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El equipo de evaluación del Medio Oeste de Tzu Chi entra en acción

Región del Medio Oeste  |  14 Octubre, 2025
Lo voluntarios del centro de servicio de Tzu Chi USA de Columbus se reúnen con la Cruz Roja y con residentes locales para realizar la evaluación de los daños en las áreas afectadas. Foto/Cortesía del Centro de Servicio Columbus

Escrito por: Bornain Chiu
Traducido al español por: Juan Bonilla
Editado por: Esperanza Balaguer

El 14 de junio de 2025, las fuertes lluvias provocaron unas repentinas inundaciones en el norte de Virginia Occidental, que causaron la trágica muerte de nueve personas, incluido un niño de tres años. En la madrugada del 28 de junio, los voluntarios del Centro de Servicio de Tzu Chi USA en Columbus viajaron hasta el condado de Ohio, en la zona afectada, para unirse a la Cruz Roja y a los residentes locales con el objetivo de evaluar los daños, escuchar los testimonios de los afectados y desplegar la ayuda necesaria.

Los voluntarios posan para una foto con Sharon Kesselring, directora ejecutiva de la sede de la Cruz Roja de Ohio Valley. Foto/Cortesía del Centro de Servicio Columbus

Reunión después del desastre

Los voluntarios de Tzu Chi, Bornain Chiu y Teh-Hong Lee, junto con la directora del Centro de Servicio de Columbus, Chiachi Chen, salieron de Columbus a las 6:30 de la mañana rumbo a la zona del desastre. Después de un viaje en coche de dos horas y media, llegaron a la oficina de Ohio River Valley de la Cruz Roja donde se reunieron con la directora ejecutiva, Sharon Kesselring.

Kesselring conoce bien el trabajo de Tzu Chi con quien ha participado en varias acciones anteriores de ayuda ante los desastres. Durante su conversación, recordó las labores de socorro de Tzu Chi durante la inundación que tuvo lugar en Virginia Occidental en 2016. Casi una década después, se volvieron a encontrar para unir fuerzas ante una nueva riada.

Durante la reunión, los voluntarios le explicaron sus recientes misiones de ayuda en la región del medio oeste tras el tornado ocurrido en la localidad de London en el estado de Kentucky. “Kentucky sufre tornados cada dos semanas. Vuelven a ser golpeados una y otra vez. Es una locura. Es casi como si hubiéramos establecido allí una operación de ayuda permanente”, comentó Chen.

Las marcas en las paredes exteriores de los edificios muestran hasta donde llegó el agua durante la inundación. Foto/Cortesía del Centro de Servicio Columbus
La poderosa fuerza de la inundación destruyó la base de la carretera. Foto/Cortesía del Centro de Servicio Columbus

La crueldad de la inundación y la calidez de la comunidad

Después de la reunión, los voluntarios realizaron una evaluación de campo guiados por Kesselring. La primera parada fue una casa antigua, cuyas paredes exteriores mostraban con claridad las marcas de hasta donde llegó el agua durante la riada. El hermano de la propietaria explicó que su hermana con discapacidad física estaba sola en casa esa noche. Ella intentó comunicarse con él para pedir ayuda, pero él no pudo llegar a tiempo debido al tráfico. Por suerte, fue rescatada con éxito por sus vecinos. Tanto el interior como el exterior de la casa sufrieron graves daños que hacen que la reconstrucción sea muy complicada.

El flujo del agua fue muy poderoso. Cuando llegó aquí, ya había recorrido unas siete millas desde Dallas Pike y llevaba detrás diez millas más de fuerza.

Los voluntarios avanzaron después hacia las regiones más afectadas. La inundación había dañado las puertas de hierro de los almacenes que se encontraban a lo largo de la carretera. Los escombros y las casas derrumbadas estaban aún intactas como testigos de la magnitud de la devastación.

