Escrito por: Lulu Yin and Renee Liu
Traducido al español por: Juan Bonilla
Editado por: Esperanza Balaguer
El dolor y la resiliencia después de perderlo todo
El pasado 15 de julio a las 5 de la madrugada se inició un incendio en un edificio comercial en la esquina de la calle Natoma con la 8ª calle en el distrito South of Market (SOMA) de San Francisco. El fuego se expandió con rapidez, lo que obligó al departamento de bomberos a emitir una alerta de Nivel 2. Las llamas dejaron inhabitables dos apartamentos en los números 751 y 751A de la calle Minna. Como resultado, diez miembros de dos familia tuvieron que abandonar sus hogares y alojarse en un hotel gracias a la gestión de la Agencia de Servicios Humanos (HSA).
Una vez cubierta la vivienda, era necesario proporcionar alimentos a los afectados, ya que el gasto diario de tres comidas para una familia numerosa es muy elevado. Con esa finalidad, la Cruz Roja Americana refirió este caso a la oficina de Tzu Chi en San Francisco con la esperanza de que pudiera ayudar a los perjudicados.



Callejones estrechos: los edificios antiguos tienen un elevado riesgo de incendio
Según explicó Luke Leung, voluntario de Tzu Chi, en la ciudad de San Francisco hay muchos edificios antiguos. La mayoría de ellos mantiene las estructuras de madera y los sistemas eléctricos construidos hace décadas lo que supone un riesgo para sus inquilinos. El aumento del consumo eléctrico actual provoca que el cableado obsoleto, diseñado para manejar cargas más bajas, a menudo, opere en un peligroso estado de sobrecarga. Cuando esto sucede durante un tiempo prolongado, el sobrecalentamiento de los cables puede provocar cortocircuitos que derivan en incendios.
En el caso del incendio del barrio de SOMA, los voluntarios llegaron al lugar y caminaron por los estrechos callejones de San Francisco conocidos como “las calles largas y estrechas”. En estas áreas, residen muchas familias inmigrantes de bajos ingresos y algunas personas sin hogar duermen a la intemperie. Los dos apartamentos afectados pertenecían a dos familias filipinas compuestas por un total de diez personas. Después de conversar con ellos, los voluntarios supieron que los tres hermanos de la primera familia habían inmigrado de Filipinas a San Francisco hacía 35 años y habían vivido allí desde entonces.
Fui a la Cruz Roja esta mañana y el voluntario me dijo que una organización benéfica llamada Tzu Chi vendría a ayudar, pero no esperaba que llegaran tan rápido. Estoy realmente agradecido.
Residente afectado




La comunidad unida por el bien común: Tzu Chi y la Cruz Roja
Tzu Chi ha colaborado con la Cruz Roja durante muchos años. En esta ocasión, le proporcionó los datos de los sobrevivientes vulnerables para que pudieran ofrecerles asistencia de seguimiento. El voluntario de Tzu Chi, Luke Leung, explicó que el análisis de la información reveló que la mayoría de las familias referidas por la Cruz Roja eran inmigrantes indocumentados o familias de bajos ingresos con dificultades financieras. El incendio empeoró aún más su situación. Los voluntarios de Tzu Chi se movilizaron de inmediato para contactar con los afectados e invitarles a la oficina, donde les repartieron suministros y tarjetas de efectivo.
Cuando recibimos correos electrónicos de la Cruz Roja, los voluntarios siempre se esfuerzan por llegar al lugar del desastre al día siguiente para evaluar los daños. Los sobrevivientes no solo necesitan asistencia material, sino también cuidado y apoyo.
Luke Leung
Voluntario de Tzu Chi



Gratitud sincera
La superviviente del incendio, Susana Signio, y la familia de su sobrina visitaron por primera vez la oficina de Tzu Chi en San Francisco. Después de que su apartamento quedara destruido, tuvieron que instalarse en un hotel durante un tiempo. Como los precios de las viviendas están por las nubes, les fue muy difícil encontrar un nuevo hogar asequible tras haber vivido en el mismo lugar por más de 30 años. Muchos arrendadores no querían alquilar sus casas a familias con demasiados miembros. Así que de se tuvieron que alojar de forma temporal en varios lugares. Los voluntarios los recibieron con amabilidad, les dieron toda la información sobre Tzu Chi, así como sobre el funcionamiento de la alcancía de bambú. Como ayuda inicial, les dieron ropa de segunda mano, mochilas y las mantas ecológicas de Tzu Chi. Se sorprendieron al recibir las tarjetas de efectivo de Tzu Chi apenas dos días después del desastre. Susana se conmovió hasta las lágrimas mientras sostenía con fuerza las manos de los voluntarios.
Las tarjetas de efectivo son de gran ayuda para nosotros en este momento. Su asistencia proactiva nos hace sentir cuidados. Con sinceridad, os lo agradezco desde lo más profundo de mi corazón.
Susana Signio
Sobreviviente
El voluntario Luke Leung destacó lo genuina y brillante que puede ser la humanidad después de ser testigo de los esfuerzos realizados para aliviar a los afectados por el incendio. “Los sobrevivientes han pasado un momento muy difícil, pero Tzu Chi les ha estado apoyando y las semillas de bondad que han sembrado están dando sus frutos”, comentó. Leung espera que algún día puedan ser autosuficientes y tender una mano amiga a otros.
Detrás de la bulliciosa metrópoli internacional de San Francisco, todavía hay muchas familias viviendo en la calle sin que nadie se dé cuenta. Pueden estar en los márgenes de la sociedad, pero cuando ocurren desastres, la comunidad siempre se une y ayuda de inmediato.
Tzu Chi ha trabajado con la Cruz Roja durante mucho tiempo y ambas organizaciones son miembros respetados y confiables de la comunidad. Este último esfuerzo de ayuda tras el incendio es un ejemplo más del poder de la “Comunidad trabajando junta por el bien común”. Si estás dispuesto a acercarte a las personas, escucharlas y brindarles apoyo, puedes marcar una verdadera diferencia en las familias que atraviesan tiempos difíciles.



