Ayuda Cargada de Momentos Emotivos Mientras Voluntarios De Tzu Chi Brindan Alivio En Bly Por El Incendio Bootleg

Región Noroeste  |  2 diciembre, 2021
El 18 de septiembre de 2021, los voluntarios de Tzu Chi en Portland, al área de desastre de Bootleg Fire para brindar ayuda en caso de desastre. Foto / Chin Chih Lin

Escrito por Chin Lien Sun, Chih Yun Lin
Traducido por H.B. Qin
Traducido (Español) por Gerardo Bonilla
Editado por Maribel Suárez

Este verano, se han reportado incendios forestales en Oregon, y el más grave fue el llamado Bootleg Fire. Los voluntarios de Tzu Chi en Portland fueron al área del desastre a fines de agosto para evaluar los daños, y el 18 de septiembre, la distribución se llevó a cabo en el gimnasio de Bly, la ciudad más afectada. Los voluntarios quedaron impresionados por la naturaleza especial de las personas que vinieron a recoger las donaciones. Durante la conversación, los voluntarios encontraron que las personas autosuficientes que viven en las montañas y los bosques son optimistas y positivas desde el fondo de sus corazones, sin tener quejas o lamentos. Algunos de ellos dijeron que lo único que importa es regresar a la tierra. Ellos eligieron vivir en el bosque de una forma diligente atravesando dificultades. Lo que más se debe apreciar en la vida no es material si no más bien “la familia”…

Lluvia del cielo

Los 13 voluntarios de Tzu Chi, iniciaron el viaje a las 4 de la mañana, tenían que conducir de cinco a seis horas. Casualmente, el día de su partida, las gotas de lluvia, comenzaron a caer del cielo después de un año de sequía en el oeste de Estados Unidos proporcionando alimento para la tierra y purificando del humo de los incendios. De esta forma, este sorbo de frescura trajo esperanza a la gente. 

Colaborando en la preparación del lugar. Foto / Chin Lien Sun
Distribución de tarjetas de débito prepagadas. Foto / Chin Chih Lin

Además de las tarjetas de débito prepagadas, también se distribuyeron 26 abrigos, 45 ecológicas de Tzu Chi, 103 bufandas multifuncionales hechas a mano por voluntarios y 76 pares de calcetines donados por la comunidad. Las bufandas multifuncionales fueron hechas especialmente por un grupo de damas que formaron un equipo de sastres amables quienes realizaron las bufandas en sus propios hogares. Algunos de ellos trabajaron de noche después de sus trabajos por el bien de los sobrevivientes. Los padres de la Academia Tzu Chi donaron toda la ropa y los calcetines nuevos que tenían en la casa. Algunos de ellos hicieron un viaje especial a las tiendas para comprar calcetines gruesos para ayudar a los sobrevivientes a pasar el invierno.

Vivir el tiempo que queda

Durante el proceso de distribución, los sobrevivientes recordaron su pánico en medio de la emergencia. Dijeron que el fuego llegó demasiado rápido, tan rápido como un “tren en marcha”. En sólo 45 minutos, un gran área del bosque, casas y todo lo demás fue devorado y reducido a cenizas por las llamas. Aunque todo estaba perdido no había desesperación en los ojos de los sobrevivientes. Los voluntarios quedaron impresionados con la pareja Anderson, de 57 años de casados, quienes expresaron que el tenerse el uno a otro en sus vidas era suficiente.

“Hemos vivido aquí durante 12 años y hemos estado casados durante 57 años. ¡No pensé que sucedería tan rápido cuando comenzó el incendio! Una vez que recibí el aviso de que necesitábamos evacuar, solo teníamos una hora, y tuve que escapar con mi esposa de emergencia.” Richard Anderson y Christine (Cheryl) Anderson, ambos de 81 años, aman el entorno local y su gente
“Nos quedaremos, mi esposa quiere pasar el tiempo que le queda aquí, aunque todo se queme, mientras ese sea su deseo, mientras nos tengamos el uno al otro, todo vale la pena, aunque signifique que tengamos que comenzar desde cero.”

