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Ofreciendo Comida y Una Mano Amigable En Brentwood, Long Island

Región Noreste  |  16 Julio, 2020
Los autos se alinearon, incluso con dos horas de anticipación, los conductores esperando que comience la distribución de alimentos. Foto: Jupiter Chiou.

Escrito por  Iris Chiou
Traducido (inglés) por  Penny Liu
Traducido (Español) por Hernán Goicochea
Editado por Maribel Suárez

En Nueva York, el impacto causado por la pandemia de COVID-19, es claramente visible al tratarse de la cantidad de alimentos que Tzu Chi USA, ha estado repartiendo por el área metropolitana. La situación en Brentwood, una pequeña ciudad al sur de Long Island, ilustra cómo numerosas comunidades de la región, se ven afectadas por esta crisis.

Muchas familias en Brentwood son inmigrantes, recién han llegado al país, y con frecuencia, ante un estado de residencia permanente incierto. Algunas familias comparten el mismo techo, y eso puede causar más riesgo de contagio. Para agravar aún más las dificultades, que enfrentan estos hogares,algunas empresas, negocios han sido cerrados, por causa de la pandemia, y las oportunidades de empleo, se han reducido o perdido por completo.

Al enterarse de la situación que enfrentan estas familias, los voluntarios de Tzu Chi USA también aprendieron, que la cantidad de alimentos proporcionados en las distribuciones ofrecidas por una de las iglesias se había duplicado o triplicado. Para obtener una comprensión más profunda de lo que se necesitaba, los voluntarios comenzaron a realizar visitas domiciliarias para acceder al nivel y tipo de atención, al igual tipo de apoyo, que deberían estar disponibles para estas personas de la comunidad.

La necesidad de alimentos en un tema común

Eran las 7:00 de la mañana, y se podían ver a varios residentes locales sentados en su autos, alineados frente a la Iglesia Saint Anne ‘s RC, esperando que comience la distribución de alimentos. Muchos habían llegado temprano por temor a que si llegaban tarde, no recibirán la comida de otra manera.

Las primeras dos personas en la fila, eran un caballero y su vecino. Al no tener ingresos, el hombre y su familia de tres, han dependido de la asistencia de despensa, que la iglesia ha llevado a cabo cada semana, durante tres meses. Cuando se enteró de que Tzu Chi distribuiría productos frescos dos veces al mes a partir de junio, le preocupaba, que la cantidad fuera limitada. Entonces, llegaba dos horas antes, a esperar el inicio de la distribución a las 9:00 AM.

Aproximadamente el 90% de estas familias son inmigrantes, que vienen de países Latinoamericanos. Muchos de ellos se encuentran bajo un estado de residencia incierto, y por eso solo consiguen trabajo temporal aquí y allá, para mantener a sus familias. Debido a la pandemia, sus posibilidades de encontrar un empleo remunerado, se han reducido gravemente, por lo que, para muchos, su único medio de obtener alimentos en este momento es a través de la distribución semanal proporcionada por la Iglesia Saint Anne ‘s RC.

Sonia, una pequeña dama, que se encontraba sentada al volante de un gran coche viejo, tiene cinco hijos. “El menor, no tiene un año aún, nos comparte, hablando un inglés entrecortado. Luego agregó: “No he trabajado durante mucho tiempo. Su padre acaba de volver a trabajar recientemente. La comida de la iglesia, nos puede ayudar ”.

Los voluntarios de Tzu Chi distribuyeron cajas de verduras y frutas, para ayudar a los residentes locales a alimentar a sus familias durante la pandemia. Foto: Jupiter Chiou.

Algunas de las personas, que acudieron a la distribución habían caminado entre 20 y 30 minutos, para llegar y recoger los víveres. Madres jóvenes llegaron a pie con sus hijos, en cochecitos de bebé. Norna, una abuela en sus cincuenta años, que vive con su hija y nieto, no ha tenido ingresos desde marzo. La familia apenas ha podido cubrir sus gastos esenciales con sus escasos ahorros. Aunque no tienen automóvil y deben caminar, no querían perderse la distribución semanal de alimentos.

