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El campamento juvenil de la Región Sur de Tzu Chi cultiva la compasión

Región Sur  |  1 Diciembre, 2025
Tzu Chings procedentes de todo EE.UU. se reunieron en Texas para servir a la comunidad, intercambiar ideas y disfrutar del tiempo juntos. Foto/ Dennis Lee

Escrito por Fangwen Huang
Traducido por Esperanza Balaguer
Editado por Juan M Bonilla

El sofocante calor del verano no pudo con el entusiasmo de los estudiantes que participaron en el Campamento Juvenil de la Región Sur de Tzu Chi USA de este año. Celebrado entre el 7 y el 10 de agosto de 2025, el campamento recibió a medio centenar de miembros de la Asociación Universitaria Tzu Chi (TCCA), también conocidos como Tzu Ching, procedentes de las ocho regiones de Tzu Chi USA. La TCCA es una red de voluntarios universitarios de todo Estados Unidos que mantienen vivo el espíritu de Tzu Chi en su vida diaria como colaboradores comunitarios y estudiantes proactivos, mientras se forman como líderes compasivos. En el campamento, también estuvieron acompañados por setenta miembros del personal mientras exploraban la filantropía y el desarrollo del liderazgo.

La compasión puesta en acción

El lema del encuentro de este año fue: “Despertar el corazón, actuar para el bien y cambiar el mundo”. El equipo de planificación del programa también organizó un servicio comunitario para los participantes el 9 de agosto, que incluyó el empaquetado y la distribución de alimentos y materiales a personas necesitadas para que los participantes experimentaran de primera mano la compasión en acción.

Los organizadores del campamento ayudan con el registro y la entrega de números durante el proceso de admisión. Foto/Dennis Lee
Los aprendices ayudan a empacar y distribuir productos para un banco de alimentos comunitario. Foto/Ryan Ikeda

La Región Sur de Tzu Chi USA colabora con el Banco de Alimentos de Houston en la organización de dos distribuciones de comida al mes. Entre setenta y ochenta voluntarios participan en cada evento. En esta ocasión, los integrantes del campamento lideraron la entrega de ayuda con el apoyo constante de los voluntarios de la Región Sur.

Los participantes se dividieron en grupos para completar el registro, empaquetar los alimentos, organizar la fila y reponer los paquetes para continuar la entrega. Cada grupo contó con un voluntario familiarizado con el proceso y los detalles de la distribución para resolver cualquier duda y proporcionar apoyo inmediato con el objetivo de garantizar una operación fluida y eficiente.

Experiencia de primera mano del servicio comunitario

Tanto los participantes como los voluntarios soportaron el intenso calor de Texas y se mantuvieron concentrados en sus tareas, a pesar de los efectos del clima. “Recuerden mantenerse hidratados”, insistían con frecuencia los voluntarios a los participantes.

Uno de los aprendices guía a los vehículos que esperan en la fila. Foto/Iryl Tan

Al campamento, también acudieron los miembros de la Asociación Juvenil Tzu Chi, conocidos como Tzu Shao. Una de ellas, Caitlin Wong, procedente de la oficina de Tzu Chi en Austin, Texas, estaba a punto de comenzar su último año de preparatoria. Wong explicó que con la guía de los miembros de Tzu Ching pudo realizar las tareas con mayor eficacia, ya que aprendió a empacar la comida de forma más atractiva y ordenada para que los beneficiarios pudieran sentir la consideración hacia los demás que guía sus acciones.

Wong también se sintió encantada de colaborar con los jóvenes universitarios Tzu Ching. Cuando tuvo que dirigir el tráfico, pudo observar con claridad las expresiones en los rostros de quienes recibían la comida. “Se veían muy felices al llegar y, especialmente, al irse. Todos estaban muy contentos, con afectuosas sonrisas, fue muy bonito verlos”, dijo.

Descubriendo la alegría de ayudar a los demás

Los aprendices ayudan a cargar verduras, frutas y otros suministros en los vehículos de los residentes. Foto/Iryl Tan

Felisha Mireles, miembro de Tzu Chi en la Universidad A&M Texas, trabajó junto a los voluntarios en el registro de los vehículos que llegaban y dirigió a los conductores a los lugares de estacionamiento durante la distribución. A pesar del calor y la humedad, mantuvo el ánimo elevado y una amable sonrisa.

