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Evaluación y respuesta a los tornados en Kentucky

Región del Medio Oeste  |  8 Julio, 2025
Patty Flowers (segunda desde la izquierda), voluntaria veterana de la Cruz Roja, explica cómo el tornado atravesó el vecindario, cruzó la autopista y alcanzó un pequeño aeropuerto cercano. A su izquierda, Lynne Washbish, directora ejecutiva de la oficina de Bluegrass de la Cruz Roja. Foto/Bornain Chiu

Escrito por Bornain Chiu
Traducido y adaptado al español por Gabriela Barzallo
Editado por M. Carolina Saheli

La noche del 16 de mayo de 2025, un tornado EF4 de gran intensidad arrasó las ciudades de Somerset y London, en Kentucky, dejando un saldo trágico de al menos 19 personas fallecidas y 10 heridas. Hasta junio de 2025, ha sido catalogado como el tornado más mortífero del año y el más devastador desde el tornado del oeste de Kentucky en 2021. Este violento fenómeno formó parte de una oleada de tornados que se extendió entre el 15 y el 16 de mayo, causando estragos en diversas regiones.

Ante esta emergencia, tres voluntarios del Centro de Servicio de Columbus —Bornain Chiu, Henglin Wang y Teh-Hong Lee— partieron el 26 de mayo rumbo a London, Kentucky.

Después de cuatro horas, llegaron al Centro de Operaciones de la Cruz Roja, donde fueron recibidos para iniciar la misión de evaluación. Esta misión fue coordinada por la región Medio Oeste de Tzu Chi USA, en colaboración con la Cruz Roja de Kentucky, con el objetivo de recorrer las zonas más afectadas. 

En el recorrido, los voluntarios fueron acompañados por Patty Flowers, con años de experiencia, y Lynne Washbish, directora de la oficina de Bluegrass, quienes brindaron orientación clave en la evaluación del desastre.

Voluntarios de Tzu Chi escuchan a Patty Flowers (centro) y a Lynne Washbish (izquierda) explicar la magnitud del daño causado por el tornado. Foto/Bornain Chiu

El impacto devastador del tornado

La fuerza del tornado provocó enormes daños en viviendas y árboles. Foto/Bornain Chiu

Al llegar, el equipo de Tzu Chi se reunió con Patty Flowers y Lynne Washbish para revisar los esfuerzos de respuesta ante el desastre. Según Washbish, entre 20 y 25 voluntarios de la Cruz Roja eran locales, mientras que el resto llegó desde otras partes del país. Flowers añadió: “En total, tenemos a unas 109 personas trabajando en el terreno ahora mismo.”

“Con tantas inundaciones y tornados constantes, teníamos que venir”, compartió Washbish. Durante el intercambio de experiencias y fotos entre ambas organizaciones, Flowers expresó su alivio al reencontrarse con Tzu Chi, recordando su colaboración previa en Carolina del Norte. Saber que Tzu Chi también estaría presente en Kentucky le dio consuelo.

Washbish también mencionó que ya había trabajado antes con Tzu Chi en la distribución de suministros en Kentucky y expresó su total confianza en la capacidad de la organización para apoyar a comunidades afectadas por desastres.

Los voluntarios Henglin Wang (segundo desde la derecha) y Teh-Hong Lee (primero desde la derecha), del Centro de Servicio de Columbus, se reúnen con Patty Flowers y Lynne Washbish en el Centro de Operaciones de la Cruz Roja. Foto/Bornain Chiu

Un espíritu de servicio compartido

Patty Flowers subrayó que la mayoría del personal de la Cruz Roja está compuesto por voluntarios y, a pesar de las dificultades, ella continúa firme en su compromiso. Teh-Hong Lee se sintió identificado con esa entrega y comentó que, desde que se unió a Tzu Chi, sintió que era una conexión para toda la vida.

Por eso es tan fácil trabajar con ustedes, todos sabemos qué estamos haciendo aquí y por qué seguimos el mismo camino.

