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Dolor y esperanza en las comunidades más afectadas por las inundaciones de Texas 2025

Región Sur  |  14 Noviembre, 2025
Roger Lin (derecha) y Julienne Chi (centro), subdirectores ejecutivos de la Región Sur de Tzu Chi USA, junto con Denise Treadwell (izquierda), jefa de la Sección de Apoyo Comunitario de la División de Manejo de Emergencias de Texas, conversan sobre las condiciones en las zonas afectadas por las graves inundaciones de julio de 2025. Foto/Luca Yeh

Escrito por: Hsiulien Chu
Traducido y adaptado al español por: Gabriela Barzallo
Editado por: Esperanza Balaguer 

El 2 de agosto de 2025, Roger Lin y Julienne Chi, subdirectores ejecutivos de la Región Sur de Tzu Chi USA, junto con un equipo de voluntarios, aprovecharon la oportunidad de visitar las áreas más afectadas por las inundaciones que devastaron el centro de Texas a principios de julio. Fueron recibidos con afecto por Denise Treadwell, jefa de la Sección de Apoyo Comunitario de la División de Manejo de Emergencias de Texas (TDEM), que les ayudó a acceder a las zonas del desastre para preparar las futuras distribuciones de ayuda.

“En cuanto nos vio, exclamó emocionada: ‘¡Oh, Tzu Chi!’ Nos reconoció por nuestros uniformes azules y blancos ”, recordó Lin con alegría. “Fue muy servicial. Nos llevó al Centro de Recursos Multiorganizacional (MARC) y nos explicó cómo estaba la situación general”.

“Teníamos la esperanza de realizar distribuciones en esta zona tan afectada”, añadió Lin. “Ella nos aseguró que haría todo lo posible para ayudarnos a encontrar un lugar adecuado. Ya teníamos la lista de damnificados, así que podíamos comenzar la distribución en cuanto se confirmara el lugar”.

Casi un mes después de las inundaciones, las zonas más afectadas seguían con el acceso restringido mientras el equipo de Tzu Chi evaluaba los daños el 2 de agosto de 2025. Foto/Luca Yeh

Renovando lazos durante la evaluación del desastre

Las lluvias torrenciales de julio provocaron el desbordamiento del río Guadalupe y sus afluentes en el condado de Kerr, provocando inundaciones devastadoras. El 26 de julio, Tzu Chi USA Región Sur realizó su primera distribución de ayuda en el Centro Comunitario de Burnet, en el condado del mismo nombre. A continuación, el equipo intentó evaluar los daños en Ingram, en el condado de Kerr, pero la policía estatal se lo impidió porque las carreteras aún seguían cerradas debido a los desperfectos.

Dos días después, al anunciarse la apertura de un Centro de Recursos Multiorganizacional (MARC) en Kerrville, también en Kerr, los voluntarios decidieron intentarlo de nuevo.

Roger Lin (derecha) y Julienne Chi (segunda a la derecha) posan junto a Denise Treadwell (izquierda) y una integrante de All Hands & Hearts (segunda a la izquierda). Foto/Luca Yeh
Roger Lin (centro), Julienne Chi (derecha) y una integrante de All Hands & Hearts intercambian información sobre las áreas afectadas y las próximas distribuciones. Foto/Luca Yeh

Denise Treadwell, jefa de la Sección de Apoyo Comunitario de TDEM, no solo reconoció a los voluntarios de Tzu Chi, también se reencontró inesperadamente con el personal de la organización All Hands & Hearts, dedicada a apoyar a las comunidades tras los desastres y a reabrir escuelas, con la que Tzu Chi ya había colaborado en Filipinas.

“Al principio solo nos saludamos de lejos, pero vinieron a conversar y hasta nos mostraron fotos con voluntarios de Tzu Chi”, contó la voluntaria Julienne Chi. “No nos habíamos conocido antes, pero al ver sus fotos con los uniformes azules y blancos, sentimos que éramos familia. Fue un momento entrañable que parecía predestinado”.

