Escrito por: Shuli Lo
Traducido al español por: Juan Bonilla
Editado por: Esperanza Balaguer
El pasado mes de julio, dentistas de TIMA procedentes de Taiwán y Estados Unidos llegaron a Tijuana, México, para iniciar una misión médica de cuatro días destinada a brindar atención dental a pacientes con necesidades especiales. Los voluntarios trabajaron duro transportando los equipos especiales al Campus de Tzu Chi Tijuana y a los hogares de los pacientes para poder ofrecer los necesitados servicios.
Esta actividad es vital y tiene un impacto profundo en la comunidad local, ya que Tijuana no solo carece de clínicas dentales especializadas, sino que incluso los centros de salud generales son insuficientes para satisfacer la demanda pública. La consecuencia de esta escasez es que muchos pacientes con necesidades especiales han estado largos periodos sin acceso a los tratamientos o los seguimientos adecuados.
El poder del trabajo en equipo y la sinergia entre los voluntarios
La salud bucal está estrechamente ligada al bienestar general y una higiene dental deficiente puede provocar problemas de salud como neumonías o enfermedades cardíacas. A pesar del riesgo, en Tijuana, muchos pacientes con necesidades especiales no pueden obtener la atención adecuada incluso cuando llevan años sin cepillarse los dientes.
Durante la misión, los voluntarios de Tzu Chi y los médicos locales trabajaron juntos para realizar limpiezas dentales y atender los problemas bucales más urgentes. Debido al miedo o a temblores involuntarios, algunos pacientes no pueden someterse a tratamientos complejos. Por este motivo, los médicos adoptaron un enfoque conservador centrado en la limpieza y el cepillado. También enseñaron buenas prácticas a los cuidadores de los pacientes para que mantengan su salud a largo plazo.
El equipo programó una visita a un paciente por la mañana y otra por la tarde. Cada examen domiciliario requirió una preparación extensa. Todos los equipos, desde compresores de aire y generadores pesados hasta los delicados instrumentos dentales, guantes, bolsas de basura y escobas, se empacaron y organizaron con cuidado antes de prestar el servicio. Para llevar a cabo toda la preparación fue necesaria la estrecha colaboración entre dentistas, asistentes y voluntarios. Después de cada visita, todo el material médico se desinfectó, limpió y regresó rápidamente al Campus Tzu Chi Tijuana. Cada día de la misión puso a prueba la resistencia física y la coordinación del equipo.
Chinghsuan Huang, voluntaria de Taiwán, se conmovió con el esfuerzo de cada miembro del equipo. “Establecer una clínica dental no es tarea fácil, pero los voluntarios de Tzu Chi USA lo lograron en poco tiempo”, dijo. “Demostraron un verdadero cuidado por los más vulnerables”, añadió.
Equilibrio entre tecnología y humanidad
Los dentistas de Taiwán no solo aportaron su amplia experiencia en el tratamiento de pacientes con necesidades especiales, sino que también desplegaron su comprometida dedicación. Además, aprovecharon la oportunidad para compartir su experiencia práctica con los médicos locales y los pasantes de la Secretaría de Salud de Baja California (SSBC). Este intercambio desinteresado fortaleció las habilidades de los profesionales locales, mientras que la sinceridad y compasión del equipo médico de Tzu Chi conmovieron tanto al personal de salud como a las familias de los pacientes.
Czinda Rodríguez Castillo, coordinadora del Programa de Salud Bucal de la SSBC en la Jurisdicción de Servicios de Salud de Tijuana, lideró el equipo que llevó a cabo la misión de atención dental de Tzu Chi. “Aprendimos a tratar a los pacientes como si fueran parte de nuestra familia. Trabajando con la Fundación [Tzu Chi], actuamos en equipo para ayudar a quienes más lo necesitan”, compartió emocionada. La experiencia ayudó a inculcar el espíritu de humanismo médico en sus corazones. Los voluntarios aprendieron nuevas técnicas dentales, así como la esencia del enfoque de TIMA hacia la atención médica.
Rodríguez espera que esta no sea la única actividad conjunta y que haya más oportunidades de colaboración. “Ojalá tengamos más oportunidades de trabajar juntos, porque hay muchas personas aquí que necesitan nuestra ayuda, no solo asistencia dental sino también médica”, dijo. “Incluso si no podemos proporcionar tratamientos, simplemente estar con ellos les hace saber que estamos presentes”, añadió.
