Canción de Alabanza en San Mateo

Oficina Nacional  |  20 agosto, 2019
Una canción de alabanza en San Mateo. [Foto: Audrey Cheng]

Autor: Audrey Cheng
Traductor: Hernán Goicochea
Editor: Maribel Suárez

En San Mateo, los pescadores se levantan todas las madrugadas, para dirigirse hacia la playa, subirse a sus lanchas y llevar a cabo otra faena de pesca. San Mateo queda ubicado en la provincia de Manabí, Ecuador, y se considera como un pueblo de pescadores. Muchos residentes dependen de la pesca artesanal,y dependen de esta actividad, para generar un ingreso, pero no es lo suficiente, para llevar una vida cómoda. Al final, todo depende de qué tipo de pez, y la cantidad de pesca capturada, que determinará, qué tan bien o mal vivirán sus familias en los próximos días. En esta población de 5.500 habitantes, solo hay en servicio un hospital, y una farmacia que se ocupa de atender a los ciudadanos.

El hospital público sólo tiene la capacidad de tratar a pacientes con enfermedades leves. Sin embargo, muchas veces, se encuentra abarrotado de personas en busca de atención médica, lo que impide que muchos obtengan la ayuda que necesitan hasta la próxima cita disponible.

Cuando se trata de pequeños resfriados, la gente se autodiagnostica, y compra medicamentos sin receta por solo USD $3 o $4 dólares. Pero si se trata de algo más grave, deben tomar un autobús y viajar a las ciudades grandes, como Quito o Guayaquil, para recibir tratamiento médico. El transporte cuesta alrededor de USD $20 dólares – aproximadamente, la cantidad que suelen ganar en un periodo de cuatro días. Y si necesitan más ayuda, les llevará al menos dos o tres meses, para adquirirla. Para los residentes de San Mateo, el proceso de buscar y obtener asistencia médica, es en sí mismo un desafío, como si la enfermedad no hiciera las cosas suficientemente difíciles por sí sola.

Los residentes de San Mateo, asistieron a la brigada médica, un evento gratuito realizado por Tzu Chi. [Fotos: Audrey Cheng]

Durante las fechas 14 y 15 de julio 2019, Tzu Chi USA, realizó eventos de brigada médica, para los residentes de San Mateo. Tan pronto, se enteraron de la llegada de Tzu Chi, corrieron a la entrada del lugar. Algunas personas incluso comenzaron a formar fila la noche anterior para asegurarse de que pudieran ser atendidas por los médicos.También habían escuchado sobre la acupuntura, y cómo esta forma de medicina china tradicional, es una excelente opción, para aliviar cualquier tipo de dolor en el cuerpo – justo, lo que necesitaban estos habitantes locales. Ninguno de ellos estaba dispuesto a perder la oportunidad de asistir a la clínica gratuita, ya que sería su única ocasión, de recibir ese tipo de atención.

En la lista de voluntarios, que se encontraban asistiendo a los residentes, estaba Blanca, una pasante de enfermería profesional. En el 2016, Blanca se enteró sobre la fundación, cuando participó en el programa Efectivo por Alivio, donde ayudó a limpiar su comunidad, después de que un terremoto, causó una destrucción terrible y recibió un salario por su esfuerzo. Tras recibir ayuda ella misma, decidió convertirse en voluntaria, y hoy, está dispuesta a ayudar a otros.

 

San Mateo, necesita especialistas médicos, más que cualquier otra cosa. Especialmente oftalmólogos. Para obtener anteojos, los residentes tienen que salir de la ciudad, para ser evaluados por un oftalmólogo o pagarle a un médico, para que haga visitas a domicilio. Conseguir un par de anteojos cuesta USD $100 dólares, mucho más allá del alcance, de la gente que reside aquí.

Blanca, Enfermera Pasante y Voluntaria de Tzu Chi
Pescadores en San Mateo, trabajan duro todos los días. [Foto: Audrey Cheng]

Elina, quien se encontraba trabajando como asistente de enfermera, dijo: “La pesca es un trabajo duro. Trabajan muchas horas, pero su pesca se vende por solo USD $2 dólares. Ganan tan poco dinero”. Es una lucha que conoce muy bien, ya que su esposo es pescador. Según nos cuenta, él se levanta temprano, por la madrugada para subir a la lancha y comenzar su jornada laboral. Trabaja en el viento, el sol y, a veces, en aguas extremadamente frías. No es solamente el clima, también las redes, con peces en su interior son muy pesadas. En cada viaje que hace, debe permanecer en el mar durante 40 días, antes de poder regresar a casa.

