Español

Distribución de ayuda tras las inundaciones en Austin

Región Sur  |  3 Noviembre, 2025
Los voluntarios ofrecen consuelo y compañía a los sobrevivientes, abrumados por la devastación del desastre y los desafíos de reconstruir sus hogares. Foto/Weiyao Wen

Escrito por: Fangwen Huang
Traducido al español por: E. Balaguer
Editado por: Juan Bonilla

El Centro de Servicio Tzu Chi USA de Austin, Texas, organizó el pasado 2 de agosto en su sede una distribución de ayuda destinada a atender a los afectados por las inundaciones. Los voluntarios entregaron materiales de socorro y tarjetas de efectivo a 47 supervivientes de 13 familias afectadas en los condados de Travis y Williamson por un valor total de 10.000 dólares.

El 4 de julio, Texas sufrió varias inundaciones que se saldaron con más de un centenar de víctimas, la mayoría en el condado de Kerr, al oeste de Texas. Pero los condados de Travis y Williamson también se vieron afectados por las fuertes lluvias que provocaron el desbordamiento de varios arroyos y ríos. El desastre se extendió por los alrededores de Sandy Creek y del río San Gabriel, donde el drenaje urbano no pudo soportar el rápido aumento de los caudales. Varias zonas residenciales que carecían de los sistemas adecuados de alerta temprana fueron los más afectados por la crecida del agua.

Los voluntarios hacen saber a los sobrevivientes que no están solos a través de la canción en lenguaje de señas “One Family”. Foto/Weiyao Wen

Nunca abandonaremos los esfuerzos de ayuda

Un grupo de voluntarios de la Oficina de la Región Sur de Tzu Chi USA y del Centro de Servicio de Austin viajaron el 26 de julio hasta el condado de Burnet, en el centro de Texas, para llevar a cabo una primera distribución de socorro para atender a los residentes de 41 hogares afectados por las inundaciones. Para esa misma tarde, estaba programado el segundo reparto de ayuda en los condados de Travis y Williamson, pero se tuvo que retrasar porque la lista de supervivientes no estaba disponible todavía.

Cuatro días después, el Departamento de Manejo de Emergencias entregó por fin el listado al director ejecutivo de la Región Sur de Tzu Chi USA, Sean Lo, con un total de 49 hogares afectados. Tan pronto como la información estuvo disponible, el director del Centro de Servicio de Austin, Tsang-Bin Wen, puso en marcha la distribución que tuvo lugar el 2 de agosto en la sede de Austin, la más accesible para los residentes necesitados de socorro.

En la misión participaron veinticinco voluntarios, incluidos siete procedentes de la Asociación Universitaria Tzu Chi (Tzu Ching) y uno de la Asociación Juvenil Tzu Chi (Tzu Shao), que hicieron realidad el primer reparto de ayuda llevado a cabo en las instalaciones de la oficina de Austin.

El director del Centro de Servicio de Austin, Tsang-Bin Wen, y los voluntarios coordinan las tareas y preparan el lugar. Foto/Zongkun Chen

Del escepticismo a la emoción

Teresa Ruebbling vivía en un parque de casas prefabricadas en el sur de Austin. El techo de su vivienda quedó destrozado debido a la caída de varios cedros grandes de su jardín arrastrados por la inundación. Su hogar quedó inhabitable. Desde entonces, se ve obligada a refugiarse en casa de su nuera cada vez que llueve porque las goteras le impiden dormir por la noche. “Hemos tenido daños por tormentas anteriores, pero ninguna organización nos ayudó”, explicó Ruebbling tras acudir a Tzu Chi a por ayuda.

Cuando recibió el mensaje de texto que le anunciaba la distribución de Tzu Chi, se mostró escéptica. Incluso llamó al 311 para verificar la información. “No me sentí cómoda, así que llamé al 311. Me confirmaron que era una organización legítima. Así que vine”, contó.

Al llegar a la oficina de la región antes de la comida, los voluntarios la recibieron con los brazos abiertos y la invitaron a almorzar. También escucharon con atención su descripción de lo sucedido en su hogar.  Aunque rara vez llora, se emocionó cuando sonó la canción en lenguaje de señas “Una Familia” durante el evento.

