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Voluntarios de Tzu Chi siguen ayudando a sobrevivientes de incendios en Maui

Fumei Wu (al frente), su hija Nancy Wu (a la derecha) y su nieta Shiulina Wu (a la izquierda) representan tres generaciones de la familia Wu. a lo largo de los años han trabajado como voluntarias de Tzu Chi, dedicándose al cuidado y apoyo de los sobrevivientes de los incendios forestales de Maui. Foto/ Jaime Puerta

Escrito por Janet Li
Traducido al español por Maria Pacheco
Editado por M. Carolina Saheli

Tras el incendio forestal que arrasó la isla de Maui en agosto de 2023, los voluntarios de Tzu Chi en Hawái permanecieron firmes al lado de las comunidades afectadas. El pasado 2 de marzo de 2025, el capítulo de Tzu Chi en Hawái organizó un evento especial en el Centro Comunitario Filipino Binhi At Ani, en Kahului, con el propósito de brindar consuelo y renovar la esperanza de las familias sobrevivientes.

Más de 100 familias —alrededor de 300 personas— se reunieron en esta jornada de sanación, colmada de sonrisas, abrazos y momentos profundamente emotivos. Entre los organizadores estuvo Nancy Wu, hija de la veterana voluntaria Fumei Wu, quien acudió al evento junto a su propia hija, Shiulina Wu. Así, tres generaciones de la familia Wu llevaron una vez más el espíritu de Tzu Chi a Maui, demostrando cómo el amor transciende el tiempo y las adversidades.

De las lágrimas al consuelo

A diferencia de las primeras distribuciones tras la tragedia —marcadas por el llanto y la angustia— este evento ofreció un espacio de alegría y recuperación emocional. Con danzas del león, percusiones Taiko, sesiones de yoga, un área de juegos para niños y hasta masajes gratuitos, los voluntarios de Tzu Chi ofrecieron cada actividad con una sonrisa y una palabra amable.

La primera vez, vimos muchas lágrimas. Hoy hay tanta felicidad… y eso te hace sentir feliz también.

Ver a la comunidad reunida, compartiendo juegos y esperanza, conmovió profundamente a los voluntarios. En Lahaina, la zona turística costera más afectada por el incendio, el dolor aún es visible. Shiulina recordó:

Cuando ocurrió el incendio, Tzu Chi fue una de las primeras organizaciones en llegar. Pudimos hablar con las familias, hacerles saber que no estaban solas.

Shiulina Wu (a la derecha) presenta el evento junto a una voluntaria de Hawái, compartiendo momentos de alegría y esperanza con los sobrevivientes de los incendios forestales. Foto/ Jaime Puerta

La semilla que vuelve a florecer

Nir y Hila Sabag, residentes de Lahaina, trajeron a sus hijas para participar en el evento de sanación. Foto: Jaime Puerta

Nir y Hila Sabag, sobrevivientes del incendio en Lahaina, asistieron al evento con sus hijos. En medio de un ambiente cálido, encontraron en esta jornada una oportunidad para reconectar con la comunidad y consigo mismos.

Todos nos derrumbamos en Lahaina, pero aquí volvemos a encontrarnos. Es un día hermoso. Los niños se están divirtiendo.

Con sinceridad, Hila compartió: “Hoy me hicieron un masaje, algo que normalmente no me puedo permitir. Ha sido un día lleno de alegría.”

La voluntaria hawaiana Ching Kim (a la derecha) y el voluntario de Maui Nicholas Cavett (a la izquierda) muestran cómo las pequeñas semillas de las tarjetas de bendición se han convertido en una planta. Foto: Jaime Puerta

Un ejemplo de esperanza fue el de Nicholas Cavett, voluntario de Tzu Chi. Su hermoso jardín fue destruido por el incendio, pero en un evento anterior recibió un sobre rojo con una tarjeta de bendiciones que contenía una semilla. Cavett la plantó, y hoy, en su nuevo hogar, la planta ha crecido convirtiéndose en un símbolo de un nuevo comienzo.

Fue lo primero que planté desde que encontré un lugar… es el inicio, es volver a crecer.

Ayudar rejuvenece el alma

Fumei Wu (a la derecha) y su hija Nancy Wu (al centro) aplauden a la multitud en el evento. Sus rostros reflejan alegría y gratitud, expresando el profundo cariño y apoyo que tres generaciones de voluntarios de Tzu Chi han brindado a la comunidad. Foto/ Jaime Puerta
Fumei Wu, de 84 años, distribuye comida a los sobrevivientes con gran entusiasmo, transmitiendo su amor y cariño. Foto/ Jaime Puerta

A sus 84 años, Fumei Wu irradiaba alegría mientras repartía comida en el evento. Con casi tres décadas como voluntaria de Tzu Chi, reafirma con convicción: “Ayudar a otros también te beneficia a ti. Por eso me siento más feliz cuanto más ayudo.”

Desde 1996, cuando Tzu Chi comenzó sus actividades en Hawái, Fumei ha hecho de la compasión su forma de vida. Cada mañana, enciende incienso, recita sutras, prepara té y ora por su familia. Su dedicación y entrega han inspirado a su hija y nieta, quienes hoy también visten el uniforme azul y blanco de Tzu Chi.

Tengo tres hijos. Al ver que su mamá ayuda a los demás, ellos también quieren hacerlo.

Nancy, su hija, la define con orgullo “Es una roca en esta familia. Siempre pone a los demás primero.”

Desde el inicio de la tragedia en Maui, las tres generaciones de la familia Wu han estado presentes en cada distribución, visita de acompañamiento y esfuerzo de reconstrucción.

Por su parte, Stephanie Fan, esposa del director regional Jerome Fan, elogió el papel de Nancy en la organización del evento: “Nancy realmente dio un gran paso al liderar esta actividad. La admiro profundamente.”

Para Stephanie, la familia Wu representa esa segunda y tercera generación que mantiene viva la llama de Tzu Chi, transmitiendo sus enseñanzas y valores a través del ejemplo.

El camino de sanación aún no termina, pero el compromiso y la compasión de los voluntarios de Tzu Chi —especialmente de la familia Wu— siguen iluminando los corazones heridos por la tragedia. En cada acto de servicio, en cada abrazo compartido, el gran amor se transmite de una generación a otra, sembrando esperanza donde antes había dolor.

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