De la muestra de residentes, que asistieron al evento, quedó claro, que muchos recientemente, habían perdido su trabajo debido a la pandemia. Eso significativamente ha causado un aumento en la necesidad de recibir alimentos gratuitos. Acompañado por algunos voluntarios de la iglesia, el reverendo Stanislaw Wadowski, pastor de St. Anne ‘s, empacó y cargó cajas de alimentos, arriba y abajo por las escaleras desde el sótano a un ritmo constante. Transpirado y exhausto, compartió, que había demasiadas personas que necesitaban ayuda en este momento, pero que la iglesia no tenía suficientes voluntarios.

En Brentwood, la Iglesia Saint Anne ‘s RC ha estado distribuyendo comida durante muchos años. Originalmente, distribuía alimentos tres veces por semana. Sin embargo, en abril cambiaron el programa a una vez a la semana. porque ya no tenían suficientes alimentos para entregar. En el pasado, llegaban como máximo entre 60 y 70 personas para recibir alimentos gratuitos. Nunca había visto a más de 300 venir, como lo estaba presenciando ahora durante la pandemia.

De 500 personas al mes a 2.000 personas en abril, a casi 5.000 personas en mayo, no tenemos suficientes voluntarios y recursos para satisfacer la demanda. Afortunadamente, los voluntarios de Tzu Chi están aquí y realmente nos ayudan mucho.

La oficina regional de Tzu Chi USA en Long Island ha estado trabajando, con la iglesia durante más de una década, ofreciendo distribuciones regulares de comidas calientes y ferias de salud. Cuando comenzó la pandemia, Tzu Chi, comenzó a proporcionar mascarillas y otros recursos en abril. Desde junio, ha proporcionado productos frescos cada dos semanas, durante las distribuciones de alimentos llevado a cabo por la iglesia.

La voluntaria de Tzu Chi, Lilian Kuo, explicó que la iglesia generalmente proporciona alimentos enlatados, arroz, pan u otros alimentos no perecederos. Al mismo tiempo, Tzu Chi complementa estos suministros con productos frescos como cebollas, zanahorias, lechugas y frutas. El objetivo no es solo completar lo que ofrece la iglesia, sino también animar a todos a comer más verduras y menos carne.

Nos hemos estado ayudando unos a otros como una familia, y se volvió aún más valioso durante la pandemia. La gente llega a conocer a Tzu Chi a través de estas distribuciones, aprende sobre el vegetarianismo y la protección del medio ambiente y despierta su sentido de gratitud

Los voluntarios llevan cajas de productos frescos al área de distribución donde se los entregarán a las familias que necesitan alimentos. Foto: Jupiter Chiou.

Profundizando para comprender la gama de necesidades

Aparte de las distribuciones, los voluntarios de Tzu Chi y de la Iglesia Saint Anne ‘s RC también hicieron entregas directamente a los domicilios de aquellas personas necesitadas. Y, mientras hacían las visitas, aprovecharon para averiguar y comprender el apoyo, que pueden necesitar por completo.

Los voluntarios realizan visitas domiciliarias para comprender mejor sobre las necesidades de las familias en la zona. Foto: Jupiter Chiou.
Los voluntarios entregan una caja llena de alimentos para María, residente de Brentwood. Foto: Jupiter Chiou.

Durante un día de visitas domiciliarias, los voluntarios de Tzu Chi, acompañados de una  trabajadora social, conocieron a María, una residente de Brentwood. Cuando le llevaron una caja de productos frescos, uno de los voluntarios, puso la caja en sus manos y notó, que parecía estar sufriendo. Luego se enteraron que esta señora de 54 años sufre dolores en la rodilla y espalda, desde hace varios años debido a su trabajo.

Aunque María perdió su empleo durante la pandemia, su estatus migratorio, no le permite recibir ningún beneficio del gobierno. La seguridad económica de su hogar también se ve afectada por el hecho de que uno de sus dos hijos todavía está en la universidad, mientras que el otro se acaba de graduar y tiene un ingreso mínimo.

