Escrito por: Shuli Lo
Adaptado al español por: Juan Bonilla
Editado por: M. Carolina Saheli y Gabriela Guandique
Voluntarios de Tzu Chi de Los Ángeles y México se unen para ayudar
A primera hora de la mañana, un equipo de voluntarios de la sede Nacional de Tzu Chi USA emprendió su viaje hacia México. En el trayecto, hicieron una parada especial en el camino para recoger a las estilistas voluntarias de Tzu Chi Yuki Chiu y Alice Chu, quienes ofrecerían cortes de cabello gratuitos en el campus de Tzu Chi del Aula de esperanza, en la comunidad aledaña y en un hogar de personas con VIH/SIDA en Tijuana, beneficiando a personas necesitadas de la comunidad.
Los policías locales de Tijuana, encargados de mantener la seguridad en la zona, habían visto a los voluntarios de Tzu Chi muchas veces y reconocieron el impacto de su ayuda a la comunidad. Con el tiempo, construyeron una amistad, y al enterarse de que los voluntarios ofrecían cortes de pelo gratuitos a la comunidad, invitaron a tres peluqueras locales que se unieran al evento y ayudaran. La subjefa también acompañó a los voluntarios durante toda la jornada, apoyándolos mientras ofrecían este servicio.
Los voluntarios y las estilistas locales llegaron al Aula de la Esperanza en el campus de Tzu Chi Tijuana y prepararon todo en uno de los pasillos. Estudiantes y personal del Aula de Esperanza esperaron pacientemente su turno, mientras las estilistas se esforzaban en brindar cortes que agradaran a cada persona. En especial, dedicaron esmero a las chicas que buscaban un look bonito y arreglado. Parte de ayudar a los demás viene de animarlos a sentirse bien consigo mismo para afrontar el día a día. Para cerrar la actividad, los voluntarios de Tzu Chi entregaron provisiones de arroz al personal y estudiantes del campus, reforzando su compromiso con la comunidad.





Además de atender a los alumnos, profesores y personal del Aula de la Esperanza, los voluntarios extendieron su labor a las barriadas vecinas, ofreciendo cortes de pelo a los residentes afectados por un incendio reciente. Con la esperanza de darles ánimo en un momento tan difícil, los voluntarios llevaron consigo mesas, sillas y herramientas para el corte de pelo. Su primera parada fue en la casa de Alberto, uno de los damnificados del incendio.
Una brisa de esperanza tras un difícil incendio
Las viviendas en los barrios marginales están construidas con tablones de madera, paneles de espuma de poliestireno y láminas de plástico. Debido a la falta de propiedad legal sobre los terrenos, los residentes no tienen acceso adecuado a agua ni electricidad. Para iluminar sus hogares, recurren a conexiones improvisadas a cables eléctricos que atraviesan la zona, una práctica peligrosa que puede generar incendios al igual que la quma de basura. Unos días antes de la llegada de los voluntarios, un incendio devastador redujo cinco casas a cenizas, agravando aún más la difícil situación de quienes ya viven en condiciones de extrema pobreza.
“Algunas casas se incendiaron y cinco de ellas quedaron completamente destruidas. En nuestro barrio, donde a menudo varias familias comparten una misma vivienda—fuimos más de cinco familias las que lo perdimos todo cuando el fuego arrazó nuestras casas en mitad de la noche”, cuenta Alberto.
“En una situación así, los demás nos preguntan cómo podemos seguir siendo optimistas cuando lo estamos pasando tan mal. Yo les respondo que pasé por lo mismo, pero sigo aquí, sigo vivo, así que tengo que ser optimista. No puedo enfadarme con la vida, ni con mis vecinos. De verdad, tengo suerte, mucha suerte. También me ha ayudado mi espíritu, fortalecido por el apoyo que todos ustedes nos han brindado”, expresó Alberto.
Es genial conocerlos a todos y saber que se preocupan por gente que ni siquiera conocen. Es extraordinario. Es una bendición que nos mantendrá positivos.
