Registro de sobrevivientes del huracán Ian para recibir ayuda en Fort Myers, Florida

Región Sur  |  14 octubre, 2022
Florida, 10 de octubre de 2022: La playa de Fort Myers en caos a trece días del azote del huracán Ian. Foto/ Qihua Luo

Escrito por Qihua Luo
Adaptado al Español por Gabriela Barzallo
Editado por M. Carolina Saheli

El Centro de Recuperación de Desastres (DRC, por sus siglas en inglés) trabajó arduamente el lunes 10 de octubre. La gente entraba y salía del estacionamiento mientras largas filas llenaban todas las ventanas. Tzu Chi se instaló en el CRD para escuchar las necesidades de los sobrevivientes y recopilar su información. Así se garantiza la distribución eficiente y precisa de las tarjetas prepagadas de alivio económico. Temprano por la mañana, Sean Lo, director ejecutivo de la Región Sur de Tzu Chi, y los voluntarios Shuyi Bai y Yihong Yang llegaron al salón para alistar todo lo necesario.

Los suministros son colocados a las afueras del Centro de Recuperación de Desastres. Foto/ Qihua Luo

La gente estaba muy curiosa y hacía muchas preguntas en la pequeña área al lado de la mesa de información. Luego de una breve introducción sobre la misión de Tzu Chi, y las formas en las que la fundación ayuda, las personas sacaban sus celulares o tomaban asiento para completar el formulario de registro con la guía de los voluntarios. A las 6 p. m., Tzu Chi había recibido un total de 43 aplicaciones.

La recopilación de información y necesidades de los sobrevivientes continuará durante una semana más. Después de la consolidación y evaluación, Tzu Chi espera comenzar pronto a distribuir tarjetas de dinero en efectivo a los sobrevivientes registrados.

Todos tenemos una historia que contar

El desastre dejó muchos daños materiales, pero también reflejó la solidaridad comunitaria. Molt acompañó a su amiga, una mujer de rostro cansado y triste, a la mesa de información de Tzu Chi. Mientras la mujer completaba el formulario, Molt nos mostró un video que su amigo había tomado después de las inundaciones causadas por el huracán. Este destruyó de forma tenaz el vecindario, no muy lejos de donde él estaba. La inundación fue como una ola que de un momento a otro llenó todo el vecindario. El techo sobre el agua servía como bote. Molt había perdido a cinco amigos en el huracán. De pronto, la señora lo llamó con tristeza y casi sin energía para que le ayudara a terminar la aplicación. La mujer estaba en cuclillas en el suelo. Molt la ayudó a levantarse. Los voluntarios no se atrevieron a preguntar qué sucedía, lo único que pudieron hacer, con lágrimas en los ojos, fue fortalecer su deseo de brindar ayuda a los sobrevivientes.

Los voluntarios recibieron a mucha gente discapacitada. Entre ellos, Linda, quién llegó acompañada de su novio. La casa que Linda rentaba fue destruida por el huracán, y ahora ella y su novio viven en su carro, sin refugio fijo, yendo a parques y baños públicos. Linda pidió ayuda y un lugar para vivir. También agradeció mucho a los voluntarios de Tzu Chi por su compasión.

Hay muchos sobrevivientes como Linda que viven en automóviles y no saben que escribir cuando se les pide que enumeren una dirección actual en la solicitud. Karen depende de una silla de ruedas porque su pierna está lesionada y no puede usar su brazo izquierdo. Es inimaginable que viva sola. El personal del centro ayudó a empujar su silla de ruedas a la estación de Tzu Chi y mencionó a los voluntarios que Karen era una persona muy agradable. Les pidió que cuidaran bien de ella. Un miembro del personal le dijo varias veces a Karen que esperara a que él la recogiera cuando terminara. Karen parecía conocer bien a todos del equipo del centro, que constantemente la saludaban y le ayudaban. Sin embargo, Karen parecía querer que nadie supiera que vivía en un auto, tartamudeó por un largo tiempo antes de hablar. Pidió ayuda a los voluntarios y se fue sin decir nada después de dar su información.

