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Únete a los voluntarios en sus ideales, con fe y atención en el Camino del Bodhisattva

Oficina Nacional  |  30 Septiembre, 2025

Maestra del Dharma Cheng Yen 
Traducido por el Departamento de Comunicación y Cultura de Tzu Chi USA en español

El deber de los voluntarios de Tzu Chi es caminar entre las personas y cuidar de quienes sufren en la sociedad. El Buda se manifestó en este mundo para enseñar a todos a convertirse en Bodhisattvas y estimular el Bodhicitta, que significa “despertar”. Muchas personas están atrapadas en las ilusiones de la codicia, la ira y la ignorancia. Actúan solo en beneficio propio. Nosotros, en cambio, hemos tenido la fortuna de entrar por la puerta de una religión con la visión correcta.

Una religión con el prisma adecuado tiene como propósito y meta la fe acertada. El Buda vino a este mundo a enseñar el Dharma y a guiarnos sobre como relacionarnos con los demás y afrontar las cosas. Los budistas practicantes usamos la sabiduría del Buda para eliminar nuestra propia ignorancia y confusión. Es raro nacer como ser humano y, aún más raro, encontrar una religión con el verdadero Dharma. Nuestra fe debe tener la dirección adecuada. No basta con creer o adorar cualquier cosa que vemos. Si no transitamos por el camino correcto, entonces seguimos la superstición.

Las religiones con una fe recta incluyen no solo el budismo, sino también el protestantismo, el catolicismo, el islam y algunas otras. El Sr. Faisal Hu, procedente de Turquía, es un musulmán devoto. Con la fe firme y sin obstáculos en su corazón, ha abrazado el espíritu de Tzu Chi. Los ideales del islam también benefician a las personas y enseñan a hacer el bien.

El Sr. Faisal Hu y el Sr. Chen Chiou Hwa, procedente de Jordania, trabajan muy bien juntos. Uno es musulmán y el otro budista. Aunque viven en distintos países, ambos sirven a quienes sufren en sus regiones. A pesar de que los nombres de sus religiones sean diferentes, su camino es el mismo. Se respetan mutuamente y no hay barreras entre ellos. Cuando las personas comparten las mismas aspiraciones y metas, cuando el trabajo al que aspiran es el mismo, a eso lo llamamos misión.

De la misma manera, los voluntarios de Tzu Chi deben ser respetuosos al visitar otros templos. Podemos compartir: “La Maestra enseña a los voluntarios de Tzu Chi a beneficiar de verdad a las personas”. Al abrir el Sutra de Significados Infinitos, podemos decir: “Me alegra leer este pasaje; quiero caminar por este sendero”. También podemos manifestar: “La Maestra ha dado enseñanzas sobre este pasaje del sutra y así es como lo practicamos”.

Cada puerta tiene su propio camino y solo podemos compartirlo. Usamos los sutras para dar testimonio del sufrimiento en este mundo y mostrar cómo los Bodhisattvas caminan  entre las personas. El término Bodhisattva significa “ser sintiente iluminado”, aquel que comprende el dolor del mundo. Todos poseemos en nuestra esencia la naturaleza de Buda. Mientras tengamos la voluntad, todos podemos recorrer el Camino del Bodhisattva.

Cuando el Sr. Lee Teng-hui era presidente del Gobierno Provincial de Taiwán, asistió a la ceremonia de inicio de la construcción del Hospital Tzu Chi. Al escucharme hablar de “misión”, sintió que era un término muy apropiado. En otra ocasión, Teng-hui viajó a la Abadía Jing Si y me comentó que sentía a Tzu Chi muy cerca del pueblo. Destacó mucho el término “voluntarios con una misión”. Me preguntó: “¿Cuál es la diferencia entre ‘voluntarios con una misión’ y los voluntarios comunes?

Le respondí: “Los voluntarios comunes sirven por obligación; si tienen tiempo, participan, pero sin mucha responsabilidad. En cambio, yo uso el término ‘voluntarios con una misión’ porque todos compartimos aspiraciones comunes y asumimos los  votos desde lo más profundo del corazón. Nuestros pensamientos y nuestra conciencia determinan el verdadero sentido de nuestro trabajo. Estamos decididos a realizarlo y a caminar ese camino—por eso llamamos a los miembros de Tzu Chi ‘voluntarios con una misión’”.

Él me preguntó: “¿En el futuro, los voluntarios de la sociedad en general también podrán ser llamados ‘voluntarios con una misión’?” Respondí: “Mientras las personas estén dispuestas a servir desde el corazón, cualquiera podrá hacerlo. No hay nada malo en eso”. Como presidente provincial, el Sr. Lee Teng-hui viajó impulsado por este término—¡qué grandeza! Era un cristiano devoto que también honraba otras religiones. Lo he respetado toda mi vida.

Construir el hospital fue un proyecto importante en aquel entonces. Cuando Tzu Chi necesitó solicitar el estatus de fundación oficial, yo estaba decidida a usar el nombre “Fundación Budista Tzu Chi” y asegurar esa palabra: “Budista”. Antes de iniciar el trámite, fui a la Abadía Huayu para rendir homenaje a mi maestro, el Venerable Yin Shun, quien me dijo: “No te aferres demasiado; insistir en la palabra ‘Budista’ puede dificultar la aprobación”. Le respondí: “Debo esforzarme por las enseñanzas del Buda, por todos los seres sintientes”.

El objetivo de construir el hospital no era solo para servir a la sociedad, sino también para que todos conocieran el servicio del budismo entre la gente. En la oficina del Gobierno Provincial, un funcionario me preguntó: “Maestra, ¿es realmente necesario aferrarse a esa palabra?” Contesté: “Si no usamos ‘Budista’, se pierde el sentido. Soy budista y también monástica. Que una monástica sirva a las personas es ser fiel a nuestro nombre; sin esta postura, se pierde el significado”. Así, con esfuerzo, se logró asegurar la denominación de “Budista Tzu Chi”.

Por eso, los ocho hospitales que tiene hoy Tzu Chi y su clínica incluyen la palabra “Budista.”

Cuando algo puede hacerse, me esfuerzo por hacerlo realidad; cuando no puede hacerse, también sé reconocerlo. No fuerzo las cosas, pero hay prioridades, y el budismo también debe mantener su lugar en el presente entre la gente.

Construimos hospitales para proteger la vida, la salud y el amor. Durante la pandemia, cuando muchos pacientes no tenían a dónde acudir, los hospitales de Tzu Chi no rechazaron a nadie. Estoy agradecida con todos los directores de las clínicas  por cumplir con su deber, mantenerse firmes en su puesto y hacer lo que corresponde. En resumen, mientras tengamos la voluntad de dar, el trabajo de Tzu Chi nunca terminará; los verdaderos budistas caminan entre la gente para servir.

En cuanto a la enseñanza y la iluminación, yo también sigo aprendiendo. Leo los sutras todos los días, los miles de sutras y preceptos nos enseñan a usar el Dharma del Buda para guiarnos a transitar por el Camino del Bodhisattva.

El Buda despertó en este mundo y se le llama “el Gran Iluminado.” Cuando la mente es pura, el cuerpo es puro y el entorno es puro—eso es la iluminación. Un lugar de iluminación no es una vida desordenada o confusa; es simple y tiene calidad. Una Tierra Pura se distingue por la calidad del carácter y del entorno. Cuando los pensamientos son puros, las acciones son puras y el espacio de práctica es puro, ese es un lugar de iluminación.

Compilado de las enseñanzas de la Maestra Cheng Yen durante el encuentro con el equipo de recepción de maestros del Dharma, 1 de agosto de 2025

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