Escrito por Shu Li Lo
Adaptado al Español por JuanMa Bonilla
Editado por Esperanza Balaguer
Comida, juegos y risas por doquier
El pasado 3 de agosto, la Región Noroeste de Tzu Chi USA celebró el Día de la Familia, un evento que organiza dos veces al año para reunir a los voluntarios, sus familias y a miembros de la comunidad para ponerse al día, crear nuevos lazos y fortalecer los ya existentes.
El encuentro fue una oportunidad para los voluntarios, casi siempre inmersos en sus respectivas misiones, de tomarse un descanso y disfrutar del tiempo libre con sus familiares y amigos. Entre los asistentes había gente de todas las edades, desde voluntarios veteranos hasta jóvenes de la generación Z, que aprovecharon la ocasión para disfrutar juntos de las actividades programadas como un mercadillo de comida, una rifa y la celebración de los cumpleaños del mes.
Todos ellos dejaron de lado sus tareas habituales para reunirse de una forma relajada y compartir los pequeños momentos de la vida. Dos animadores llenos de energía se encargaron de motivar a todos a participar con entusiasmo en las actividades.
El mercadillo culinario fue uno de los éxitos de la jornada. Los diferentes puestos ofrecieron un festín exquisito con brochetas variadas, arroz, tofu fermentado al estilo tradicional, fideos salteados, rollitos primavera recién preparados, gelatina vegetariana, helados taiwaneses y bandejas de frutas.








La jornada también contó con varios juegos diseñados tanto para adultos como para niños de todas las edades. En el área interior, hubo clásicos como una canasta para encestar balones, una mesa de pinball y una máquina para atrapar regalos con un gancho; además de una nueva atracción, el juego del barril de Mario. En el área exterior, los voluntarios prepararon actividades de dibujo con tizas de colores, burbujas de jabón y lanzamiento de sacos, junto con la elaboración de figuras de globos, una de las preferidas de los niños año tras año.
Las esculturas con globos triunfaron entre los niños
El voluntario Jason Sheu fue el artista encargado de crear unas esculturas con globos que tuvieron mucho éxito entre los niños. Sheu comentó que nunca había imaginado atraer a un grupo tan grande de pequeños curiosos. Algunos de ellos, todavía en edad preescolar, observaban tímidamente desde un costado, mientras otros se acercaban con entusiasmo y expresiones llenas de expectativa y emoción. Reunidos entorno al voluntario, señalaban los globos diciendo: “¡Quiero un perrito!” “¡Yo quiero una flor!” Uno de ellos le pidió con dulzura: “¿Puedes hacerme un dinosaurio?”
“Ese momento me enterneció el corazón”, reconoció Sheu. “Mientras moldeaba los globos, veía cómo las caras de los niños se iluminaban de sonrisas al recibir su escultura terminada. En lugar de pelear por ellas, esperaban pacientes. Esa armonía pura y natural me recordó la calidez —el poder del amor mutuo— que sentí cuando conocí Tzu Chi. Eran solo simples figuras de globos, pero se sentían como cuerdas invisibles que nos unían. No solo estaba torciendo globos; en ese momento, estaba compartiendo el flujo del amor y la bondad con estos futuros pequeños Bodhisattvas”.
Para garantizar que todos los voluntarios invitados pudieran disfrutar del evento con alegría y sin preocupaciones, se mantuvo al mínimo el número de ellos en servicio. Muchos estaban tan ocupados que no tuvieron tiempo de beber agua ni ir al baño ni comer. Aun así, mantuvieron su dedicación inquebrantable y su espíritu de misión, mientras disfrutaban de ver a la gente saludarse, saborear la deliciosa comida y pasarlo en grande.





El dinámico dúo encargado de presentar el evento formado por los voluntarios Emily Liu y Arthur Chih hizo un trabajo fantástico creando una atmósfera animada de principio a fin. Ambos dejaron de lado la timidez para cantar y bailar, y fueron mesa por mesa conversando, presentando a los invitados y animando el ambiente para que todos se conocieran mejor. El evento contó con voluntarios invitados de toda la región, procedentes de localidades como Sacramento, Modesto, San Francisco y Oakland. No les importó conducir tres horas solo para reencontrarse con amigos que no veían desde hacía tiempo y ponerse al día.
El camión de comida Mama Liu trae sabores gourmet
El Día de la Familia de este año se llenó de un aroma irresistible gracias al food truck Mama Liu, operado por la familia Fan, que hizo su debut en un evento de Tzu Chi y se unió a la venta benéfica de alimentos, forjando así un nuevo vínculo con la fundación.
Este evento es especial porque donaremos parte de las ganancias a Tzu Chi. Estoy más que feliz de hacerlo porque siempre he tenido a la fundación en gran estima.
Sky Fan
Mama Liu Food Truck
Sky Fan explicó que su conexión con Tzu Chi comenzó gracias a la invitación que le hizo la voluntaria Chilung Yu, clienta suya durante muchos años. Al conocer el trabajo de Tzu Chi, Fan quiso formar parte de la fundación y entregar un porcentaje de las ventas del día a su labor humanitaria. “Estoy dispuesto a hacerlo, eso es todo. Si hay eventos en el futuro, seguiré donando una parte de mis ingresos a Tzu Chi”, confirmó.