La devastación rompe el corazón

Cuando el equipo de Tzu Chi intentó ingresar de nuevo en el área afectada, la policía estatal volvió a impedírselo. Sin embargo, gracias a la coordinación y al respaldo de Denise Treadwell, se les permitió el acceso bajo estrictas condiciones. No pudieron detener el vehículo, ni salir de él y solo tuvieron permitido filmar en movimiento.

A lo largo del recorrido, la escena era desgarradora, edificios derruidos, muebles dispersos por todos lados, vehículos destruidos y comunidades enteras estaban irreconocibles.

“Durante el trayecto fotografié montones de escombros, árboles caídos, muebles dañados y autos sumergidos. El río era hermoso y  ahora está irreconocible. Las lavadoras, los muebles, las casas… todo está bajo el agua. ¡Es muy doloroso de ver!”, relató Chi con tristeza.

Lo edificios derruidos y dañados por las inundaciones eran visibles en toda el área afectada. Foto/Luca Yeh
Los árboles y las ramas arrastradas por el agua se acumulan a lo largo de las riberas del río. Foto/Luca Yeh

Los campamentos de verano a orillas del río Guadalupe fueron los más afectados por la tragedia. Decenas de estructuras quedaron destruidas y, por desgracia, casi una treintena de niñas perdieron la vida en el Campamento Mystic, la institución con más de un siglo de historia desapareció bajo las aguas. 

Cindy Janke, prima del director del campamento, Richard “Dick” Eastland, contó que en cuestión de horas el río transportó el equivalente a dos días de flujo de las cataratas del Niágara. Eastland perdió la vida intentando rescatar a las campistas. La catástrofe dejó a la comunidad sumida en el dolor.

La solidaridad comunitaria reconstruye la esperanza

Cindy Janke, presidenta del Hunt Garden Club, organización dedicada a promover la belleza natural, la jardinería y el orgullo cívico, tuvo la suerte de no estar presente cuando ocurrieron las inundaciones. Tres días después, al regresar con su esposo, se encontró con un panorama devastador.

“Cuando ves esto, cuesta creerlo. Mi familia tiene una propiedad junto al río. El fin de semana pasado, nos juntamos varios miembros de la familia para ayudar a  recoger los escombros”, relató.

Cindy Janke hace una pausa para reflexionar tras las inundaciones, en medio de la destrucción y el duelo comunitario. Foto/Luca Yeh

En Kerrville, los residentes conmemoraron a los fallecidos en una pared de unos 30 metros a lo largo de Water Street, que decoraron con fotografías, flores, juguetes y cartas en honor a las víctimas.
“Cuando ves los rostros de esas niñas, se te parte el corazón”, dijo Janke mientras la comunidad rendía homenaje a las fallecidas.

La comunidad creó un mural conmemorativo en Water Street para recordar a los fallecidos en las inundaciones. Foto/Luca Yeh

Janke expresó su gratitud por las contribuciones de toda la comunidad y organizó una cena de agradecimiento para los voluntarios. “La flor estatal de Texas es el bluebonnet. Fui a comprar una planta para mi casa y la dueña del vivero nos donó semillas para repartir entre los voluntarios como símbolo de esperanza para comenzar la reconstrucción”, contó a los voluntarios de Tzu Chi.

El equipo regresó al Centro de Servicio de Austin de Tzu Chi USA Región Sur para unirse a la segunda distribución de ayuda por las inundaciones en Texas. Foto/Luca Yeh

El dolor de los sobrevivientes aún persiste, pero el afecto y la resiliencia de la comunidad siguen brillando. A pesar de la pérdida de vidas, el espíritu de ayuda mutua perdura, más allá de las diferencias étnicas, religiosas y culturales.

Saber que las acciones del pasado de Tzu Chi todavía se recuerdan llena de confianza a los voluntarios para servir desplegando su apoyo con la convicción de que donde hay amor, hay esperanza.

Tzu Chi continuará acompañando a los sobrevivientes de los desastres, en Texas, en todo Estados Unidos y alrededor del mundo, mientras reconstruyen sus vidas.

Tú también puedes ser parte de ese amor.
Tu donación puede ayudar a los sobrevivientes de desastres de hoy y del futuro, y apoyar a quienes más lo necesitan.

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