Algunas personas que buscaban ayuda en Tzu Chi hablaban con facilidad de sus necesidades, y estrechaban la mano de los voluntarios para agradecerles por su ayuda. Otros estaban bastante tristes a simple vista, sus ojos se ponían rojos mientras llenaban la información sobre su hogar o sobre su familia. Algunos estaban enojados y ansiosos, un poco impacientes pero agradecidos por la ayuda de Tzu Chi. Aunque es imposible saber por lo que cada uno de ellos ha pasado, todos han sufrido pérdidas, y ahora intentan armarse de valor para enfrentar la realidad y reconstruir sus vidas.

El poder de Tzu Chi está siempre con todos

El equipo de voluntarios de Tzu Chi en el Centro de Recuperación por Desastre del Condado de Lee el 10 de octubre de 2022: Yihong Yang, Weiguang Zhang, Susu Yang, Cuihua Zhan, Zhi Lin, Shuyi Bai y Zhenxiong Luo (de izquierda a derecha). Foto/ Ting Fan

Los voluntarios Zhi Lin, Weiguang Zhang, Susu Yang y Cuihua Zhan llegaron de Orlando a las 2 de la tarde para unirse al equipo del Centro de Desastres y Tzu Chi. El equipo de Tzu Chi se fortaleció instantáneamente. Más y más sobrevivientes llegaban a registrarse u obtener más información. A menudo, los voluntarios veían a los sobrevivientes y voluntarios sentados alrededor de la mesa, completando la información, comunicándose, dando la mano, despidiéndose con un abrazo, expresando su gratitud y dándose ánimos. Fue una escena conmovedora que transmitió calidez a los corazones. El desastre no tiene piedad, la gente sí.

Las organizaciones en la CRD comenzaron a trabajar entre sí. Muchos de los sobrevivientes se enteraron de la asistencia de Tzu Chi a través de la introducción de FEMA. Cuanta más confianza recibían los voluntarios de Tzu Chi, más querían hacer, recorrer todos los rincones del centro y tomar la iniciativa para promover la presentación de las personas.

Muchas personas que se enteraban de la ayuda que Tzu Chi ofrece preguntaban qué pide Tzu Chi a cambio. Los voluntarios respondían, lo único que Tzu Chi pide es que “en el futuro, las personas beneficiadas transmitan amor desinteresado a los más necesitados”.

Evaluación de un desastre como el de Fort Myers Beach: Un antiguo paraíso convertido en ruinas

Fort Myers Beach es un famoso destino vacacional en Fort Myers, Florida que fue devastado por el huracán Ian. Al enterarse de lo ocurrido, un equipo de evaluación de desastres decidió visitar el área inmediatamente.
Apenas el automóvil entró en Fort Myers Beach, la devastación se desplegó. Casas enteras se inundaron en la carretera. En los vecindarios, no había nadie más que empresas de limpieza y vehículos de ingeniería. El paraíso vacacional se convirtió en ruinas.

Respuesta inmediata, se enviaron suministros de socorro

En respuesta al informe sobre la necesidad de suministros de socorro para la comunidad de casas móviles en Caloosa, el Sr. Ruibin Zhang, presidente de la Cámara de Comercio de Taiwán en Tampa, llamó temprano en la mañana para preguntar si los sobrevivientes tenían otras necesidades de suministros. También solicitó al equipo de evaluación que proporcionara una lista detallada de las necesidades. El equipo de evaluación se comunicó de inmediato con Angélica Ramón para explicar la solicitud y, posteriormente, recibió entre 80 y 100 útiles escolares.

Por la tarde, los suministros de socorro partieron hacia el condado de Lee. Los voluntarios Zhi Lin y Cuihua Zhan también se dispusieron a identificar un almacén cerca del Centro de Recuperación de Desastres y esperaron la llegada de los suministros.

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