Escrito por: Ivy Wong and Jennifer Chou
Traducido al español por: Esperanza Balaguer
Editado por: Juan Bonilla
El condado de Middlesex, situado en el centro del estado de New Jersey, acogió durante la mañana del pasado 2 de agosto en su Biblioteca Pública una distribución de ayuda de emergencia destinada a los afectados por las tormentas eléctricas. Cerca de 25 voluntarios Tzu Chi USA se unieron al personal de la Cruz Roja Americana para asistir a los residentes de cincuenta hogares dañados por el temporal. La lluvias torrenciales y las inundaciones que tuvieron lugar entre el 14 y el 15 de julio afectaron al noroeste del estado, con especial impacto en los condados de Middlesex, Somerset y Union.
Colaboración con la Cruz Roja Americana
Los desastres climáticos llegan sin avisar y destrozan los hogares y las vidas de la gente en un instante. Eso fue lo que sucedió el pasado 15 de julio en New Jersey tras unas repentinas lluvias torrenciales. Ese mismo día por la tarde, los voluntarios de Tzu Chi y el personal de la Cruz Roja Americana se reunieron en North Plainfield para evaluar los destrozos provocados por la catástrofe en los tres condados y siete localidades del estado donde los daños fueron extensos. La Cruz Roja estableció con rapidez varios Centros de Recursos Multi-institucionales para llevar a cabo el complejo proceso de recopilar los datos de las víctimas. Una vez disponible la lista final de los hogares afectados, el 1 de agosto, Doris Chang, directora ejecutiva de la Región del Atlántico Medio de Tzu Chi USA, decidió poner en marcha la distribución de ayuda.
Chang se sintió muy agradecida al ver que muchos de los voluntarios que se unieron a la causa procedían de la misma zona afectada. Durante la misión de socorro, el equipo se solidarizó con las dificultades de los sobrevivientes y les ofreció una atención afectuosa para que no se sintieran solos al comenzar la ardua tarea de limpiar y reparar sus hogares.
La filosofía de Tzu Chi consuela a los afectados por el desastre
A las 8:00 de la mañana del 2 de agosto, las banderas de Tzu Chi ondeaban en la entrada de la Biblioteca Pública de Middlesex para dar la bienvenida a los voluntarios del centro, norte y sur de Nueva Jersey. Jennifer Chou, líder del equipo del centro del estado y coordinadora general del evento, dio las gracias a los voluntarios por convertir su compasión en acción para involucrarse en el proceso de registro, verificación y distribución de ayuda a los supervivientes. El personal de la Cruz Roja Americana también estuvo presente para garantizar el buen funcionamiento del evento.
Lo primero que hizo el equipo de Tzu Chi fue presentar la historia fundacional de la organizacióni, así como su filosofía de protección ambiental y el espíritu de generosidad de las alcancías de bambú para ayudar a los necesitados. También leyeron una carta de condolencias de la Maestra Cheng Yen.
Al inicio del evento, se proyectó el video de Tzu Chi titulado Amor y cuidado para todos. El voluntario Sam Chou y la directora ejecutiva de la región del Atlántico Medio de Tzu Chi USA, Doris Chang, lo visionaron de pie enfrente de los voluntarios y los afectados del desastre, que también se levantaron para mirarlo y orar por el fin de los desastres en todo el mundo.
Al comenzar la distribución, los voluntarios del equipo informático registraron la información de los sobrevivientes en la base de datos y verificaron todos los detalles antes de la entrega de las tarjetas de efectivo, que pudieron utilizar al día siguiente.
Bondad compartida
Eljay Aguillo, una sobreviviente del desastre, rechazó la tarjeta de efectivo porque ya había recibido una compensación por parte del seguro de su hogar y la asistencia de la Cruz Roja Americana. Aguillo decidió compartirla con quienes más la necesitaban y comentó que asistió al evento para conocer mejor los servicios y la filosofía de Tzu Chi.
La distribución de Tzu Chi en Nueva Jersey no solo proporcionó ayuda material, sino que también reveló el poder de la compasión. Esto se reflejó en las lágrimas de gratitud y los abrazos de los sobrevivientes a los voluntarios, muestra clara de que el amor trasciende el idioma y la cultura para convertirse en una fuente de consuelo espiritual para todos.
Las catástrofes climáticas son despiadadas, pero el amor está en todas partes. Los voluntarios de Tzu Chi se esfuerzan con sus acciones por demostrar que la bondad trae esperanza y ayuda a las personas a recuperarse. Únase a nosotros para servir a los más necesitados expresando su amor con una donación a las misiones de Tzu Chi.