A los 69 años de edad, Domingo había trabajado como pescador durante 50 años. Dejó de pescar, solo después de que su dolor se volviera demasiado severo, para soportarlo en el mar. Tiene una familia de cuatro, y como pescador, ganaba aproximadamente USD $5 dólares diarios, para poner comida en la mesa. Algunos días, sin embargo, no ganaba nada. Su sustento, nos había dicho, dependía únicamente de Dios. “Mis escasos ingresos, nos compraron arroz, y lo que sea que nos proporcionó el mar era un plato habitual en nuestra mesa”, explicó.
Domingo, vino a la clínica gratuita, buscando un médico especializado en Medicina Tradicional China (MTC). Debido a sus muchos años laborando, como pescador, sus manos habían estado remojadas frecuentemente en agua helada, sus hombros habían cargado equipos pesados de pesca y redes llenas de capturas. Todo esto, con el pasar de los años, comenzó a causarle un dolor, que se irradia de la cabeza a los pies, y esperaba experimentar la magia de la acupuntura. Cuando se le preguntó por qué había decidido hacerse acupuntura, dijo: “¿Qué más podía hacer? No tengo dinero para ver a un médico “.

Rolino se retiró de la pesca hace cuatro años. Hoy, a los 79 años, todavía se encuentra muchas veces mirando hacia el mar.

“Me encanta el mar”, expresó. “La pesca sostuvo a toda nuestra familia”. Rolino, no nació en San Mateo; se mudó allí, sólo después de pasar por un desempleo prolongado, hasta que fue contratado como pescador. Cada vez que salía, permanecía en el mar desde las 5 de la mañana hasta las 6 de la tarde, y en esas once horas solía ganar USD $5 dolares.

Un pescador local experimenta alivio al recibir acupuntura durante el evento de brigada médica. [Foto: Audrey Cheng]

Cada vez que Rolino, se iba de pesca, el propietario del buque, no le proporcionaba un almuerzo. Era por eso, que comía de manera muy irregular, lo que eventualmente lo llevó a tener problemas estomacales y diabetes. Hoy, sus problemas de salud, lo han obligado a dejar el trabajo.

Luis comenzó a pescar, cuando solo tenía 12 años de edad. Hoy, a los 58, continúa pescando y  también, tiene su propio barco de pesca. Cada vez que sale al mar, permanece 2 a 3 días, ganando entre USD $40 y $70 dólares. “Todo depende del estado de ánimo del buen Dios”, dijo. Luis vino a la brigada médica, porque le dolía la espalda, las rodillas y tenía las manos entumecidas. Durante el evento, el médico de medicina tradicional china, le hizo acupuntura.

Por lo general, Luis sale al mar a las 4 de la mañana, extiende la red, y pacientemente espera  alrededor de 12 horas. A veces, sus largas esperas, son bien recompensadas, con una buena captura. Pero existen veces, en que se da cuenta, de que había esperado largas horas, por nada, mientras la red emerge vacía. Luis dijo con seriedad: “Este es mi destino, así que solo puedo aceptarlo”. El padre de Luis también era pescador, al igual que sus dos hijos. La pesca, parece ser un destino compartido entre la gente de este pequeño pueblo.

Carlos tiene 39 años y ha trabajado como pescador, desde que tenía 14 años. Aunque todavía es joven, le duele todo el cuerpo, lo que atribuye a que ha levantado, varios hielos pesados y grandes cantidades de pescado a lo largo de los años. Su hijo tiene 16 años. Carlos quiere que él vaya a la escuela, en lugar de a los botes. “Es muy difícil. Nunca dejaré que mi hijo se convierta en pescador”, afirmó. 
Según nos informa Carlos, los peces, ya no se acercan a la orilla, así que los pescadores tienen que ir mas y mas lejos. Necesitan permanecer en el mar cuatro días, y lo que más asusta a Carlos es que suceda un desastre durante ese tiempo.

El hermano mayor de Carlos también es pescador. Una vez, su hermano había atrapado un pez enorme, pero era tan grande que su hermano quedó atrapado en el proceso de traerlo. Al final, el pez terminó mordiendo su dedo. No había, botiquín de primeros auxilios en el barco. Tuvieron que atar el dedo a la palma mientras se apresuraron a casa. Lamentablemente, era demasiado tarde y en San Mateo no había ningún especialista, que pudiera volver a colocar el dedo.
“Esta es nuestra vida”, se lamentó Carlos. “Este es simplemente un desafío, que todo pescador debe enfrentar”.

El salario mínimo legal es de USD $386 dólares, pero el salario diario promedio, es de solo USD $12 dólares. Aunque,  estos pescadores parezcan tener una vida difícil, creen abrumadoramente, que Dios vela por ellos. Con la ayuda de Tzu Chi, ahora también, saben que seguramente también estamos aquí, para ellos. Por lo tanto, continúan cantando alabanzas al océano profundo y al cielo azul arriba.

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