Al pasar frente al departamento de bomberos local, Kesselring presentó a los voluntarios de Tzu Chi a los bomberos que estaban allí y les explicó el propósito de su visita. Durante la conversación, se enteraron de que el departamento había perdido un camión, una ambulancia y un vehículo de la agencia de gestión de emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) durante la inundación. El condado vecino de Brooke les donó una ambulancia para apoyarlos y el estado de Pensilvania les proporcionó un camión de bomberos para uso local.

Estos esfuerzos de asistencia conjuntos entre los condados y los estados vecinos permitieron a los voluntarios presenciar la devastación causada por el desastre y ser testigos de la cálida movilización de ayuda presente en la comunidad.

Los voluntarios de Tzu Chi conversan con miembros de la Guardia Nacional para comprender la situación del desastre. Foto/Cortesía del Centro de Servicio Columbus

Reconstruyendo la esperanza de los sobrevivientes

La Guardia Nacional también estuvo presente en las áreas más afectadas. “Hemos recogido cerca de 300 camiones de escombros. Esta área es la más afectada. Hemos tenido que demoler algunas casas. No sé cómo planean contactar a las personas perjudicadas”, explicó uno de los miembros de la fuerza de reserva del ejército de EE.UU.

“Todavía tienen direcciones y nuestra tecnología nos permite conectarlas con los números de los teléfonos celulares. Todavía podemos contactar con los propietarios”, contestó la responsable de la Cruz Roja.

Los voluntarios se quedaron impresionados con lo que vieron y aprendieron a lo largo del recorrido. La experiencia reforzó aún más la determinación de Tzu Chi de implicarse en las misiones de socorro. Así que, en el futuro, explorarán la posibilidad de ayudar en la localización de los supervivientes y en la reconstrucción urgente de los hogares. Incluso si el camino es largo y los desafíos numerosos, mientras haya un destello de esperanza, vale la pena nutrir la posibilidad de renacer a través de la acción.

Los voluntarios y Sharon planean como colaborar en la siguiente fase para asistir a los sobrevivientes del desastre. Foto/Cortesía del Centro de Servicio Columbus
Antes de partir, los voluntarios entregan a Sharon una manta ecológica como regalo y explican que está hecha de materiales reciclados. Foto/Cortesía del Centro de Servicio Columbus

Transmitiendo ánimo y bendiciones

Los voluntarios visitaron también el puesto de asistencia establecido por la Cruz Roja. En ese momento, no había afectados pidiendo socorro y aprovecharon para reunirse con el personal. “Los sobrevivientes de los desastres a menudo se sienten abrumados y ansiosos cuando piden ayuda, pero después de escucharles con paciencia y acompañarles, son capaces de continuar el proceso con la mente más tranquila y marcharse en calma”, comentó Kesselring.

Cuando estaban a punto de irse, un damnificado por el desastre llegó a la estación de servicios y mostró un gran interés en Tzu Chi. Los voluntarios le explicaron con entusiasmo que Tzu Chi significa “compasión y socorro” y le animaron a conocer más sobre su labor a través de internet. Antes de despedirse, se tomaron una foto de grupo para concluir el afectuoso encuentro.

Antes de dar por terminada la evaluación del desastre, los voluntarios regresaron a la oficina de la Cruz Roja para establecer  futuras colaboraciones con Kesselring. Le entregaron una manta ecológica de Tzu Chi como regalo y le explicaron que están hechas de materiales reciclados para simbolizar el compromiso de Tzu Chi con la protección del medioambiente y tienen grabados símbolos de buena voluntad para los residentes afectados por el desastre.

La misión de evaluación del desastre del Centro de Servicio de Tzu Chi de Columbus concluyó con éxito entre apretones de manos y bendiciones. Este recorrido de evaluación destacó los marcados contrastes entre la severidad de la naturaleza y la compasión humana, proporcionando una base sólida para futuros esfuerzos de ayuda ante desastres.

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