Escrito por Hsiulien Chu
Traducido por María Pacheco
Editado por E. Balaguer
Durante más de una década, los voluntarios de la Región Sur de Tzu Chi USA han colaborado estrechamente con la Escuela Primaria Landis, ubicada en Houston, Texas, brindando material escolar a familias en situación de necesidad. El pasado 6 de mayo —en el marco del Día Nacional del Maestro en Estados Unidos y como parte de la Semana de Apreciación Docente— los voluntarios quisieron rendir homenaje a los educadores de la escuela con un gesto lleno de cariño. Les sorprendieron con un almuerzo compuesto de platillos vegetarianos preparados con esmero para compartir con los maestros y el personal de la escuela.
Como muestra de gratitud, toda la comunidad escolar —maestros, estudiantes y personal— respondió con entusiasmo con la aportación de donativos en las emblemáticas alcancías de bambú de Tzu Chi con el objetivo de extender la ayuda a más personas necesitadas. Durante el evento, los voluntarios también compartieron los valores humanistas de Tzu Chi y el espíritu de la era de la alcancía de bambú para transmitir un mensaje claro: todos tenemos el poder de tender una mano solidaria.
La gratitud y el valor de la educación con propósito
Brenda Baldesi, coordinadora de apoyo estudiantil en Landis Elementary y enlace con los voluntarios, expresó conmovida su agradecimiento. “Tengo entendido que ustedes han estado viniendo por más de 11 años. De verdad, lo agradezco y los niños también. Al inicio del año escolar, ustedes traen los materiales escolares como mochilas, lápices, colores, cajas, uniformes e incluso zapatos. Nos han proporcionado todo lo que los niños necesitan para tener éxito. Al menos 100 estudiantes recibieron estos recursos, y eso lo valoramos mucho, ya que así podemos garantizar que los niños tengan lo necesario para concentrarse en su aprendizaje. Por eso estamos aquí.”
Baldesi también elogió profundamente el espíritu detrás de las alcancías de bambú de Tzu Chi, que enseñan a practicar la bondad cada día. “Es una oportunidad educativa para que los estudiantes comprendan que, de la misma manera que han recibido ayuda —chaquetas, útiles, uniformes— también tienen el privilegio y el honor de devolver, aunque sea con un centavo o lo que puedan. Es el ciclo de la compasión: reciben con amor y luego dan con amor”, comentó.
López también expresó su gratitud por la visita de los voluntarios:
“Estamos muy agradecidos por todo el buen trabajo que hacen en el mundo. En los países a los que van. Es muy noble. Deberíamos hacer eso en todas partes. Estoy muy agradecida por todo lo que hacen. ¡Y muchas gracias por la comida! Me encantó su té. Ustedes traen mucho amor. Todo lo que hacen es maravilloso, ¡gracias!”
Todos los mensajes han sido hermosos… ‘La felicidad no se trata de cuánto poseemos, sino de cuánto dejamos de envidiar’. Y el significado de los sellos —disciplina, meditación y sabiduría— es precioso. ¡Gracias!
Ana C. Lopez
Librarian
Landis Elementary School



Sembrando bondad en el aula
Fabiola Simoneaux, maestra de primer grado, fomenta la bondad a diario entre sus estudiantes. Les enseña que hacer el bien y ayudar a los demás puede transformar el mundo en un lugar más compasivo. “Animo a todos mis estudiantes —y a mí misma— a poner monedas en la alcancía de bambú porque me gusta ayudar a los demás”, comenta. “Les digo a todos que es muy importante porque deben pensar en quienes no tienen lo que ellos sí tienen. Todos los días, mis alumnos me dicen: ‘Miss, traje esto’, y yo les respondo: ‘Muy bien, ponlo en la lata. Tenemos que llenarla hasta que pese. ¡Vamos a aplaudir a todos!’”
El almuerzo se llevó a cabo en un ambiente relajado y alegre, donde los maestros disfrutaron de los platillos vegetarianos preparados por los voluntarios. El propósito era sencillo. Inspirar a más personas a incorporar alimentos a base de plantas como expresión de amor por la Tierra y por todos los seres vivos.
Jennifer Liang, voluntaria de Tzu Chi, explicó: “Hoy preparamos verduras, frutas y pasteles para compartir con los maestros, para que puedan conocer diferentes platos vegetarianos. Una maestra dijo que los fideos salteados estaban tan deliciosos que quería intentar prepararlos en casa.”




Los maestros y el personal adoptan el espíritu de las alcancías de bambú de Tzu Chi y depositan las monedas en la caja de donaciones. Foto/Luca Yeh
Julienne Lin, subdirectora ejecutiva de la Región Sur de Tzu Chi USA, presentó una versión mejorada de la tradicional alcancía de bambú bajo el nombre de “Mar de Méritos”, que emite un sonido armonioso al depositar una moneda. Esta innovación fue recibida con alegría por toda la escuela.
“Hemos estado viniendo a esta escuela durante muchos años y ahora muchos de los maestros y del personal están muy entusiasmados por traer sus alcancías y vaciarlas en el Mar de Méritos,” dijo Lin. “Al escuchar el sonido, se emocionan tanto como nosotros. Estamos realmente agradecidos por el amor y la bondad que han aportado a este océano compartido de compasión.”
Un lazo constante de amor
La directora Jennifer Silva, quien conoció a Tzu Chi cuando trabajaba en la Escuela Primaria Smith, recordó el comienzo de la relación y lo valiosa que ha sido.
“Tzu Chi llegó al inicio del ciclo escolar y apreciamos mucho la colecta de materiales que trajo con varias cajas llenas de artículos esenciales para nuestros estudiantes”, explicó. “En cuanto comenzó el curso, los maestros nos avisaron de que los alumnos no tenían lo necesario. Gracias a su donación, pudimos entregar esos materiales a los niños de inmediato y los aprovecharon mucho.”
Sobre el almuerzo de agradecimiento, Silva, agregó: “Hoy están aquí celebrando a nuestros maestros por la Semana de Apreciación Docente. Agradecemos mucho su apoyo a todos nosotros —ya sean estudiantes, personal o comunidad—. Disfrutamos mucho el almuerzo, ¡estuvo fantástico! Y valoramos profundamente esta alianza continua.”



A pesar de los cambios; con el paso del tiempo, la confianza y el entusiasmo que la comunidad de Landis Elementary siente por Tzu Chi siguen siendo tan fuertes como el primer día. Lo que comenzó como una colaboración, se ha convertido en un puente cálido y duradero que une a los corazones. Cada visita es como el reencuentro de unos viejos amigos y esa sinceridad ha echado raíces en muchas almas, floreciendo como una luz de amor y esperanza que continúa expandiéndose de una comunidad a otra.