“Es de gran ayuda y significa mucho poder ofrecer alimentos a estas familias. Sé que puede ser difícil, muy difícil, especialmente si eres madre o padre soltero/a o estás pasando por momentos complicados, contar con algún tipo de apoyo”.

Felisha Mireles
Asociación Universitaria Tzu Chi

Rita Wang se graduó en la Universidad Emory en el año 2020 y fue presidenta de la Asociación Universitaria Tzu Chi de la institución educativa. En la actualidad, estudia medicina en Connecticut. Durante su trabajo en hospitales, fue testigo de muchas situaciones. En particular, observó cómo los pacientes con dificultades económicas, discapacidades u otras barreras personales son, a veces, ignorados o desatendidos por el sistema de salud. Su participación en la distribución de alimentos le sirvió para enfocar su futura atención a los pacientes y afirmó que le ayudó a aprender a “escuchar mejor y a hacerles sentir atendidos”.

Aspiraciones futuras compartidas

Los aprendices de Tzu Ching disfrutan de la nueva experiencia durante la distribución de alimentos. Foto/Iryl Tan

Kai-Tang Tseng, estudiante de ingeniería biomédica en la Universidad de Virginia, se mudó a Estados Unidos con su familia en 2013 cuando cursaba el primer grado escolar. Durante la distribución de alimentos, Tseng fue el encargado de registrar a los visitantes en la recepción.

“Sientes una gran alegría cuando, después de registrarlos, te dan las gracias con una enorme sonrisa. Están muy contentos y dicen: ‘Gracias’. Te hace muy feliz poder hacer sonreír a alguien y, de alguna manera, alegrarles el día y sentir que estás dejando una huella en su vida y en la tuya. También aprendí un poco de español para este evento, lo cual también estuvo bien”, compartió Tseng con entusiasmo.

Tseng tuvo la oportunidad de conocer a muchas familias con algunos de sus miembros sin empleo desde hace meses y con la urgencia de apoyo externo. Algunas de ellas eran familias numerosas que atravesaban una situación económica muy difícil. A través del sistema informático, les ayudó a calcular el valor neto de los ingresos y los gastos de sus hogares, que, en su mayoría, daba un resultado negativo para organiza mejor su economía.

Tseng comentó que, si bien su familia no era muy rica, él mismo nunca se había encontrado en esta situación. Esto le hizo ver que muchas personas en la comunidad y en el resto del país se enfrentan a circunstancias desesperadas y necesitan la ayuda de Tzu Chi. “Es muy gratificante ver que Tzu Chi puede ayudarles con alimentos y dinero en efectivo. Aunque sea poco, les alivia un poco la carga del peso económico y financiero que pueden estar sufriendo, y les permite tener al menos una comida completa al día”, explicó Tseng pensativo.

Fue una lección muy importante para mí poder realizar el servicio y vivirlo plenamente. Muchas veces vemos cosas en las noticias, en reportajes, pero nada se compara con realizar el servicio uno mismo y estar presente para vivir de primera mano lo que se siente en esa situación.

Apoyando la educación de los estudiantes

Los voluntarios preparan deliciosos platos vegetarianos para todos. Photo/Wendy Tsai

Para preparar el regreso a las clases del nuevo año escolar, el programa Happy Campus de la Región Sur también distribuyó materiales escolares, uniformes y calcetines en tres escuelas primarias de la zona: Landis, Smith y Ed White.

Los voluntarios ordenaron las mochilas, cuadernos, carpetas, bolígrafos, y los demás materiales escolares con cuidado sobre las mesas para la entrega en el Jing Si Hall de la sede de Tzu Chi. Los participantes también se encargaron de empacar los artículos en bolsas.

Muchas manos hicieron el trabajo más fácil. Entre todos, lograron preparar un total de 180 bolsas con materiales escolares y distribuyeron 1.134 kilos de productos agrícolas que llegaron a 338 familias.

A través de su arduo trabajo, pero con gran dedicación, los estudiantes y los voluntarios de la comunidad compartieron sus más sinceras bendiciones con las familias a las que sirvieron. Esta experiencia les enseñó que la compasión no es solo un concepto, sino una práctica de servicio sincero y constante.

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