Cómo COVID-19 le dio a un voluntario de Tzu Chi una llamada de atención espiritual

Oficina Nacional  | 23 febrero, 2021
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Escrito por Teresa Huang
Traducido por Diana Chang
Editado por Dilber Shatursun
Traducido por (Español) M. Carolina Saheli
Editado por (Español) Maribel Suárez

Estimada Maestra Cheng Yen, Maestra en la Morada, y amigos.
¡Feliz año nuevo! Estamos comenzando el 2021, pero el 2020 fue un tiempo profundamente educativo para mi. Cuando ocurren catástrofes, debemos prestar atención a las señales que nuestro mundo nos envía; especialmente en estos días, cuando los hospitales del sur de California, se han paralizado por la propagación del Covid-19.

Antes de todo, quiero compartir la situación actual en el Centro Médico Ronald Reagan UCLA, donde trabajo. El número de nuestros pacientes con Covid, es de unos 80 a 100 pacientes en promedio por día. Aproximadamente la mitad se encuentra en cuidados intensivos, el 15% de los pacientes usan Oxigenación por Membrana Extracorpórea (ECMO, por sus siglas en inglés) y casi todos los pacientes en la unidad de cuidados intensivos están entubados.

Después de un largo fin de semana (de cuatro días), por motivo de año nuevo, regresé al trabajo, y me enteré, que la situación de nuestro hospital había empeorado. Se instalaron camas temporales [para acomodar el nuevo influjo de pacientes] ante la situación de acomodar hasta dos pacientes por habitación .

El índice de niños que fueron enviados al hospital debido a la infección respiratoria por COVID-19 fue muy baja, en comparación con los adultos. El único lugar en nuestro hospital, que quedaba con camas vacías era el departamento de pediatría. A fin de enfrentarnos a la escasez de camas y reducir el número de pacientes adultos colocados en cada esquina de la sala de emergencia, que lo que esperaríamos solo de los de pacientes hospitalizados.

Las enfermeras del departamento de pediatría también, se esforzaron por cooperar con el resto del hospital. Por supuesto, hubo momentos tensos. Los cambios en la política diaria y horaria del hospital, me enseñaron a aceptar la impermanencia como norma. Sin embargo, causó una gran insatisfacción psicológica al departamento de pediatría.


Como supervisora en el 2020, encontré mi mayor desafío, la manera de ayudar a mantener alta moral de mi equipo, mientras sigo la política cambiante del hospital. A menudo pienso en cómo lograr una situación donde todos ganen, y al mismo tiempo, y entender mejor el propósito de la vida y cuál es el perfil ideal de ser un profesional médico. Al seguir avanzando, con la filosofía en la que creo, haré lo correcto.

Bajo la guía de la Maestra Cheng Yen, he adquirido una comprensión profunda de lo que significa caminar con mis hermanos y hermanas. De hecho, me he dado cuenta, que no importa donde esté; cada momento es un momento adecuado para practicar la compasión y la alegría. A través de desastres impactantes como Covid-19, no sólo pone a prueba la debilidad de los seres humanos, sino que también desafía la fuerza de la naturaleza humana.

Un día, me desperté y no podía percibir el olor del café ni el perfume . . Esa fue una llamada de atención. Al siguiente día, hice una cita para la prueba del COVID-19. Por la tarde, recibí los resultados de mi prueba. El mismo día, 13.756 personas salieron positivas con el nuevo coronavirus en el condado de Los Ángeles. Yo fui una de ellas, y tuve que aislarme durante los próximos diez días.

Aunque me sorprendió al principio, pronto lo acepté. De hecho, no era mi situación o recuperación lo que me preocupaba, si no la de mis colegas con los que había estado en contacto en los últimos días. Inmediatamente le mande un mensaje al colega con el que trabaje más cerca. ¿Estaría con algún síntoma? Afortunadamente, probó negativo.

Después del periodo de la cuarentena, si no hay síntomas como fiebre y tos, se me permitía regresar al trabajo con mis colegas. Una vez que pase este periodo, durante los próximos 90 días, afortunadamente, no tendría que hacerme la prueba de nuevo.

Como todos ustedes, aprendí, que si una persona llega a estar en contacto con una persona positiva confirmada, ir a una prueba inmediatamente puede resultar negativo aunque esté infectado. Debido a que el periodo de incubación del virus es de 5 a 7 días, los síntomas no aparecen hasta unos días después de la infección – haciendo este virus particularmente peligroso.

En los Estados Unidos, la responsabilidad de manejar tu condición recae en el paciente, mismo, con poca ayuda externa. El departamento de salud, no hace una llamada para revelar los resultados de su prueba de Covid-19. Los vecinos, se enteraran de su diagnóstico, sólo si usted les informa. Esto es muy diferente a como Taiwán maneja los casos confirmados. También refleja el manejo de la pandemia en el Este y el Oeste.

Además, de oponerse a usar mascarillas, muchos no están de acuerdo con la política que los restaurantes tienen de servir solo, para llevar o comer en casa. Estos y otros factores nos han llevado a una severa y persistente pandemia en los Estados Unidos. Creo que algunas personas aun siendo positivas andan por allí. Les ruego a todos que tengan cuidado al salir y tomen las precauciones correctas para protegerse.