La experiencia fue realmente única porque aprendimos a tratar a los pacientes como si fueran parte de nuestra familia.
Czinda Rodríguez Castillo
Coordinadora del Programa de Salud Bucal
Jurisdicción de Servicios de Salud de Tijuana, Secretaría de Salud de Baja California
Servir con compasión y amabilidad
Por la mañana, el equipo se trasladó al hogar de la primera paciente, donde su madre, Agustina, la cargó desde el dormitorio hasta el área de tratamiento que el equipo médico había preparado dentro de la casa. Primero midieron la glucosa y la presión arterial de la paciente antes de iniciar la revisión dental. Debido a que la paciente gritaba, se resistía y temblaba, no pudieron usar instrumentos eléctricos y optaron por un cepillo de dientes para la limpieza y le enseñaron a Agustina cómo mantener la higiene bucal de su hija en el futuro.
Agustina dio las gracias a los voluntarios: “Estoy muy agradecida de que me enseñaran cómo limpiar los dientes de mi hija. Seguiré cuidándola y ayudándola a recuperar su salud”, aseguró. Cuidar de su hija le ha sido extremadamente difícil después de que hace tres años perdiera a su otra hija. Además, también tiene a su cargo a ocho nietos y a un recién nacido, lo que se convierte en un trabajo agotador.
Por la tarde, el equipo visitó a otro paciente diagnosticado con enfermedad de Parkinson desde hace cuatro años y cuyos temblores en las manos eran incontrolables. Los voluntarios evaluaron con cuidado la situación y decidieron empezar con un cepillado de dientes. Tras confirmar que la condición del paciente estaba estable, pasaron a utilizar un instrumento eléctrico. Czinda Rodríguez Castillo, bilingüe en inglés y español, fue la encargada de traducir todo el intercambio con los médicos para que la familia entendiera el proceso y realizó la limpieza para garantizar que el tratamiento se completara sin problemas.
El equipo de voluntarios trabajó de manera impecable. Chuan-I Lai se encargó del transporte de los cables y del generador. Chinghsuan Huang enseñó a los voluntarios a operar el esterilizador y Chris Yang organizó el área de tratamiento y trabajó con la familia para conseguir la cooperación del paciente. Gracias al esfuerzo y al enfoque compasivo de todos, la atmósfera fue cálida y profesional. La delicadeza, la experiencia y la humanidad del equipo hizo posible que la misión de ayudar a los más necesitados se cumpliera con éxito.



Hubo un momento muy inspirador cuando una madre y su hijo, de nombres Jessica Su y Chris Yang, se coordinaron para bajar los pesados equipos dentales por unas escaleras estrechas. El hijo le pasaba a la madre cada elemento para poder trasladarlos. “El amor de madre está en todas partes. Su interacción es inspiradora y conmovedora”, dijo Huang.
Vimos lo atentos que son los voluntarios y hubo muchos momentos conmovedores. En Taiwán pensábamos que la misión requeriría un enorme esfuerzo, pero ellos se encargaron de todo y lograron lo imposible.
Chinghsuan Huang
Voluntaria de Tzu Chi desde Taiwán
Al tratarse de la primera misión de atención dental de cuatro días de Tzu Chi en Tijuana, con cerca de 160 pacientes y un equipo limitado en el campus, el generoso donante de Taiwán, Huanting Weng de Medical Choice Supply and Trading Company, aportó un costoso esterilizador de vapor a presión diseñado para desinfectar con rapidez los instrumentos dentales. Esto facilitó la reutilización de los instrumentos.
“Esta misión está llena de amor en acción, con tantas personas dedicadas a esta buena causa”, expresó Huang con gratitud. “Espero que más gente se una para cuidar a los más vulnerables entre los vulnerables para ayudar a quienes necesitan atención especial. Estoy profundamente agradecida de tener un equipo así y poder hacer realidad algo tan hermoso”, declaró.
La misión médica de Tzu Chi en Tijuana no es solo una demostración de experiencia médica, sino también la creación de un vínculo de amor y bondad que trasciende el idioma y las fronteras. Los voluntarios ponen en práctica el aforismo de Jing Si de la Maestra Cheng Yen:
“Cuando los desafortunados no pueden encontrar ayuda, quienes son bendecidos deben ir hacia ellos”.
Todo el equipo llevó amor y calidez a quienes más lo necesitaban, aportando un rayo de luz conmovedor al mundo.