Distribución en Santa Cruz

Región Noroeste  |  7 febrero, 2022
La lluvia torrencial y las condiciones climáticas adversas no detuvieron a los voluntarios de la Oficina Noroeste de Tzu Chi, quienes ofrecieron artículos de cuidado personal a familias de origen hispano que se vieron afectadas por los incendios forestales. Foto/ Judy Liao.

Escrito por Christina Chang
Adaptado al español por María José Pacheco
Editado por
Maribel Suárez

Los voluntarios de Tzu Chi, manejaron durante varias horas a pesar de la torrencial tormenta que impactó el noroeste de California durante el mes de diciembre. Cuando los voluntarios pasaban por la peligrosa carretera de Swanton – camino a una pequeña ciudad perteneciente al Condado de Santa Cruz, vieron unas cabañas en mal estado y se detuvieron, para entregar mantas y artículos de primera necesidad a las personas que viven allí y que no tienen los recursos necesarios para protegerse de las bajas temperaturas.

Sin importar las condiciones meteorológicas del Área de la Bahía durante la temporada de invierno, los voluntarios manejaron por la zona y entregaron suministros para soportar las bajas temperaturas. Foto/ Judy Liao.

2020 fue un año particularmente difícil y desafiante para los habitantes del Norte de California, quienes tuvieron que enfrentarse a las consecuencias derivadas de la pandemia de Covid-19, y las que se originaron a consecuencia de los incendios forestales. Los voluntarios de Tzu Chi, preocupados por las condiciones en las que se encontraban los hispanos que trabajan en granjas de la zona, decidieron trasladarse hasta Santa Cruz para brindar un poco de ayuda a estas personas, sobrevivientes del incendio, pero que ahora viven en condiciones deplorables.

Días antes de navidad los integrantes de la fundación visitaron dos zonas importantes ubicadas en la carretera de Swanton. La primera, se encuentra cerca del comienzo del camino que lleva hasta la montaña. Al llegar al lugar encontraron una serie de establos deteriorados, que fueron convertidos en habitaciones que no cuentan con los servicios básicos para vivir. Sin embargo, el lugar alberga a doce hombres y dos familias de origen latino, quienes recibieron ayuda de Tzu Chi.

Mantas termales fabricadas con plástico reciclado, bufandas, medias, abrigos, arroz y fideos instantáneos, además de mascarillas, jabón, champú, crema dental y cepillos fueron parte de los paquetes entregados por los voluntarios a estas personas y también a los que aún habitan en una comunidad ubicada en los bosques de Santa Cruz.

Hasta ese lugar llegaron nuestros voluntarios quienes compartieron momentos de alegría y solidaridad con las familias que perdieron sus hogares en agosto durante el incendio forestal.

Chi - Jen Huang, llena la maletera de su carro con suministros de ayuda como ropa de invierno y paquetes con artículos de higiene personal, para las personas que así lo necesiten. Foto/ Judy Liao.

Padre e hijo que viven en establo reciben ayuda

Durante la donación de computadoras a hijos de trabajadores de granjas, los voluntarios de Tzu Chi, conocieron a Luis, un chico de origen guatemalteco que vive con su papá en un cuarto diminuto que – anteriormente, era un establo. En distintas zonas de Santa Cruz, esto se ha convertido en algo normal.

Inmigrantes que trabajan en granjas duermen en estos lugares donde no cuentan, con comodidad o servicios básicos. Luis comparte una pequeña cama con su padre Jorge. Los voluntarios fueron hasta el lugar donde ambos viven, conocieron a otros hombres que están en la misma situación quienes compartieron las dificultades a las que se enfrentan actualmente.

Para todos es difícil tener dinero suficiente para subsistir, porque no encuentran trabajos estables debido a las restricciones propias de la pandemia y a las consecuencias del incendios forestal que devastó las tierras de las granjas donde antes trabajaban. Desde Tzu Chi, estos hombres recibieron palabras de aliento y suministros que los ayudarán a vivir un inviernos menos severo.

Así lucen los establos convertidos en pequeñas habitaciones donde viven los trabajadores. Solo cuentan con una pequeña cama y están obligados a compartir las areas comunes del lugar. Todos los que conviven en los establos están pasando por momentos difíciles, pues no cuentan con trabajo desde que los incendios devastaron las zonas productivas. Foto/ Judy Liao.

Luis y Jorge recibieron al grupo de voluntarios de Tzu Chi, entre ellos: Chi – Jen Huang, Andy Chiang y Judy Liao, quienes conocieron de primera las condiciones en las que viven estos hombres. El espacio es extremadamente pequeño, para ser compartido por diez personas, además no cuentan con calefacción por lo que las bajas temperaturas representan un peligro inminente para la salud de todos los que allí se encuentran. Los voluntarios pudieron hacer entrega de mantas y otros suplementos que pueden ayudar a dar calidez a estos hombres que se encuentran lejos de sus familias, de su verdadero hogar.

