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10 años de educación en el preescolar Great Love en Houston

Región Sur  |  4 Junio, 2025
Estudiantes y voluntarios celebran el décimo aniversario del preescolar Great Love de Tzu Chi en Houston. Foto/ Luca Yeh

Escrito por Hsiulien Chu
Traducido al español por María Pacheco
Editado por Gabriela Guandique

Con presentaciones, manualidades y muchas sonrisas, la Región Sur de Tzu Chi USA celebró el décimo aniversario del preescolar Great Love en Houston. Más que una escuela dedicada a la enseñanza del idioma chino, este preescolar es un espacio donde los estudiantes aprenden y cultivan valores esenciales como la compasión, la gratitud y la ayuda mutua.

La celebración también fue un homenaje al crecimiento de los niños, quienes demostraron avances notables en autonomía del carácter y empatía hacia los demás.

Clases pequeñas, grandes logros

Sean Luo, director ejecutivo de la Región Sur de Tzu Chi USA, otorga premios a tres maestras en reconocimiento a su amplia trayectoria, destacando su dedicación y perseverancia. Foto/ Luca Yeh
Tres maestras con una trayectoria de diez años en el preescolar reciben placas y certificados de reconocimiento. Foto: Luca Yeh

La directora del preescolar, Halah Ameen, dio la bienvenida a los asistentes con emotivas palabras:

Hoy celebramos no solo los diez años de nuestra escuela, sino también el trabajo que hemos realizado juntos por nuestra comunidad.

El evento fue un reflejo del espíritu multicultural y humanista que caracteriza a la escuela. En un momento especialmente conmovedor, un pequeño estudiante se puso de pie y agradeció a sus padres en chino e inglés, demostrando con ternura los frutos de la educación bilingüe y basada en valores.

May Yeh, maestra del preescolar explicó:

Ya sea en la enseñanza del carácter o del idioma, todo comienza aquí. Los buenos hábitos de aprendizaje y de vida impactarán positivamente a nuestros niños durante toda su vida.

Por su parte, Taishan Huang, voluntario de Tzu Chi, agregó con orgullo:

Contamos con tres maestras que han estado aquí desde el inicio, todas con un profundo espíritu humanista. Estamos muy agradecidos.

El tiempo y la dedicación han tejido lazos profundos entre maestros, voluntarios y familias. Durante la celebración, los pequeños confeccionaron macetas de claveles que luego ofrecieron a sus padres como un símbolo de amor, gratitud y respeto valores que Tzu Chi cultiva en cada corazón joven.

Un cambio de corazón

Sean Luo, director ejecutivo de la Región Sur, anima a los docentes y alumnos del Preescolar Great Love. Foto/ Luca Yeh

La historia de Matthew Lu es un ejemplo del impacto transformador de la escuela. Su madre, Annie Lu, quien conoce la labor de Tzu Chi desde hace 20 años, lo inscribió tan pronto cumplió la edad requerida.

Matthew, en un principio travieso y de temperamento fuerte — al punto de llegar a  golpear a sus maestros—, encontró en la escuela un entorno donde crecer con amor y disciplina. Hoy, es un niño obediente y lleno de sueños: quiere ser policía y disfruta de los juegos al aire libre.

Annie Lu expresó:

Estoy profundamente agradecida con los maestros y la directora. Enseñar a Matthew no fue fácil, y admiro de corazón su paciencia y dedicación.

Inspirada por su gratitud, Annie decidió convertir  su salón de belleza en un negocio compasivo, contribuyendo regularmente con donaciones a Tzu Chi como una forma de retribuir el apoyo recibido.

