los voluntarios irradiaban amor mientras revisaban la visión de los residentes de la comunidad hispana que necesitaban anteojos.

La escena tuvo lugar el 9 de agosto de 2025 durante la celebración de la décima clínica gratuita de la vista organizada por el Centro de Servicio de Tzu Chi en Las Vegas destinada a atender a los residentes hispanos de bajos ingresos. Los pacientes que acudieron a las revisiones sufrían de visión borrosa, pero debido a sus dificultades económicas, no podían costearse los exámenes visuales ni los anteojos. Soportaban un mundo difuso en silencio y con incertidumbre. Ese día, pudieron por fin recuperar la claridad para ver la realidad frente a ellos.

La Maestra Cheng Yen estableció: “El camino del Bodhisattva consiste en rescatar a todos los seres del sufrimiento. Si están atrapados en él, debemos intervenir para consolarlos, ofreciendo amor y cuidado. Así es como aprendemos a ser Bodhisattvas”. El equipo de voluntarios de Las Vegas colaboró con optometristas para ofrecer revisiones de la vista, pruebas de daltonismo y servicios de adaptación de anteojos in situ a 25 residentes hispanos

Un par de anteojos transforman la vida de los niños

El pequeño Micah tenía sus gafas rotas. Ahora está encantado de recibir unas nuevas antes de comenzar la escuela. Foto/John Simmons

La impresión general que la gente tiene de Las Vegas es que es la deslumbrante “ciudad del pecado” repleta de vecindarios acomodados y turistas adinerados. ¿Cómo puede ser que alguien no pueda permitirse un par de anteojos? Se desconoce que la población más desfavorecida, aquellos con bajos ingresos o sin ellos, sin seguro médico o incluso sin estatus legal, están por todas partes. Muchas personas que necesitan gafas simplemente no pueden costearse la atención médica. Cuando sus hijos tienen problemas de visión, lo único que pueden hacer es ver cómo los problemas empeoran.

Las clínicas de la vista gratuitas de Tzu Chi no solo están para realizar exámenes de la vista y ofrecer un par de anteojos, sino también para transformar el futuro de los niños en situación de vulnerabilidad. Los estudiantes pueden así ver con claridad los textos que los maestros escriben en la pizarra y mejorar de forma significativa su rendimiento académico. Sus boletines de calificaciones solían estar llenos de marcas rojas por los suspensos porque no podían leer con claridad lo que el maestro escribía, pero después de recibir las gafas, sus calificaciones se dispararon de inmediato, pasando de F (reprobado) a A (90 % de aciertos o más).

La Clínica Móvil de Visión Tzu Chi ofrece revisiones de la vista, que incluyen pruebas de visión, exámenes de refracción y detección de daltonismo. La mayoría de la gente se somete a estos exámenes cada dos años, pero tienen un coste adicional que muchas familias de bajos ingresos no pueden hacer frente.

Por este motivo, las clínicas de la vista gratuitas de Tzu Chi son una bendición del cielo. Los servicios que proporcionan a los residentes hispanos con dificultades no solo cuidan sus ojos, sino que también nutren su espíritu. Los voluntarios fueron testigos de su alegría y sintieron la satisfacción de ayudar a los demás.

Esfuerzos conjuntos para cuidar de la salud de la comunidad

El voluntario Chenghsi Chang evalúa la visión de los niños con el autorrefractómetro. Foto/John Simmons
El voluntario Juifeng Wang opera una máquina computarizada para tallar y pulir lentes con precisión y rapidez. Foto/John Simmons

Tzu Chi une sus esfuerzos con las organizaciones locales y los residentes para proteger la salud de la comunidad. En esta ocasión, la clínica gratuita invitó a Sarafin Calvo Arreola, directora del Huerta Resource Center, a trabajar junto a Tzu Chi, con el objetivo de ofrecer estos servicios gratuitos.

Las personas que acudieron a la clínica eran, en su mayoría, de origen latinoamericano y tenían una necesidad urgente de atención visual. La elevada respuesta de los pacientes fue tanto reconfortante como preocupante porque puso de manifiesto la necesidad urgente de este servicio vital para sus vidas.

La clínica móvil de 40 pies, donada por benefactores solidarios, sirve a quienes están sufriendo. Foto/John Simmons

La clínica móvil completamente equipada permitió desplegar una asistencia rápida a los pacientes. Solo se necesitó una hora para completar tanto el examen de visión como la adaptación de los anteojos a cada uno de ellos. Al ver la alegría de los pacientes al ponerse sus gafas nuevas, los voluntarios se sintieron profundamente conmovidos y más entregados  en su compromiso con “proteger la vida, proteger la salud y proteger el amor”, como proclama el lema de la Fundación Médica de Tzu Chi.

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