Durante los diez días de aislamiento, el único síntoma, que sufrí fue la pérdida del olor, nada más. Me considero afortunada por eso, especialmente en comparación con mis amigos y colegas, y muchos de los pacientes. En el cristianismo, a menudo veo personas compartir testimonios increíbles y muy poderosos de fe. Sin embargo, como budista, quiero compartir mi diagnóstico como testimonio también, y cómo el vegetarianismo difunde la palabra del Buda.

Desde el brote en marzo, he cambiado mi dieta y me he convertido en vegetariana. Después de convertirme, siento que mi cuerpo es más ligero – saludable – porque no he sufrido un resfriado desde marzo. Sentí el poder de este remedio poderoso. Comparado con mis amigos y colegas que no eran vegetarianos, mis síntomas eran más leves. A parte de perder el sentido del olfato, no sufrí otras consecuencias físicas.

Resulta que ser vegetariano puede mejorar la inmunidad. Creo que el virus que vive en mí quería propagarse entre otros, pero fue desafortunado vivir en un cuerpo no adecuado para su propagación. En cierto modo, incluso siento pena por ello, le hablo todos los días: “vivamos juntos pacíficamente. Les recitaré una escritura cada día, para que aunque no puedan beneficiarse de mi cuerpo, al menos podamos coexistir pacíficamente juntos.” Por lo tanto, durante los diez días de aislamiento, viví pacíficamente con el virus, y sentí que el tiempo que pasó fue afortunado y satisfactorio.

Después de regresar al trabajo el martes pasado, me vacunaron al siguiente día. A todos le debe resultar extraño que mi cuerpo esté inmune al virus, así que ¿por qué vacunarse? Este es el consejo del hospital: debido que el COVID-19 es un virus sin precedente, no sabemos cuánto tiempo de inmunidad podemos tener en el cuerpo. Así es que la vacunación puede seguir mi buena salud frente al virus.

Además de tener fuerza, lo mejor ahora es tener algún tipo de inmunidad. La mutación del virus es como se predijo – al igual como el virus de la influenza que ha estado mutando cada año. Lo más importante ahora, es mantener un sistema inmunológico fuerte que pueda combatir todos los virus. Por lo tanto, el mantenimiento de la inmunidad empieza con nuestro estilo de vida.

Por ejemplo, en una dieta vegetariana, debemos consumir muchos nutrientes, especialmente proteínas vegetales, hacer ejercicio todos los días, y exponernos lo suficiente al sol para obtener vitamina D. Al mismo tiempo, debemos relajarnos, porque el estrés, es enemigo de la inmunidad. Además, comer una manzana al día puede realmente mantener al doctor lejos. Comer una dieta vegetariana balanceada, con frutas y verduras, es realmente algo que disfruto todos los días y lo que he hecho por todo este año pasado.

Si no hubiese sido por la pandemia del COVID-19, ya me hubiera jubilado hace unos días, al final de diciembre. Dos años antes, fui a la República del Congo para participar en un programa médico. Desde entonces, he prometido desde el fondo de mi corazón que debo ir de nuevo a África para servir y sanar. Esto también me hizo darme cuenta que mis planes, no pueden mantenerse al día con los cambios e impermanencia de la vida.

No olvidaré mi misión, si no que la completaré. Tengo que mantener un cuerpo saludable. Continuaré trabajando mucho hacia este objetivo y me esforzaré, por alcanzar mis aspiraciones en África.

Estoy muy agradecida de ser budista. Especialmente de las enseñanzas de la Maestra. Aprendo poco a poco; incluso al enfrentarme a las dificultades y retos, especialmente cuando la pandemia se propaga. El aprendizaje acumulado se usa para observar las causas y condiciones, no tener miedo de problemas, y siempre vivir con tranquilidad. Al entender esto, puedo dejar ir y creer que todo pasa por una razón.

Estoy muy agradecida a toda mi familia Tzu Chi, que muy seguido me mandaba o llamaba con saludos cálidos y cariñosos durante mi periodo de aislamiento. Esto me hizo sentir amor por nuestra familia y estoy feliz de decir que no me sentí sola en absoluto. Fue conmovedor que tanta gente se preocupara y enviara bendiciones. Le estoy agradecida a todos. Al compartir esto, seguiré orando y bendiciendo a las personas afectadas por la pandemia.

Por último, pero no menos importante, quiero compartir una frase que vi hace unos días con la esperanza de brindar aliento a todos (también es una de mis frases favoritas):

No pidas buena salud, sino sabiduría y agudeza; no pidas una carga más ligera, si no una fuerza mayor; no pidas por que todo vaya bien como lo deseas, sino por la perseverancia y coraje.

Maestra de Dharma Cheng Yen

Solo antes de las dificultades y los desafíos creceremos, y seremos capaces de darnos cuenta de la impermanencia, el vacío, y el abismo en el budismo. La vida es impermanente, pero debido a la impermanencia todo pasa, así como ya el 2020 pasó.

Cuando llega el Año Nuevo, mis colegas se preguntaban unos a otros sobre su resolución de año nuevo. Entre ellos solían compartir sus planes de perder peso. Ahora, yo diría, nuestro mejor objetivo es mantenernos saludables. El dinero no lo es todo, pero sin él, hay menos posibilidades. Pero sin un cuerpo sano, aunque tengamos toda la riqueza del mundo, otros no pueden ayudarnos cuando enfermamos. Por lo tanto, tener un cuerpo sano es tener una riqueza verdadera.

Espero que el 2021 sea un año sano y espero que cada uno se cuide. Les deseo un feliz año nuevo con buena salud, alegría, y gratitud.

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