Alberto
Residente
A pesar de la difícil situación, Alberto había encontrado paz y generosamente ofreció el terreno incendiado para que los voluntarios pudieran instalarse. Además, consiguió prestadas dos tiendas para la ocasión y ayudó a difundir la noticia entre los demás residentes. Con el espacio preparado sobre el suelo de grava, los voluntarios comenzaron la jornada de cortes de cabello gratuitos.
Las personas que lograron escapar del incendio trabajaban arduamente para reconstruir sus casas con la madera sobrante. Tras días de trabajo, el polvo y suciedad cubrían sus rostros. Por fortuna, los voluntarios de Tzu Chi llegaron para brindar apoyo. Muchos residentes hicieron fila para recibir un corte de cabello, y los peluqueros profesionales no les defraudaron. Gracias a su experiencia, lograron transformar no solo la apariencia de cada persona, sino también su estado de ánimo, ofreciendo una nueva perspectiva más luminosa en medio de la adversidad.
Nuestro objetivo no es solo cortar el cabello a los residentes para que tengan mejor aspecto, sino también que estos niños sepan que hay gente que se preocupa por ellos.
Yuki Chiu
Voluntaria de Tzu Chi
Alberto ya tenía experiencia cortando cabello, pero desgraciadamente perdió todas sus herramientas en el incendio. A pesar de la adversidad, mantenía la esperanza de abrir su propia barbería una vez reconstruyera su hogar. Este evento le brindó la oportunidad de demostrar su talento y ofrecer cortes de cabello a los niños.
Gracias a la ayuda de Alberto, muchos adultos y niños del barrio acudieron a su casa para recibir cortes de cabello gratuitos. Algunos de los niños, sin acceso a agua en sus hogares, parecían que no se habían bañado en días. Los voluntarios les limpiaron el rostro, dejando al descubierto sus adorables expresiones.
“Quiero dar las gracias a Tzu Chi por lo que están haciendo hoy: ofrecer cortes de cabello gratuitos a nuestra comunidad, a los niños, ancianos, hombres y mujeres que lo necesitan pero no pueden pagarlos. Muchos no pueden permitirse acudir a peluqueros y barberos profesionales. Pero voluntarios de Estados Unidos y de México han venido a extender su ayuda. Me alegra que estén aquí. Gracias por lo que han hecho”, expresó Alberto.
Cortes de cabello para pacientes de VIH/SIDA
Después de viajar desde Estados Unidos, los voluntarios no quisieron detenerse tras su servicio en la comunidad. Con el deseo de extender su apoyo, hicieron una segunda parada en un refugio para personas con VIH/SIDA. Al verlos llegar para ofrecer cortes de cabello, y compañía, los pacientes formaban filas con rostros llenos de alegría mientras esperaban a que les cortaran y peinaran sus desordenados cabellos.
“La primera vez que escuché sobre el albergue para personas con SIDA, sentí miedo. Pero, en cuanto bajé del autobús con mis herramientas, vi a un hombre que me saludó y me señaló su cabeza, como pidiendo un corte. En ese momento, comprendí la importancia de estar allí. Espero poder regresar cada dos meses y seguir ayudando junto a los voluntarios”, expresó Alice Chu.
Los voluntarios de Tzu Chi han visitado el refugio en numerosas ocasiones para ofrecer cortes de cabello gratuitos. Sin embargo, para las dos estilistas que asistían por primera vez, la experiencia venía acompañada de ciertas dudas. El Dr. Joe Wang les explicó el proceso y disipó sus preocupaciones. Al entrar en el refugio, fueron recibidos con cálidos saludos, con el corazón abierto por la gratitud y el afecto del momento, las estilistas dejaron atrás sus reservas y comenzaron a cortar el cabello con entusiasmo.
Un corte de cabello y un cambio de apariencia pueden brindar energía y renovar el ánimo de una persona. Los voluntarios de Tzu Chi lograron que los beneficiarios se sintieran atendidos, proporcionando el estímulo perfecto para quienes enfrentan dificultades en la vida. Los voluntarios continuarán ofreciendo cortes de cabello gratuitos a quienes lo necesiten en el futuro.