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Atención oftalmológica en Tijuana, un contínuo apoyo para la comunidad

Oficina Nacional  |  8 Agosto, 2025
Hsuyun Tsai, voluntaria de Tzu Chi, y una joven asistente, distribuyen aperitivos a los pacientes que esperan para recibir su tratamiento. Foto: Shuli Lo.

Escrito por: Shuli Lo
Traducido por: Juan Bonilla
Editado por: Esperanza Balaguer

Las clínicas oftalmológicas gratuitas de Tzu Chi en Tijuana, México, se han convertido en algo habitual. Gracias a la promoción de los miembros de la comunidad, innumerables residentes se han beneficiado de la ayuda que ofrece Tzu Chi en su campus. Los voluntarios y los doctores utilizan estas actividades gratuitas para mejorar la calidad de vida de los niños y los adultos de la comunidad, llevando esperanza frente a la necesidad. Dos de las doctoras que prestan estos servicios son Lina Lina Lin y Jennifer Aye. Lin adapta gafas para niños y adultos, mientras que Aye es especialista en retina y ayuda a los pacientes con enfermedades de la membrana ocular.

Guiados por el amor y la dedicación

Los madrugones y los largos viajes en coche se han convertido en algo habitual para muchos voluntarios de Tzu Chi. Chris Yang suele tomarse un día libre en el trabajo para conducir desde Los Ángeles hasta Tijuana para preparar el equipo que se usa en las jornadas de atención oftalmológica gratuita. El día del evento, se levanta antes que nadie para salir a las 4:00 a.m., recoger a otros voluntarios y asegurarse de que todo esté listo para recibir a los pacientes a las 8:00 a.m. A veces, debido a la escuela, el trabajo o las tareas relacionadas con el evento en Tijuana, Chris no se acuesta hasta las 2:00 o 3:00 de la madrugada.

Meichuan Su, la madre de Yang, es la directora administrativa del campus de Tzu Chi en Tijuana y su dedicación es similar. A menudo no duerme por planificar el próximo evento o por gestionar otros asuntos del campus. Al acabar su jornada laboral, conduce tres horas hasta Tijuana, donde descarga el coche lleno de suministros o equipos médicos.

El voluntario Chris Yang (tercero desde la derecha) y su madre, Meichuan Su (segunda desde la derecha), trabajan sin descanso para ayudar tanto a los médicos como a los pacientes. Foto/Shuli Lo.

Esta madre y su hijo, al igual que todos los voluntarios de las clínicas oftalmológicas en Tijuana, apoyan tanto a los médicos como a los pacientes con una entrega completa a su labor. Debido al impacto que estos eventos tienen en la comunidad, la organización local Fundación +Luz se ha unido para ayudar. Juntos, los voluntarios y los trabajadores de +Luz se dedican a cuidar de los residentes más vulnerables. Como enseña la Maestra Cheng Yen, los miembros de Tzu Chi “no pueden soportar ver sufrir a los demás”. Cuando los necesitados no pueden recibir ayuda, los voluntarios hacen todo lo posible por acudir a ellos.

Esperanza gracias a la asistencia

Los habituales eventos de la clínica oftalmológica gratuita de Tzu Chi en Tijuana han marcado una diferencia significativa en las vidas de las personas que, de otro modo, se quedarían sin atención médica. Para muchos pacientes, esta iniciativa no solo ofrece tratamiento, sino también la esperanza de un futuro mejor.

Juvenal Morales, un paciente taxista, acudió al campus de Tzu Chi en enero en busca de ayuda médica después de que su hijo, Carlos Liñán, se enterara del evento a través de la escuela de su hermana. Morales, que ya se había sometido a una operación en un ojo debido a una hemorragia relacionada con la diabetes, continuaba teniendo dolor y su visión en el otro ojo estaba empeorando hasta el punto de que ya no podía conducir ni mantener a su familia. Desesperado por conservar la visión que le quedaba, acudió a Tzu Chi en busca de ayuda.