Intento no emocionarme. Pero creo que la canción que tocaron me conmovió y me hizo llorar.

“Estoy lidiando yo sola con esto y nadie quería, o nadie podía, ayudarme. La situación empeoraba cada vez más. Así que estoy muy agradecida por cualquier tipo de socorro”, dijo con lágrimas en los ojos.

Los voluntarios escuchan con paciencia y responden las preguntas de los sobrevivientes del desastre. Foto/Weiyao Wen
Los voluntarios de Tzu Chi distribuyen mantas ecológicas a los sobrevivientes del desastre que lo han perdido todo. Foto/Weiyao Wen

La inundación se llevó todas sus pertenencias

Jackson Cassady vivía en las afueras de Leander, cerca del río San Gabriel, con su querido perro, Prancer. Ambos estaban en su casa rodante la noche de la inundación. El agua comenzó a subir rápidamente en la oscuridad y tuvieron poco tiempo para reaccionar. “El agua se llevó mi auto, mi casa y todo”, recordó.

Cuando el agua inundó su casa, Jackson no tuvo tiempo de rescatar a Prancer, así que nadó con desesperación detrás de él. “Mi preocupación inmediata eran mis vecinos. Había ancianos viviendo cerca, madres solteras, una familia que no habla inglés… Así que de inmediato fui a llamar, pero no pude terminar una frase porque me emocioné mucho”, relató Cassady.

Tras el desastre, tardó tres días en encontrar la fuerza para salir de su casa y dirigirse al parque Sandy Creek para ayudar con la limpieza. En ese momento, se dijo a sí mismo que debía buscar recursos externos para animar a sus vecinos. “Les he estado diciendo a todos que hay ayuda. Y que no pierdan la esperanza”, alentó. 

Cuando recibió el mensaje de texto de Tzu Chi, su primer pensamiento fue: “¿Cómo consiguieron mi número?”. Así que buscó la página web de Tzu Chi para informarse y para su sorpresa descubrió que tenía una versión en español, idioma que habla con fluidez y con el que siente una conexión especial.

Me impresionó mucho. Uno de los videos decía: ‘Muchas de las personas a las que ayudas se reconcilian y contribuyen a la causa’.

Jackson agradeció enormemente la ayuda financiera que le entregó Tzu Chi. Y explicó que los fondos que ya había recibido por parte de la Cruz Roja, los había compartido con un amigo para cubrir sus gastos médicos.

“Cada granito de arena cuenta, cada gota de amor, ¿verdad? Me gustaría ayudar mientras esto sucede. Y estoy muy contento de conocer a Tzu Chi”, concluyó.

Casas destruidas, gratitud mantenida

“Estamos todos a salvo y eso es lo importante”. Estas fueron las primeras palabras de Michael Hale, después de que su casa resultara arrasada por el desastre.

Cuando la inundación azotó el 5 de julio, Michael, su esposa Judy y sus dos hijos se encontraban fuera de casa celebrando el Día de la Independencia. Esto les evitó correr peligro. Sin embargo, su hogar en Liberty Hill, construido junto al río Little Gabriel, sufrió consecuencias catastróficas.

“Terminamos con tres pies y medio de agua dentro de la casa. Lo que no esperábamos era encontrarnos los muebles patas arriba y fuera de lugar. Las cosas de una habitación estaban en otra. Las cosas del garaje estaban en el baño principal”, explicaron. Cuando la inundación retrocedió, todo quedó cubierto de barro hasta los tobillos. No pudieron salvar ni los cepillos de dientes, ni la pasta dentrífica, ni siquiera las toallas. Todo quedó arruinado para poder llevar una vida normal.

La familia de Michael se estableció durante un tiempo en casa del abuelo paterno. La distancia les obligaba a conducir dos horas de ida y dos de vuelta para limpiar su casa. Solo tenían tres mudas de ropa, que fueron las que se llevaron para celebrar el 4 de julio, y se veían obligados a lavarlas todas las noches para rotarlas. Tzu Chi les entregó una tarjeta de efectivo para que hicieran frente a los gastos más urgentes. Agradecido, Miguel declaró que la ayuda financiera “hizo posible” que salieran adelante. 