Antes de visitar las zonas afectadas, Flowers y Washbish ofrecieron al equipo de Tzu Chi una presentación sobre las operaciones actuales. La Cruz Roja había instalado un centro móvil de operaciones en la zona más impactada. Explicaron su funcionamiento, sus divisiones y compartieron historias conmovedoras de ayuda mutua. Tras el desastre, los vecinos ofrecieron recursos y comunidades cercanas ayudaron activamente, estableciendo centros de distribución para que los sobrevivientes pudieran acceder a lo esencial.

Voluntarios presencian de primera mano la solidaridad comunitaria en un centro de distribución local. Foto/Bornain Chiu

Patty Flowers relató que, al preguntar en iglesias si podían servir como refugio, muchas respondieron: “Estamos llenos de suministros”. Cuando algo escaseaba, no tardaban en llegar más donaciones. “Este espíritu de cuidado mutuo es algo que no he visto en ningún otro lugar”, dijo Flowers. “Todos se cuidaban entre sí.”

Luego, los voluntarios visitaron un centro local de distribución y fueron recibidos con calidez. De inmediato les preguntaron cómo podían ayudar. También vieron a sobrevivientes en busca de herramientas para reparar sus hogares. Washbish explicó que este tipo de herramientas son vitales tras un desastre, pero muy difíciles de conseguir. Por eso, también prepararon baldes para que las personas pudieran cargar los insumos que necesitaban.

Buscando esperanza entre la destrucción

Camino a las zonas afectadas, los voluntarios vieron muebles rotos, techos arrancados y escombros amontonados en los bordes de la carretera. En un terreno donde antes había una casa, solo quedaban vehículos dañados y árboles deshojados.

A pesar de los desafíos, los sobrevivientes continúan limpiando y reconstruyendo sus hogares. Foto/Bornain Chiu

Washbish le comentó a Teh-Hong Lee que algunas familias habían perdido no solo sus casas, sino también sus vehículos, botes y casas rodantes. A lo largo del camino, solo quedaban en pie los muros de concreto de los sótanos, mientras personas y excavadoras trabajaban sin descanso para limpiar y comenzar la reconstrucción.

En otras zonas, las casas habían sufrido daños parciales y ya se realizaban reparaciones. Patty Flowers también relató cómo el tornado cruzó la autopista y alcanzó un aeropuerto cercano, donde incluso las avionetas resultaron dañadas.

Mirando hacia el futuro, juntos

Al regresar al Centro de Operaciones de la Cruz Roja, Bornain Chiu observó por la ventana los hogares destruidos, los árboles arrancados y los campos cubiertos de escombros que las máquinas comenzaban a despejar, fue un recordatorio del enorme poder de la naturaleza.

Patty Flowers abraza con emoción al voluntario Teh-Hong Lee antes de despedirse. Foto/Bornain Chiu

De vuelta en el centro, los equipos de Tzu Chi y la Cruz Roja discutieron los próximos pasos, como posibles lugares de distribución. Patty Flowers y Lynne Washbish expresaron su esperanza de seguir colaborando por el bien de la comunidad. Antes de despedirse, Patty abrazó a Teh-Hong Lee y compartió su deseo de que Tzu Chi pueda continuar brindando ayuda tangible a los sobrevivientes del desastre.

Voluntarios de la Cruz Roja y de Tzu Chi hacen un respetuoso homenaje al paso del cortejo fúnebre de un bombero caído. Foto/Bornain Chiu

Poco antes de salir de London, los voluntarios presenciaron el paso del cortejo fúnebre de un bombero fallecido durante la tormenta. Bomberos y policías formaron una fila solemne en su honor, junto a los voluntarios de Tzu Chi y la Cruz Roja. En ese momento conmovedor, una vez más se hizo presente el espíritu de unidad y compasión, y renació la esperanza de una pronta recuperación para todos.

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