Luz en la oscuridad: Tzu Chi San Francisco brinda ayuda tras el incendio en unos apartamentos

Región Noroeste  |  8 Octubre, 2025
Un sobreviviente hispano perdió su hogar y sufrió una caída, lo que le impidió trabajar. La voluntaria de Tzu Chi, Stephanie Nguyen, le ofrece un cálido abrazo. Foto/Lulu Yin

Escrito por: Lulu Yin
Traducido al español por: Juan Bonilla
Editado por: Esperanza Balaguer

El 11 de junio de 2025, un antiguo edificio de seis plantas ubicado en el número 155 de Hyde Street, en el distrito Tenderloin de San Francisco, sufrió un incendio provocado por un cortocircuito. El Departamento de Bomberos de San Francisco logró controlar las llamas con rapidez y solo unos pocos apartamentos del primer piso se vieron afectados. Sin embargo, todo el edificio se quedó sin electricidad. Las condiciones de vida de al menos 44 hogares y más de 100 residentes se vieron afectadas de gravedad.

Los días 25, 26, 27 y 29 de junio, así como el 9, 10 y 13 de julio, la oficina de Tzu Chi de San Francisco se puso manos a la obra para distribuir ayuda entre los residentes del edificio afectados. El auxilio llegó a 30 hogares donde residen un total de 106 personas. Para lograr este alcance, fue necesaria la colaboración de 42 voluntarios que se organizaron en turnos continuos para no dejar a nadie desatendido.

Los voluntarios Sophia Wu y Allen Chang le explican la alcancía de bambú a un sobreviviente. Foto/Lulu Yin
Una residente vietnamita afectada por el desastre se coloca frente al salón del Buda y reza. Foto/Lulu Yin

Distrito Tenderloin: La esquina oscura de la ciudad

El distrito Tenderloin es una de las zonas más marginadas de San Francisco. Sus calles están plagadas de edificios en malas condiciones, hoteles baratos y personas sin hogar con problemas de adicción que conviven rodeados de suciedad y basura. Debido al hacinamiento y a las antiguas construcciones en mal estado, la seguridad contra los incendios siempre ha sido motivo de preocupación en esta comunidad porque una simple chispa puede propagarse con rapidez.

La oficina de Tzu Chi de San Francisco recibe avisos de incendios con frecuencia. Por esta razón, los voluntarios siempre están preparados para proporcionar suministros básicos y tarjetas de efectivo para ayudar a los sobrevivientes a afrontar los difíciles momentos. El incendio de Hyde Street no fue la excepción.

La voluntaria Stephanie Nguyen presenta los esfuerzos globales de ayuda de Tzu Chi a los residentes afectados. Foto/Lulu Yin

El fuego se extingue, pero la agonía continúa

Tras el incendio, la Cruz Roja instaló un refugio temporal durante dos noches en la Catedral Grace, pero la mayoría de los residentes prefirió permanecer en sus apartamentos a pesar de no tener electricidad. Entre ellos, predominaban las familias de bajos ingresos con ancianos y niños a su cargo. Sobre todo, hispanohablantes procedentes de Lationamérica, pero también había afectados de Vietnam y de origen chino hablantes de cantonés, mandarín e inglés.

Los inquilinos se quedaron sin electricidad ni ascensores, así que se vieron obligados a comer fuera de sus casas al no poder cocinar y regresar en la oscuridad, lo que hacía su vida sumamente difícil. Por ello, la Cruz Roja solicitó apoyo y seguimiento a Tzu Chi.

Además de distribuir tarjetas de efectivo, los voluntarios prepararon artículos básicos para que los residentes afectados pudieran elegir. Foto/Lulu Yin

Muchos supervivientes tuvieron dificultades para acudir a las instalaciones de Tzu Chi en el horario establecido para el reparto de la ayuda debido al trabajo o a problemas de movilidad. Para solucionarlo, los voluntarios de San Francisco organizaron siete jornadas de distribución en diferentes fechas para garantizar que nadie se quedase sin las tarjetas de efectivo y los artículos básicos de la ayuda.

