Escrito por: Shuli Lo
Traducido por: Juan M Bonilla
Editado por: Esperanza Balaguer
Con el aumento de los precios y las crecientes presiones económicas, los mayores y las personas vulnerables con ingresos fijos se enfrentan al desafío constante de llegar a fin de mes. Bajo el espíritu de Tzu Chi, que se guía por el principio de “aliviar a los pobres y educar a los demás”, el equipo de voluntarios de MidWest LA lleva a cabo una distribución de productos frescos el segundo sábado de cada mes en la YMCA de West San Gabriel Valley, situada en la localidad californiana de Alhambra, para mantener el espíritu de solidaridad en la comunidad.
Tranquilidad para los mayores y para las familias
En cada distribución, los residentes esperan las largas filas que se forman para recibir los alimentos con los que cubrir la bolsa de la compra. El aumento del coste de la vida afecta cada vez a más gente; incluidos los mayores que reciben subsidios del gobierno. Ya que solo el coste del alquiler consume con frecuencia más de la mitad de sus ingresos.
Sobre este fenómeno, la voluntaria Meiping Tan explicó que cada vez hay más gente que acude en busca de asistencia debido a las presiones financieras. Las personas mayores no pueden pagar el alquiler y, al mismo tiempo, cubrir sus necesidades diarias con las escasas ayudas públicas que reciben. La urgencia hace que muchas de las personas que acuden a recibir los productos lo hagan desde lugares lejanos desde los que llegan en autobuses, bicicletas e incluso a pie.
Para minimizar el desperdicio de alimentos, los voluntarios recolectan fruta fresca sin consumir de los almuerzos de las escuelas, que clasifican y después distribuyen entre las familias necesitadas. “Esta fruta ayuda a quienes más la necesitan y, de este modo, se maximiza tanto el valor de los alimentos como la solidaridad que hay detrás de esta iniciativa”, explicó Tan.
El voluntario también explicó que ayudan a los mayores a transportar los suministros que reciben porque muchos de ellos tienen la movilidad limitada. “Algunos de ellos no pueden manejar por sí mismos y toman el autobús para recoger la ayuda. Como los productos son abundantes y pesados, no pueden transportarlos por sí mismos. Así que les ayudamos a cargar la comida en los vehículos para que se sientan tranquilos”, dijo Chen. También señaló que, aunque las acciones de los voluntarios pueden parecer pequeñas, el calor humano y el cuidado que brindan a los mayores tienen un significado profundo.
El poder activo de la compasión
El voluntario Willy Wei, que ha estado cuidando a su madre en Taiwán durante el último año, aprovechó su tiempo en EE.UU. para ofrecerse para ayudar en la distribución. “Solo estaré un mes aquí, así que quiero aprovechar mi tiempo haciendo lo que haga falta”, comentó.
Wei defendió el consumo de comida hecha a base de vegetales, no solo como un beneficio a la salud, sino también como una ayuda para reducir la contaminación ambiental y el sufrimiento animal con el objetivo de contribuir a un mundo más pacífico.
“El vegetarianismo no surge por el miedo a que la carne dañe la salud, sino del deseo de frenar su consumo. Cuando se cultiva una mente clara y se reducen los antojos, el cuerpo se vuelve más saludable y el corazón más tranquilo”, expresó Wei.
El voluntario se encargó de explicar el vegetarianismo a los asistentes a la distribución. “Observé cómo algunas personas se impacientaban mientras esperaban, así que aproveché la oportunidad para promoverlo. Comencé con el concepto más fundamental: somos voluntarios de Tzu Chi y promovemos el vegetarianismo porque el bienestar humano requiere menos aceite, menos sal y menos azúcar”, comentó. “No temo que la carne dañe la salud, sino que sea el deseo el que la perjudique. El anhelo humano por ella sobrecarga el cuerpo y oscurece la esencia de la vitalidad”.
Según explicó, cuando uno cultiva una mente clara y con pocos deseos, favorece su propio bienestar y logra el equilibrio físico-mental. “Además, el vegetarianismo beneficia al planeta al reducir el sufrimiento animal y la contaminación. Si la codicia y la violencia disminuyen en el mundo, también se reducirán los desastres naturales y las guerras. Debemos actuar para ayudar a este mundo, llenando la tierra de amor y paz”.
Gratitud y esperanza en el día a día
Helen, una de las personas mayores que recibió la ayuda, tomó un taxi temprano en la mañana para llegar al punto de distribución y esperó el autobús público para regresar a casa. Vive sola y solo recibe 1.900 dólares al mes en beneficios del Seguro Social, mientras paga 1.000 dólares de alquiler. “Todo es fresco y saludable. Me hace feliz venir aquí cada mes desde hace tres años. He podido ahorrar dinero. Ustedes son personas muy amables, muchas gracias por todo”, dijo la beneficiaria.
Una señora de 100 años llegó hasta la distribución caminando acompañada de su sobrina para recoger la ayuda. JD Chen las atendió durante todo el proceso, desde que recibieron los productos y cruzaron la calle, hasta que llegaron a la puerta de su casa. La asistencia de la voluntaria fue como el cálido cuidado de un familiar o la atención de un pariente cercano.
Las acciones compasivas de los voluntarios de Tzu Chi no solo están diseñadas para nutrir el cuerpo, sino que también para reconfortar los corazones de las personas necesitadas. En estos tiempos desafiantes, sus acciones demuestran que el amor y el cuidado siguen siendo el paisaje más hermoso de la humanidad.
Cuando nos ofrecen su ayuda, ustedes hacen posible todas las misiones de Tzu Chi USA, tanto las distribuciones de alimentos como esta hasta todas las demás.