Tras un examen realizado por la Dra. Jennifer Aye, quedó claro que su estado era demasiado grave para ser tratado in situ con el equipo disponible. Los voluntarios le derivaron de inmediato a la Fundación +Luz y Tzu Chi cubrió sus gastos médicos durante tres meses. El médico también le recetó unas gafas y le proporcionó lentes de sol para ayudar a proteger sus ojos sensibles de la luz intensa, aunque será necesario que continúe con el tratamiento en el futuro.

Durante una visita de seguimiento en el campus de Tzu Chi el 7 de junio de 2025, Morales comentó que, aunque ya no le dolían los ojos, seguía sin ver. El médico le pidió que volviera dentro de tres meses para realizarle más pruebas. Morales, profundamente agradecido, expresó su esperanza de que, con la ayuda continua de Tzu Chi, algún día pueda recuperar la vista y volver a llevar una vida normal.

Gracias a Dios, esta gran fundación [Tzu Chi] me ha tendido la mano para ayudarme a cumplir mi deseo. Sí, nos apoya. Que Dios la bendiga.

La Dra. Lina Lin (izquierda) atiende a Juvenal Morales (segundo desde la izquierda) en la clínica gratuita del 7 de junio de 2025, a la que acudió acompañado de su hijo, Carlos Liñán (segundo desde la derecha). Foto/Shuli Lo.

Casos como el de Juvenal Morales son comunes en la zona, donde la diabetes sigue siendo una de las principales causas de los problemas de visión. Los voluntarios de Tzu Chi están comprometidos con continuar con  los esfuerzos de educación sanitaria y trabajan para establecer un hospital oftalmológico que permita atender mejor las necesidades a largo plazo de la comunidad.

Colaboraciones con otras organizaciones locales

Un elemento clave de las clínicas oftalmológicas que organiza Tzu Chi periódicamente en Tijuana es su colaboración con la Fundación +Luz, una institución oftalmológica local sin ánimo de lucro. Fundada el 15 de octubre de 1998 en Tijuana, ofrece atención óptica de alta calidad y asequible a las comunidades desfavorecidas. Solo en 2021, brindó más de 22.300 servicios oftalmológicos, entre los que se incluyen consultas generales y de especialidades, cirugías, revisiones y cuidados postoperatorios.

La Dra. Jennifer Aye, doctora voluntaria, explicó su papel en esta colaboración: “Vengo aquí, a Tzu Chi en Tijuana, para examinar a los pacientes que tienen diabetes y asegurarme de que tienen un nivel mínimo de diabetes en los ojos. Y si la tienen avanzada y requieren tratamiento, los enviamos a la Fundación +Luz para que sus médicos locales se ocupen de ellos”, dijo Jennifer.

Me gusta ser voluntaria. Es muy gratificante poder utilizar las habilidades que he adquirido a lo largo de los años para ayudar a las personas a cuidar sus ojos y mejorar su salud.

La oftalmóloga Jennifer Aye examina a un paciente. Foto/Shuli Lo.

La próxima generación de voluntarios en acción

Los eventos gratuitos de atención oftalmológica de Tzu Chi en Tijuana también brindan importantes oportunidades para las próximas generaciones. Arlan Huang, voluntario del Grupo Juvenil Tzu Chi e hijo de la Dra. Lina Lin, participó en la clínica el 7 de junio de 2025. Al principio, se unió a estos eventos médicos para seguir a su madre y observar su trabajo. Pronto comprendió la importancia del voluntariado que ella lleva a cabo, al mismo tiempo que él mismo ayuda a los más necesitados en México.

“Veo que las condiciones en las que viven estas personas no son las mejores. Pero vengo aquí porque es hermoso ver cómo estas personas, a pesar de vivir en estas circunstancias, pueden seguir siendo felices. Todos están conectados, todos tienen una familia y son felices de una forma genuina. Creo que eso es muy significativo para mí”, dijo Huang. “Sigo viniendo aquí porque me encanta la comunidad que ofrece Tzu Chi Tijuana y cómo todos trabajan juntos hacia un objetivo común: ayudar a los necesitados. Y creo que es un lugar realmente hermoso. Así que planeo seguir viniendo en el futuro”.