“No puede trabajar por un tiempo, por lo que ha estado pidiendo dinero prestado, pero esto no puede continuar, para siempre”, explicó la voluntaria Anna Flores sobre la situación de Maria. Anna es trabajadora social, para la organización sin fines de lucro Make the Road New York (Se Hace Camino Nueva York), que se especializa en ayudar a nuevos inmigrantes, que vienen de América Latina.

Cuando Anna todavía estaba en la universidad, había participado en actividades llevadas a cabo por la Asociación Colegial de Tzu Chi. Fue por eso, que conocía el trabajo y las misiones de la fundación budista. Como María no puede solicitar ninguna ayuda del gobierno o beneficios por discapacidad, Anna remitió su caso a Tzu Chi.

No puedo olvidar su rostro preocupado. María ha tenido dolor durante tres años y realmente no podemos ayudarla. Cuando me sentí desesperada, recordé a Tzu Chi, una organización que me había brindado atención y apoyo durante la universidad. Siento, que Tzu Chi, puede hacer algo por ella.

Después de que terminó la distribución de alimentos, ese mismo día fue la primera vez que los voluntarios fueron a visitar a María por primera vez. Sin embargo, no sería la única.

¡Volveremos pronto!

Efectivamente, después de esa primera visita a la casa de María, la voluntaria Lilian Kuo regresó el 27 de junio y trajo a Joe Chang, otro voluntario de Tzu Chi. Joe es fisioterapeuta y miembro de la Asociación Internacional Médica Tzu Chi. Tal vez, él podría ayudar a María a controlar sus problemas de dolor crónico.

 

“¿Tu pierna puede hacer esto? ¿Tienes dolor aquí?”, preguntaba Joe mientras examinaba pacientemente a María. Al hacerlo, descubrió que el dolor se origina en los nervios de la parte inferior de la columna, y que se extendía hasta la parte interna de los muslos y luego las rodillas. Solo el leve levantamiento de una pierna la hizo gritar de dolor.

Joe Chang (izquierda) se arrodilló en el suelo mientras se prepara para examinar la rodilla de María. Foto: Jupiter Chiou.
Joe Chang examina cuidadosamente la espalda y la movilidad de María mientras considera formas de tratar su dolencia. Foto: Jupiter Chiou.

Joe suspiró y dijo: “Ella ha estado sufriendo durante mucho tiempo; es muy difícil de ver “. Luego, le enseñó a María algunos sencillos movimientos de rehabilitación. El hijo menor de María, también estuvo disponible para ayudar a traducir, y aprender a ayudar a su madre mientras ella hacía terapia.

Más tarde, Joe pidió ver la casa y el baño, alv observar, que el asiento del inodoro en el baño, estaba demasiado bajo, esto hacía, que ejerciera, demasiada presión sobre las rodillas de María, causándole más daño. Joe fue inmediatamente a su auto y trajo un asiento de seguridad, para inodoro e  instalarlo en el baño. Antes de irse, también demostró la forma correcta de usar el asiento de seguridad y repetidamente le recordó a María que no se sentará en un sofá demasiado blando.

Joe Chang se prepara para instalar un asiento de seguridad para inodoro en el baño de María. Usarlo ayudará a reducir su dolor de espalda y rodilla. Foto: Jupiter Chiou.
Joe Chang le muestra a María cómo usar correctamente el asiento de seguridad del inodoro que le acaba de dar e instalar en su casa. Foto: Jupiter Chiou.

Lo que podemos hacer para ayudarla es limitado. Simplemente hacemos todo lo posible, para brindarle la manera correcta de rehabilitarse para que su calidad de vida pueda mejorar. Esperamos que la pandemia termine pronto para que su familia tenga ingresos y trabajo estable

Ese mismo día, el equipo de voluntarios también fueron a visitar a otras dos familias que eran inmigrantes recién llegados y sin estatus legal. Debido a la pandemia, perdieron sus trabajos, y no pudieron recibir ningún alivio del gobierno. Superar los desafíos de ayudar a estas familias es un tema urgente. Los voluntarios de Tzu Chi continuarán realizando visitas domiciliarias para brindar asistencia y apoyo espiritual.

Estamos todos juntos en esto. Agregue su amor para que esfuerzos como estos puedan continuar apoyando a las familias vulnerables que sufren debido al impacto continuo de la pandemia COVID-19.

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