Escrito por Shuli Lo
Traducido y adaptado al español por Gabriela Barzallo
Editado por M. Carolina Saheli
Juvenal Morales, de Tijuana, México, había perdido la vista. El 1 de marzo de 2025, asistió a una clínica oftalmológica gratuita en el campus de Tzu Chi en Tijuana y, tras la consulta, regresó a casa con la ayuda de su hija.
“Desde el 15 de marzo del año pasado, mi vista comenzó a deteriorarse hasta que la perdí por completo. Para enero ya estaba completamente ciego”, contó Morales. “Pero ahora, Tzu Chi se ha cruzado en mi camino. Espero que puedan ayudarme con este problema”.
La generosa donación de la Dra. Aye
Los voluntarios rápidamente le agendaron una cita en un hospital oftalmológico local para que Morales se realizara exámenes y comenzara su tratamiento. Fue evaluado el 14 de marzo por la Fundación LUZ —que brinda servicios visuales en México a personas con discapacidad vidual—, y el médico le recetó un medicamento que costaba $150 dólares al mes. Sin embargo, debido al alto costo, Morales decidió no continuar con el tratamiento. Anteriormente trabajaba como taxista y era el único sustento económico de su familia. Por un problema con su identificación, no pudo acceder a tratamiento para la diabetes, lo que terminó afectando su salud ocular. Al conocer esta situación durante una visita domiciliaria, los voluntarios lo ayudaron a resolver el problema al día siguiente y lo acompañaron a una clínica para controlar su nivel de azúcar.
La Dra. Jennifer Aye, voluntaria médica de Estados Unidos, donó $600 dólares de su propio dinero para ayudar con el tratamiento. Además, el campus de Tzu Chi en Tijuana decidió cubrir tres meses de medicamentos para Morales y pidió a la Dra. Aye que evaluara nuevamente su estado después. Para reducir costos, los voluntarios compararon precios en varias farmacias hasta encontrar el medicamento con descuento a $75 por mes y, de inmediato, compraron tres meses de suministro. Para que Morales pudiera comenzar el tratamiento lo antes posible, los voluntarios decidieron entregarle el medicamento en su casa, a pesar de que era día festivo, y le enseñaron cómo aplicarse las gotas.
Además, los voluntarios planearon adquirir un equipo láser para que la Dra. Aye pudiera tratar a Morales en la próxima clínica, con la esperanza de que recupere parte de su visión.
Una acción de esperanza para cambiar el futuro



El campus de Tzu Chi en Tijuana organiza regularmente clínicas oftalmológicas gratuitas para los residentes locales. Con dedicación y profesionalismo, voluntarios locales y de la sede de Tzu Chi USA realizan exámenes visuales y proporiconan anteojos a estudiantes de primaria y beneficiarios que requieren atención especial.
La mayoría de los voluntarios médicos y generales vienen del área de Los Ángeles. Debido a la distancia, comenzaron su jornada a las 5 a. m. recogiendo a quienes vivían en distintas zonas para llegar a tiempo a la clínica. Allí brindarían revisiones visuales y entregarían lentes a estudiantes de varias escuelas primarias de Tijuana, así como a personas en situación de necesidad.