Arlan Huang, y su madre, la Dra. Lina Lin, trabajan juntos en el evento del 7 de junio de 2025 en el campus de Tzu Chi en Tijuana. Foto/Shuli Lo.

Otro voluntario, Daniel Sánchez, residente en Los Ángeles, es un estudiante de psicología que se unió por primera vez a la clínica oftalmológica gratuita. Tras un día completo de servicio, describió la experiencia como significativa y gratificante. “Tuve la oportunidad de trabajar con un equipo increíble que ayuda a muchos pacientes que necesitan gafas”, explicó. “Algunos de ellos no pueden permitirse comprar gafas. Este increíble equipo encuentra el sentido de la vida en ayudar a los demás. Me siento realizado, muy feliz de estar aquí ayudando”.

El voluntario Daniel Sánchez (derecha), estudiante de psicología, participa por primera vez en un evento de la clínica oftalmológica gratuita de Tzu Chi en el campus de Tijuana. Foto/Shuli Lo.

Durante la clínica oftalmológica del 7 de junio de 2025, el director de una escuela técnica profesional y los profesores del departamento de fabricación de gafas visitaron el evento por invitación de los voluntarios de Tzu Chi. Tzu Chi ha establecido dos programas del “Aula de la Esperanza” en su campus de Tijuana para apoyar a los jóvenes que no asisten a la escuela con educación académica y formación del carácter. Los voluntarios esperan que, en el futuro, estos estudiantes tengan la oportunidad de seguir una formación profesional en el tallado de lentes y en la fabricación de gafas como una posible vía. Dado que muchos ya han adquirido conocimientos básicos sobre los exámenes oculares gracias a su participación en la clínica, los voluntarios consideran que esta colaboración es una oportunidad para ayudarles a desarrollar habilidades prácticas y explorar carreras profesionales en el ámbito de la atención óptica.

Los alumnos del Aula de la Esperanza colaboran en eventos de clínicas oftalmológicas gratuitas, y los voluntarios de Tzu Chi esperan que algún día sigan una formación técnica acorde con los intereses que desarrollan a través de estas experiencias. Foto/Shuli Lo.

Celebrando el trabajo en equipo y el compromiso compartido

Para que el evento de la clínica oftalmológica del 7 de junio de 2025 fuera aún más memorable, los voluntarios y los estudiantes organizaron una sorpresa que demostró el espíritu de unidad y agradecimiento entre el equipo.

Todos se reunieron en el comedor durante la pausa para el almuerzo para sorprender a Chris Yang con una pequeña celebración en honor a su reciente logro de obtener un doctorado con tan solo 22 años. La reunión fue un agradecimiento sincero a Yang y a su madre, Meichuan Su, directora administrativa del campus de Tzu Chi en Tijuana, por organizar los eventos gratuitos de la clínica oftalmológica.

Voluntarios y estudiantes organizan una fiesta sorpresa para Chris Yang (segundo desde la izquierda) en reconocimiento a su reciente logro de obtener un doctorado a los 22 años. Foto/Shuli Lo.

Para planificar la celebración, los alumnos del Aula de la Esperanza dedicaron dos semanas a enseñar al personal el lenguaje de signos de la canción “One Family”. Durante la fiesta, todos la interpretaron juntos, creando un momento de unidad cálido y emotivo.

La Dra. Lina Lin y su marido también contribuyeron en la ocasión preparando sopa de curry y tortitas para todos. La Dra. Lin entregó los certificados de agradecimiento a Meichuan Su y Chris Yang en nombre del equipo, por su dedicación y servicio.

Este momento de alegría llenó a todos de energía positiva y profundizó su sentido compartido de propósito. Todos esperaban con ilusión la próxima oportunidad de contribuir a la clínica oftalmológica gratuita de Tijuana.

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