Jorge y los demás trabajadores, se mostraron agradecidos y conmovidos por la ayuda recibida. Durante los últimos meses la fe de estos hombres se ha puesto a prueba, han sido días difíciles, momentos de desesperación al no tener una oportunidad para trabajar y así ayudar a sus familiares.

En años anteriores cuando ocurría un incendio era posible conseguir otro trabajo en algún restaurante u otro lugar donde necesitaran mano de obra. Sin embargo la pandemia de Covid – 19 ha cambiado todo. Ahora no es posible encontrar otro empleo, es por esto que lo único que pueden hacer es quedarse en los establos esperando que la lluvia y el mal tiempo terminen. Que el sol vuelva a salir y que la luz pueda guiar sus caminos de nuevo.

Los voluntarios de Tzu Chi también entregaron arroz y fideos instantáneos, que fueron dejados en una cocina que comparten todos los que hacen vida en los establos, estos artículos son de bastante ayuda para el grupo de hombres que día a día luchan por seguir, por no rendirse.

El agradecimiento por parte de Jorge, Luis y los demás no se hizo esperar, todos se mostraron conmovidos por la ayuda y la compasión de los voluntarios. La mayoría de estos hombres no hablan inglés por esto los voluntarios de Tzu Chi recibieron la ayuda de Esmeralda – una trabajadora de granjas que sirvió de interprete durante este encuentro – traduciendo las palabras de los hombres, Esmeralda dijo “ ustedes han sido los únicos que han llegado acá a pesar de la lluvia y de las condiciones. Nos trajeron todo lo que necesitábamos: mantas, abrigos, mascarillas, comida.. Muchas gracias”.

Los voluntarios entregaron comida instantánea; arroz y fideos que servirán de alimento para estas personas. Foto / Judy Liao.

Sobrevivientes regresan con la esperanza de reconstruir sus vidas

Durante la mañana del pasado 6 de diciembre un grupo de voluntarios de Tzu Chi, visitaron una remota comunidad ubicada en las montañas de Swanton. Los encargados de distribuir los suministros a estas familias, fueron Chi -Jen Huang, Robin Chang y Jim Toleon, voluntarios deTzu Chi, llegaron hasta esta zona gracias a la ayuda de Jessica a quien conocieron en una actividad organizada por la fundación en octubre.

Durante ese encuentro Jessica, les contó sobre las condiciones en las que ella y otras familias vivían desde el Incendio Forestal de los Condados de San Mateo y Santa Cruz, incidente en el que perdieron sus hogares.

Desde ese terrible incidente estas familias han tratado de sobrevivir e intentar recuperar la Comunidad Last Chance (La Última Oportunidad) un lugar ubicado en las montañas en donde las condiciones de vida ahora son bastante difíciles. Los voluntarios de Tzu Chi, se acercaron hasta la zona con la intención de ofrecer ayuda para enfrentar el invierno, pero también para conocer de cerca lo que sufren estas personas y así poder colaborar de la mejor manera posible para que-entre todos- puedan reconstruir lo que han perdido.

Este incendio forestal devastó áreas enteras, una de las más afectadas fue Last Chance (La Última Oportunidad), lo que antes era una zona llena de vida, adornada el verde de las montañas ahora no es mas que una muestra de destrucción. Más de ochenta viviendas fueron arrasadas por el fuego. Uno de los sobrevivientes recordó que, cuando el incendio se propagó por la zona, iniciaron rápidamente una evacuación. Sin embargo él estuvo atrapado en su carro, pudo salirse justo a tiempo y salvarse, pero todo lo que conocía hasta ese momento había desaparecido.

Los voluntarios de Tzu Chi condujeron por la carretera Last Chance, un sendero peligroso de un solo carril, bordeado por bosques quemados y acantilados. Este es el único camino que existe para llegar a la comunidad, convirtiéndola en una zona de difícil acceso.

La carretera de Last Chance no está asfaltada y se ubica en un bosque quemado por los incendios forestales. Foto/ Robin Chang

Nuestros voluntarios llegaron a la plaza principal de la comunidad, donde los residentes esperaban para dar inicio a la reunión que sostienen cada semana. Antes de la pandemia de Covid – 19 estas reuniones tenían lugar en una cabaña. La comunidad Last Chance cumplió con los meses de cuarentena sin problema, obtenían sus alimentos de la tierra que cultivaban, estas personas mantienen una conexión importante con la naturaleza.