Los voluntarios de Tzu Chi están comprometidos con ayudar a los más vulnerables, asegurándose de que los problemas de visión infantil se detecten y traten lo antes posible, mejorando su calidad de vida y desempeño escolar.
Desde el inicio de estas clínicas gratuitas, muchos estudiantes no solo han mejorado académicamente, sino también en su bienestar diario. Los voluntarios no solo ofrecen exámenes: ¡están transformando vidas!
Esta clínica se enfocó en estudiantes de la Escuela Primaria Tzu Chi, la Escuela Mercy y otros beneficiarios. Ubicada en una zona remota, la Escuela Mercy ha recibido ayuda constante del campus de Tzu Chi a través de clínicas dentales, médicas y oftalmológicas, además de mochilas y útiles escolares para estudiantes de familias de bajos recursos.
El personal local y los voluntarios están acostumbrados a trabajar en equipo. Comenzaron los preparativos antes de la llegada del equipo de EE. UU., asegurándose que todo estuviera listo para que ambos grupos pudieran comenzar a trabajar en cuanto se unieran.
Primer chequeo visual
La directora Graciala Sanchez llegó temprano al campus y comentó que era la segunda vez que sus estudiantes —30 en esta ocasión— asistían a la clínica visual de Tzu Chi. Algunos de los que recibieron lentes en la visita anterior mejoraron notablemente su rendimiento académico. En muchas familias mexicanas con varios hijos, el costo de unos anteojos representa una carga significativa. Por eso, la labor de Tzu Chi es realmente admirable.
Hace seis meses, algunos estudiantes de mi escuela recibieron anteojos, y desde entonces he notado una mejora en su rendimiento académico.
Graciala Sanchez
Directora de la escuela primaria
Tzu Chi en Tijuana
Sandra Jocelin Luna, madre de tres niños de dos, cuatro y cinco años, conoció Tzu Chi gracias a la Escuela Mercy. No sabía que su hijo mayor era ciego de un ojo hasta que comenzó a caerse con frecuencia. Sin los recursos para atenderlo, se enfrentaba a una situación difícil, pero ahora, con la ayuda de Tzu Chi, su hijo podrá mejorar su vista.
Los voluntarios también se preocuparon por el bienestar de sus otros dos hijos y, por precaución, examinaron la la vista de su hija para detectar posibles problemas.
La forma de enseñar de los voluntarios de Tzu Chi me parece maravillosa. Son amables y se preocupan por nuestros hijos. Me encanta.
Sandra Jocelin
Luna Madre de familia en la escuela Mercy
Ayuda con derivaciones y seguimiento
Ivette Beltrán, madre de una estudiante de la Escuela Primaria Tzu Chi, compartió: “Llevé a mi hija, Elieth Sánchez, a su primer chequeo de la vista. Está en primer grado y tiene seis años. La verdad, estamos muy emocionadas porque, gracias a Tzu Chi, hoy mi hija podrá recibir sus anteojos. Los necesita para mejorar su visión. Estoy muy feliz porque hoy los recibió”.
Mayra Crèctti, madre de una estudiante de la Escuela Primaria Tzu Chi, compartió: “Llevé a mi hija a Tzu Chi porque me enteré de la ayuda para obtener anteojos. Ojalá todos los niños puedan recibir este apoyo. Conozco a Tzu Chi desde hace tres años y hoy estoy aquí. Estoy muy agradecida por el respaldo que brindany por cómo ayudan a los niños que lo necesitan. Mi hija necesita anteojos y esperamos recibir la ayuda pronto”.



Entre los pacientes que acudieron a la clínica gratuita había personas con visión severamente afectada debido a lesiones laborales o enfermedades visuales relacionadas con la dieta. Los voluntarios de Tzu Chi los derivaron a la Fundación LUZ, el hospital oftalmológico más grande de la zona, para un diagnóstico y tratamiento más detallado.
Después de la clínica, los voluntarios también visitaron las casas de algunos beneficiarios para asegurarse de que estuvieran tomando sus medicamentos y que su visión estuviera mejorando, además de motivarlos a dar seguimiento a su tratamiento.




La esperanza de volver a ver
Leobordo, un paciente que trabajó como soldador durante muchos años, ha perdido casi por completo la visión en su ojo izquierdo debido a la exposición prolongada a luz intensa y calor. Ahora jubilado y sin seguro médico, espera recibir ayuda de Tzu Chi.
Brindar servicios oftalmológicos a residentes de pueblos y comunidades remotas es la misión de los voluntarios del campus de Tzu Chi en Tijuana. Comprometidos con ofrecer una atención rápida y efectiva, trabajan con la esperanza de cambiar sus vidas. Su trabajo meticuloso y constante es verdaderamente admirable.