Los residentes locales que aman la naturaleza y quieren pasar el tiempo que les queda en la zona. Foto / Chin Chih Lin

Viejos conocidos

Entre las parejas que “se toman de la mano y crecen juntos”, está la pareja Richardson quienes llevan 33 años de casados. Michael Richardson y Christine Richardson, quienes se mudaron a la zona porque su hijo compró un pedazo de tierra en las montañas. Ellos construyeron su propia casa mientras estaban cerca uno del otro. Pero el fuego destruyó todo.

“Aunque todos estas propiedades materiales se quemaron, todos estamos agradecidos de que todos estamos bien y eso es lo más importante. ¡Todos sobrevivieron! incluyendo a nuestros animales: dos perros, dos gatos, dos gallinas”. En Christine, no hay pánico ni impotencia luego del desastre, solo existe un corazón lleno de gratitud. Durante la distribución, ella sostenía la mano de sus esposo todo el tiempo, con sus ojos suaves y firmes.

Estas propiedades materiales son solo posesiones mundanas. ¡Estaba pensando el otro día que esos artículos destruidos por el fuego solo regresaban a la tierra! Lo más importante es que la familia esté a salvo, y mientras haya personas con corazón, puede comenzar desde el "corazón".

Christina, sobreviviente del desastre
Los Richardson quienes están comenzando de nuevo desde el "corazón". Foto / Chin Chih Lin

Su optimismo y positividad afectó a todos. Ella cree que todo mejorará de nuevo si todos se ayudan mutuamente y se animan mutuamente cuando están deprimidos.

¡Una persona tan afectuosa resulta ser un “viejo conocido” de Tzu Chi! Antes de casarse, Kristen conoció el budismo, aprendió a cantar y visitó el servicio Tzu Chi en Monterrey Park, California. Sabía qué Tzu Chi era una organización de bondad. Por tanto, cuando supo que Tzu Chi vendría a llevar a cabo ayuda por desastres, les dijo confidencialmente a sus vecinos que Tzu Chi es una organización benéfica de confianza y que está feliz de volver a encontrar a Tzu Chi. Recibió la alcancía de bambú y agradeció a los voluntarios de Tzu Chi por venir y traer calidez y esperanza.

Personas que necesitan más que yo

Sin embargo, tocar es una avenida de dos vías. Edwin vivió en una casa móvil después del desastre, se negó a aceptar la ayuda de Tzu Chi a pesar de la severidad de sus daños “Ya tengo mucha ropa y mantas, así que quiero dejar las mantas que traes a quienes las necesitan más que yo”. Edwin no solo no tomó las mantas, sino que ni tan siquiera aceptó la tarjeta de débito prepagada porque creía que había personas que necesitaban el dinero más que él.

Los voluntarios admiraron la generosidad y el amor de Edwin y lo alentaron a tomar la tarjeta y usarla para comprar materiales para reconstruir su casa en el futuro. Los voluntarios le dijeron que no era necesario devolver el dinero a Tzu Chi, todo lo que tenía que hacer era transmitir el amor a la comunidad.

La distribución terminó a las 4:00 pm, después de la cual, los voluntarios disfrutaron de una puesta de sol dorada mientras regresaban. Al contemplar la respuesta de los sobrevivientes, los voluntarios se sintieron profundamente alentados. Los sobrevivientes se habían convertido en los mejores mentores de vida. Al vivir en el bosque, estas personas están acostumbrados a vivir en dificultades. Parece que no tienen nada, pero están agradecidos y se mantienen positivos.

Los voluntarios salieron a las 4:00 a.m. para la distribución y regresaron a Portland a las 9:00 p.m., con ganancias sustanciales. Foto / Jinlian Sun

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