“Mantenemos una forma de vida bastante simple, entre todos trabajamos la tierra y agradecemos los que nos da la madre naturaleza”, dijo Steve uno de los residentes. Aunque pudieron solventar los problemas derivados por la cuarentena, el incendio forestal mostró la vulnerabilidad de este grupo de personas. Las llamas consumieron las tierras que cultivaban dejándolos sin su principal fuente de alimentos.

Después de este incidente muchos decidieron dejar la comunidad, pero poco a poco algunos han vuelto para establecerse en casas rodantes y cada lunes se reúnen para planificar la reconstrucción de lo que fue su hogar.

Aproximadamente 80 casas fueron destruidas completamente por el fuego. Foto/ Robin Chang.

Durante la reunión los integrantes de la fundación entregaron a los residentes de Last Chance, tarjetas de débito prepagadas, con las que pueden adquirir articulos, para reconstruir sus hogares. También, recibieron mantas ecológicas, ropa, zapatos y productos de higiene personal. Todos las personas se mostraron agradecidas por el apoyo brindado por Tzu Chi, nuestros voluntarios han estado presentes para estas personas desde que perdieron sus hogares.

No es la primera vez que brindan asistencia a estos sobrevivientes. En el transcurso de la reunión tres personas – que recibieron las tarjetas de débito prepagadas y alcancías de bambú – dijeron que estas alcancías que se llevaron a sus casas están casi llenas y se las darán a los voluntarios de Tzu Chi para que también puedan ayudar a otras personas. Dar para recibir es nuestra misión y la llevamos a todos los lugares a donde vamos.

Todos ellos han pasado por una situación trágica, han perdido todo por lo que lucharon, todo lo que conocían desapareció en segundos. A pesar de las circunstancias su fe y esperanza siguen intacta, siguen confiando el amor y en las personas que les ofrecen ayuda. Aunque hay momentos donde se rompen, donde los recuerdos son tan fuertes que parecieran volverse reales otra vez.

Es en estos episodios donde las lágrimas cubren sus ojos. Jessica – la residente que sirvió de guia para nuestros voluntarios – rompió a llorar en medio de la reunión. “Además de venir a las reuniones mensuales, empezaremos a traer libros para que ayuden espiritualmente a estas personas”, dijo Chi -Jen Huang una de las voluntarias.

Voluntarios de Tzu Chi llevaron suministros de invierno y artículos de aseo personal a los habitantes de Last Chance. Foto/ Robin Chang

Voluntarios siguen ayudando a sobrevivientes de incendio forestal

Comenzar de cero nunca es fácil, y hacerlo dos veces puede resultar devastador. Toni es una mujer resiliente que fue víctima del incendio forestal de Last Chance, luego de perder todo logró mudarse junto con una amiga. Ambas compartían una pequeña habitación, y una noche las llamas también consumieron lo poco que Toni tenía en esa habitación. Esta vez el incendio se produjo por un cortocircuito, Toni quedó sin hogar una vez más. Ahora duerme en su carro, lo estaciona en las noches y se queda allí a pesar de las bajas temperaturas del invierno.

Los voluntarios de Tzu Chi se enteraron de la difícil situación en la que se encuentra Toni, inmediatamente la contactaron vía telefónica y prepararon una tarjeta de débito prepagada con dinero que Toni puede usar y así adquirir lo que necesite, además de una bolsa con productos esenciales que fue entregada horas después de la llamada.

“Gracias por traer amor y esperanza. Solía pensar que nadie se preocupaba por mí, pero me demostraron que estaba equivocada con todos estos suministros. Realmente los aprecio a todos”, dijo Toni mostrando su emoción y agradecimiento. Toni también recibió una Alcancía de Bambú en la que puede empezar a ahorrar poco. “Hablaré de Tzu Chi con todos mis amigos, los invitaré a apoyarlos. Cuando la alcancía esté llena los contactaré de nuevo para entregarla y así ayudar a otras personas que estén en una mala situación”, comentó Toni.

Toni recibió un abrigo que será esencial en este invierno. Foto/ Judy Liao.

Los voluntarios de Tzu Chi han trabajado intensamente mientras las consecuencias de la pandemia de Covid – 19 siguen afectando a los más vulnerables. Sin importar las condiciones ellos siguen allí dispuestos a dar una mano amiga a todo el que lo necesite, sintiendo agradecimiento por tener la oportunidad de dar, de generar soluciones. En esta época de invierno nuestros integrantes seguirán distribuyendo suministros a todos aquellos que lo necesiten, para hacer que estos meses fríos sean más fáciles de soportar. 

Con el apoyo de Tzu Chi, muchas personas tendrán un invierno menos frío. Foto/ Robin Chang.

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