Allen Chang, un voluntario experimentado, habla sobre Tzu Chi y la alcancía de bambú. Foto/Lulu Yin

El poder de la intención: la primera vez siempre conmueve más

El incendio provocó la movilización de nuevos voluntarios que participaron por primera vez en las labores de apoyo ante los desastres. Los voluntarios veteranos de Tzu Chi, Allen Chang, Stephanie Nguyen y Nancy Fong, les ofrecieron su orientación para asegurarse de que cada principiante se sintiera seguro y preparado.

El voluntario Allen Chang explica en detalle a los residentes afectados cómo usar las tarjetas de efectivo. Foto/Lulu Yin

Linda Choi, una voluntaria primeriza, temía que su inglés no fuera lo suficientemente fluido para comunicarse con los afectados. Sin embargo, recordó las palabras de la Maestra Cheng Yen: “Concéntrate en tu corazón, no en tus preocupaciones ni frustraciones”. Con esta motivación, logró hacer su presentación de Tzu Chi, compartir la historia de la alcancía de bambú y conversar con los residentes. Entre otros, Linda atendió como si fuera una madre a un inquilino hispano que perdió su hogar y sufrió una lesión en la mano que le impedía trabajar. El afectado no pudo evitar las lágrimas.

La voluntaria Juitzu Huang, que pasó del área de apoyo logístico a la primera línea, aprendió a distribuir suministros y a llenar los formularios de casos. “¡Me esforzaré más la próxima vez!”, prometió.

Un residente afectado expresa su gratitud por la atención recibida e invita a los voluntarios a tomarse una foto grupal para recordar su bondad. Foto/Lulu Yin

Por su parte, Shuying Chen, voluntaria fluida en vietnamita, mandarín, inglés y cantonés, participó por primera vez en la distribución con verdadero entusiasmo. Chen presentó a Tzu Chi en varios idiomas para que los  residentes se sintieran acogidos y respetados.

Las voluntarias Fengying Xian y Sophia Wu trabajaron en equipo para comunicarse tanto en mandarín como en cantonés. Cuando un residente vietnamita-chino dijo que no tenía dinero para comprar verduras, Sophia le contó la historia de la alcancía en mandarín y Fengying lo interpretó al cantonés. El hombre, conmovido, respondió: “No puedo aceptar este dinero, no puedo recibir nada del templo”.

Las voluntarias Fengyin Xian (centro) y Sophia Wu (izquierda) interactúan con un sobreviviente vietnamita-chino. Foto/Lulu Yin

Sophia Wu, primera graduada del Departamento de Español del Wenzao Ursuline College of Languages en Taiwán y reconocida este año con el premio de Alumna Distinguida, conversó con los residentes hispanos sin dificultad. El último de ellos en ser atendido caminó casi dos horas hasta el lugar solo para recibir el apoyo de Tzu Chi. Para evitar que cerraran antes de su llegada, repetía por teléfono: “Ya casi llego, por favor espérenme”. Fue realmente desgarrador.

Respeto a la fe y a los ecos de gratitud

Además del agradecimiento expresado por los residentes afectados por el incendio del edificio de Hyde Street, las organizaciones colaboradoras también dieron las gracias a Tzu Chi por el apoyo. La delegación de la Cruz Roja Americana en el Área de la Bahía envió el siguiente texto escrito en una tarjeta para expresar su gratitud:

Querida Lulu: Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecerte toda tu ayuda con los sobrevivientes del incendio de 155 Hyde St. Tzu Chi siempre está dispuesto y es generoso en su colaboración. En la Cruz Roja estamos profundamente agradecidos de tenerlos como aliados en la respuesta a desastres.

La carta conmovió a los voluntarios, recordándoles que el verdadero cuidado trasciende la religión y el lenguaje porque es una expresión de respeto y gratitud entre las personas.

En la oscuridad, la luz más brillante es la compasión

Estamos agradecidos con cada voluntario de Tzu Chi San Francisco que respondió a la llamada para ayudar y extendió su mano en tiempo real. Todos superaron las barreras del idioma y la cultura para acompañar a los afectados en sus momentos más difíciles con amor y acción.

No fue un simple acto de socorro, sino un camino de “aprendizaje” y “despertar”, una práctica del sendero del Bodhisattva, que enciende una chispa de esperanza en los rincones más oscuros de Tenderloin.

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