El tofu fermentado fue el plato que más éxito tuvo entre los asistentes, entre todas las delicias taiwanesas que ofrecía el camión. Su aroma llenó el aire y atrajo a la multitud. Tanto buena fue la acogida que los presentadores pidieron a los invitados que compraran solo una porción por familia y que la compartieran con los voluntarios del evento que estaban demasiado ocupados para hacer fila.
La transmisión del espíritu a través de generaciones
Una de las imágenes más emotivas del evento fue ver a familias al completo que asistieron para disfrutar todos unidos. Un ejemplo conmovedor fue el de Steve Hsu y su esposa Pio Chen, quienes, junto con su hijo y su nieto, representaron a tres generaciones comprometidas con Tzu Chi.
“En la actualidad, pasamos la mayor parte del tiempo en Taiwán, pero cuando vi el evento del Día de la Familia de este verano, decidí traer a mi hija, mi yerno y mi nieto. Me hizo muy feliz”, dijo Hsu. La alegría por regresar al centro de servicio después de tanto tiempo se reflejaba en su rostro y agradeció la oportunidad de reencontrarse con compañeros voluntarios para fomentar la armonía de Tzu Chi en las generaciones más jóvenes.
“Tzu Chi es un santuario para mi alma. Cada visita me llena de alegría”, añadió su esposa, quien también destacó que llevó a su familia con la esperanza de plantar semillas de bondad en sus familiares más jóvenes. “Espero que algún día participen en el trabajo de Tzu Chi para llevar adelante este espíritu. Los jóvenes están ocupados con el trabajo y rara vez tienen la oportunidad de visitar Tzu Chi. Este evento los trajo aquí y espero que esta experiencia sea un punto de partida para el futuro”, expresó.
El fomento de la bondad en los niños
Al igual que Steve Hsu y Pio Chen, otros voluntarios llevaron a sus hijos para inculcarles la bondad desde una edad temprana. “He participado en la distribución de alimentos, en la entrega de donuts y en las visitas a los puestos. Esta vez traje a mi hija para que se uniera al evento”, dijo Nikki Huang, voluntaria recientemente incorporada.
Huang comentó que su hija ya la había acompañado una vez a una distribución de desayunos y disfrutó mucho ayudando a los demás. “Se pone tan feliz y emocionada cada vez que ayuda a la gente. Espero que cultive la compasión en su corazón desde pequeña”, comentó Huang, quien destacó que la niña se lo pasó en grande, especialmente en el área de juegos.
Participar en este evento junto a mi hija ha llenado mi corazón de calidez y ha fortalecido mi determinación de seguir sirviendo en el trabajo voluntario de Tzu Chi.
Nikki Huang
Voluntaria de Tzu Chi
Los exalumnos de la Asociación Universitaria de Tzu Chi transmiten el legado
La mayoría de los exalumnos de la Asociación Universitaria Tzu Chi (Tzu Ching) asistentes también llevaron a sus hijos al Día de la Familia. Ellos, que alguna vez fueron estudiantes universitarios, ahora son padres y quisieron que sus hijos experimentaran el espíritu de Tzu Chi. Algunos expresaron su intención de inscribirlos en una Academia Tzu Chi cuando tengan la edad suficiente, con la esperanza de transmitir la filosofía de la fundación a las futuras generaciones.
Katie Lin y Eugene Chen, asesores de la Asociación Universitaria de Tzu Chi de UC Berkeley, acudieron a la celebración con su hijo de 16 meses. “Asistir a eventos como este nos permite reconectar con amigos con los que solíamos ser voluntarios. Es una oportunidad maravillosa, así que trajimos a nuestro bebé, que pudo conocer a otros niños de su edad. Se portó muy bien y se divirtió mucho. Volveremos la próxima vez”, compartió Chen.
No es fácil llevar niños a las actividades por eso no vienen muchos exalumnos de Tzu Ching con hijos. Este evento permite que toda la familia participe, lo que da la oportunidad a muchos exalumnos de reencontrarse. ¡Fue realmente maravilloso!
Eugene Chen
Asesor de la Asociación Universitaria de Tzu Chi
El Grupo Juvenil de Tzu Chi sirve postres
Los voluntarios del Grupo Juvenil de Tzu Chi se hicieron cargo de los postres y los helados hechos con hielo raspado. Jonathan Lee fue una de las personas que atendió en el puesto de helados. “Me encargué de moler hielo. Me divierte ver a todos los niños acercarse curiosos a ver lo que hago”, comentó, agradeciendo la oportunidad de ayudar y brindar a la gente, en especial a los niños, un momento de felicidad.
Sin duda volvería a hacerlo si tuviera la oportunidad.
Jonathan Lee
Voluntario del Grupo Juvenil Tzu Chi
Lazos profundos y familiares
Cada detalle del Día de la Familia reflejó la dedicación sincera de los voluntarios. Todos los invitados, los miembros de la comunidad, los familiares, los amigos y los participantes sintieron la calidez del abrazo familiar de Tzu Chi durante toda la jornada.
La Región Noroeste de Tzu Chi USA expresa su más sincero agradecimiento a cada asistente y a los dedicados voluntarios que trabajaron entre bambalinas. Gracias a las genuinas interacciones y a las contribuciones desinteresadas de todos, el día transcurrió lleno de risas y momentos conmovedores que dejaron bonitos recuerdos.