Los voluntarios de una iglesia cercana también se unieron a la misión de ayuda. Recogieron la ropa cubierta de barro de la familia, la lavaron, la doblaron con cuidado, la metieron en cajas y se la devolvieron a Michael. Incluso pusieron toallitas perfumadas en la caja para que oliera mejor. La ayuda tuvo un efecto conmovedor en Michael.

Ese tipo de apoyo comunitario, fue increíble. Porque estas organizaciones, como ustedes, saben lo que hay que hacer. Viajan por todo el mundo y saben lo que la gente necesita. Va a ser un proceso, pero al mismo tiempo, de nuevo, recordamos constantemente que tenemos suerte.

Los voluntarios presentan a Tzu Chi y el espíritu de la alcancía de bambú durante la distribución. Foto/Weiyao Wen

Experimentando la gravedad del desastre

A pesar de que los estudiantes disfrutaban de sus vacaciones de verano cuando se produjo la catástrofe, los voluntarios de Tzu Ching de la Universidad de Texas no dudaron en unirse a las labores de socorro. Siete estudiantes participaron en la distribución de ayuda por primera vez y visitaron las zonas afectadas para encontrarse con los sobrevivientes.

Zoe Walker es la presidenta de la Asociación Universitaria Tzu Chi (TCCA) en el campus de Austin. De niña, asistió a la Academia Tzu Chi de Dallas y solía ver videos de las labores internacionales de socorro de la organización. “Nunca pensé que un lugar tan cercano se viera afectado y que tendría la oportunidad de participar de verdad”, dijo Zoe.

La estudiante contactó de inmediato con su asesor de Tzu Chi para sumarse al voluntariado. Lo primero que hizo fue participar en la operación de socorro del condado de Burnet, donde se pudo dar cuenta de que durante las catástrofes es cuando “las comunidades se unen de verdad para ayudarse mutuamente”.

Siempre fue muy conmovedor escuchar las historias de los sobrevivientes del desastre, ver fotos y hablar de lo triste que es que ocurran desgracias así. Me alegra mucho haber podido, como voluntaria de Tzu Chi, formar parte de esto y estar presente para apoyar a los sobrevivientes del desastre en nuestra área local.

Por su parte, Angélica Chu, voluntaria de Tzu Chi, ha colaborado con la organización desde niña. En esta ocasión, participó en las dos distribuciones que tuvieron lugar en Texas. “Había oído hablar de esto muchas veces, pero nunca había tenido la oportunidad de ayudar personalmente a la causa”, comentó.

La primera misión de la que formó parte fue en el condado de Burnet, donde se unió al equipo de registro. “Unos supervivientes me relataron el desastre en su hogar. Cuando lo vi, se me rompió el corazón. Era muy difícil imaginar que una casa tan bonita, llena de tantos recuerdos, desapareciera por las inundaciones”, recordó. La segunda misión fue la distribución en la oficina del Centro de Servicio de Austin, donde ayudó a verificar las cantidades económicas de las tarjetas de ayuda.

De verdad creo que lo que estamos haciendo es algo bueno y ha ayudado a mucha gente. Ver las sonrisas de la gente me llena de alegría.

Además, la voluntaria aseguró sentirse “muy contenta” de haber participado y vivido todo lo sucedido en primera persona. “Fue una forma de ayudar a los demás y de aportar mi granito de arena”, añadió.

El desastre ha unido a todos. Por un lado, a los sobrevivientes que se abrieron paso entre el lodo y, por otro, a los voluntarios que les tendieron una mano amiga. Tzu Chi acompañó a las familias afectadas en la reconstrucción de sus vidas con compasión y asistencia práctica. Además de brindar a las generaciones más jóvenes la oportunidad de aprender de primera mano que “hacer el bien no tiene edad y que el cariño está siempre presente en caso de desastres”.

Los voluntarios reconfortan a los afectados. Foto/Weiyao Wen

Más Noticias

X
微信裡點"發現"
掃QRCode便可分享此頁
複製網址
前往微信
按"複製網址"後複製連結後,再按"前往微信"即可前往微信App分享此頁