Formando generaciones brillantes

Maestros y voluntarios acompañan con cuidado a los alumnos del preescolar mientras descienden las escaleras tras su actuación. Foto/ Luca Yeh
La escuela ofrece clases tanto en chino como en inglés, brindando a los niños chino-estadounidenses la oportunidad de aprender su idioma de origen mientras desarrollan un carácter sólido. En la foto, las profesoras May Yeh (izquierda) y Alice Lin. Foto/ Luca Yeh

Entre quienes siguieron la recomendación de Jennifer estuvo NGA Tran, quien inscribió a su nieta Francis Duong. La experiencia fue tan positiva que Tran conserva con cariño las fotos de la infancia de Francis y se emociona al hablar de su buen comportamiento y amor hacia sus padres.

El preescolar, con un área de juegos de más de 600 metros cuadrados, ha sido un escenario de juegos, risas y crecimiento para cientos de niños. Hoy, muchos de sus primeros egresados se destacan en la comunidad.

Francis Duong, actualmente integrante de Tzu Shao, el grupo juvenil de Tzu Chi, recuerda con gratitud:

El preescolar me ayudó a aprender chino. Aunque luego asistí a una escuela en inglés, todavía puedo comunicarme bien con mi abuela.

Para Francis, además del idioma, el valor más importante que aprendió fue la cortesía y el respeto hacia sus padres.

Semillas de gratitud que florecen

Chloe An (derecha), le enseña a su abuela, Jennifer An, a hacer un corazón de origami para compartirlo con los residentes cuando los voluntarios visitan las residencias de ancianos. Foto/ Luca Yeh
Jennifer An (izquierda) guía a sus nietas Chloe An (derecha) y Claire An (centro) con el aprendizaje de los Aforismos Jing Si. Foto/ Luca Yeh

Otra egresada, Chloe An, nieta de Jennifer, también ha seguido el camino de compasión sembrado en el preescolar:

Me enseñaron a ser amable, agradecida y a vivir cada día con buenas acciones.

Chloe ha memorizado varios Aforismos Jing Si, entre ellos:

Di palabras amables, piensa pensamientos bondadosos, haz buenas acciones y camina por buenos caminos.

Su aforismo favorito resalta la gratitud hacia los padres y el valor de la paciencia, principios que Chloe aplica en su vida diaria y en su labor como joven voluntaria de Tzu Chi.

Recordar siempre nuestras raíces

Padres y abuelos colaboran para que los niños que viven en Estados Unidos puedan aprender chino. Foto/ Luca Yeh
Cartel del décimo aniversario elaborado por profesores y alumnos de preescolar. Foto: Luca Yeh

La madre de Chloe, Tingting Gao, expresa una profunda gratitud hacia sus suegros por haber acompañado a sus hijas en este camino de aprendizaje. A pesar de vivir en EE.UU., la familia ha logrado mantener viva su herencia cultural, apoyándose en el espíritu formativo del preescolar.

Durante la pandemia, Claire, la hermana menor de Chloe, también asistió a la escuela y, pese a las dificultades, desarrolló un fuerte sentido de gratitud y valores humanos.

Tingting recordó:

En la escuela, enseñaban a los niños a ofrecer té a sus madres en el Día de las Madres. Ese tipo de enseñanzas sobre la piedad filial no se encuentran fácilmente en otras escuelas.

Como dice el proverbio chino: “Cuando bebas agua, recuerda su fuente”. Así, el preescolar Great Love de Houston ha asumido la misión de preservar la cultura, los valores de gratitud, respeto y amor, y de preparar a las nuevas generaciones para caminar con firmeza y compasión en el mundo.

La madre de Chloe y Claire, Tingting Gao, agradece a su suegro, Tseyeh An, y a su suegra, Jennifer, por su ayuda en la educación de sus hijas. En la foto aparecen Changfei An (primera a la izquierda) y Tingting Gao (primera a la derecha) con sus hijas Claire An (segunda a la izquierda) y Chloe An (segunda a la derecha). Foto/ Luca Yeh

Con el respaldo de las familias y la comunidad, el preescolar Great Love de Houston, mira hacia el futuro con esperanza, dispuesto a seguir sembrando amor y excelencia en cada nueva generación durante la próxima década.

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