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Becas Tzu Chi USA 2025: Semillas que florecen en el sur de Estados Unidos

Región Sur  |  8 Octubre, 2025
Celeste Molina (centro), dos veces beneficiaria de la beca de Tzu Chi USA, cree que esta ayuda no solo le ha brindado ayuda financiera, sino también múltiples oportunidades. Foto/Luca Yeh

Escrito por Hsiulien Chu
Traducido y adaptado al español por Gabriela Barzallo
Editado por Esperanza

El pasado 12 de julio, la sede de Texas de Tzu Chi USA celebró la Ceremonia de Entrega de Becas 2025 para la región sur de Estados Unidos. Durante el evento, no solo se otorgaron la ayudas, sino que los estudiantes también se movilizaron para contribuir con sus comunidades. 

La lista de beneficiarios estuvo formada por jóvenes de distintas disciplinas, desde un joven artista especializado en el manejo del diábolo, a una estudiante que sueña con ser diplomática, un joven trabajador crecido en una familia monoparental, hasta una futura maestra. Cada uno de ellos, ha florecido gracias a las semillas de bondad sembradas por Tzu Chi hasta convertirse en ejemplos del poder de la esperanza y la responsabilidad.

Desde que la Fundación Tzu Chi lanzó su programa de becas “Nuevo Brote” en la ciudad de taiwanesa de Hualien en 2007 para apoyar a estudiantes en situación de vulnerabilidad, la iniciativa se ha expandido poco a poco por todo Taiwán y varios países extranjeros. 

Pequeñas becas, gran ayuda

La fundadora de Tzu Chi, la Maestra Cheng Yen, dejó dicho lo siguiente: “La esperanza de los padres son sus hijos y la esperanza de los hijos está en la educación. La esperanza de la sociedad está en el talento y la esperanza de las personas talentosas radica en la educación. Por lo tanto, la educación es el verdadero proyecto de esperanza”. La formación no solo puede cambiar el destino de una persona, sino también transformar a su familia y a la sociedad entera.

La ceremonia de premios tuvo lugar en un ambiente relajado con estudiantes, familiares y amigos compartiendo el honor. Foto/Luca Yeh
Penny Liu, subdirectora ejecutiva de la Región Sur, está a cargo del Programa de Becas de Tzu Chi en esta región. Foto/Luca Yeh

Los beneficiarios recibieron las becas de entre 1.000 y 1.500 dólares. Aunque no se trata de unas sumas elevadas, pueden ayudarles a cubrir gastos, trabajar menos y disponer así de más tiempo para estudiar o dedicarse al voluntariado.

Un ejemplo de ello tuvo lugar antes de la pandemia de COVID-19 cuando el UTHealth Houston colaboró con Tzu Chi para organizar clínicas gratuitas. Como parte de esa colaboración, la organización concedió varias becas a estudiantes de medicina y doctorado para ayudarles a aliviar sus gastos académicos y de manutención. “Dado que el costo de estudiar medicina es bastante elevado, la beca es un subsidio para cubrir parte de sus gastos académicos. Es una gran ayuda para ellos”, explicó Penny Liu, subdirectora ejecutiva de la Región Sur de Tzu Chi USA.

Tzu Chi apoya a los estudiantes y ellos, a su vez, buscan devolver esa ayuda a la comunidad. Por ejemplo, el mismo día de la ceremonia, la sede de Texas colaboró con el Banco de Alimentos de Houston en una jornada de distribución de víveres. Los estudiantes premiados se sumaron como voluntarios, lo que conmovió profundamente a los demás voluntarios.

El chico del diábolo y sus lazos humanos

El becario Chu-Huan Wang (centro) siempre está dispuesto a ser voluntario en Tzu Chi o a presentarse en otros escenarios con su diábolo. Foto/Luca Yeh

El becado Chu-Huan Wang es el capitán del equipo de diábolo fundado por la filial de Houston de la Asociación Formosa de Embajadores Estudiantiles de la Cultura (FASCA, por sus siglas en inglés). En julio del año pasado, Wang fue el líder de su equipo en el 2º Campeonato Nacional de Diábolo, al obtener el segundo puesto en la categoría U18 y el primer puesto en la de los concursantes de entre 14 y 17 años.

Chu-Huan comenzó a practicar con el diábolo cuando tenía entre ocho y nueve años. Según cuenta, esta disciplina le ha ayudado a fortalecer sus lazos interpersonales. Tzu Chi le invitó a ser profesor de diábolo en la Academia Tzu Chi para que más gente conocieran su talento, lo que se convirtió en un nuevo puente para conectarse con otros.

Gracias a Tzu Chi, Chu-Huan ha vivido una serie de experiencias positivas. Así lo contó: “Siento que Tzu Chi tuvo un significado muy importante en mi último año de secundaria. Sin Tzu Chi probablemente no sería quien soy hoy. La verdad es que mi forma de pensar y mi personalidad no habrían cambiado de la manera en que lo hicieron si no hubiera tenido contacto con la organización”.

La beca de Tzu Chi también le ha permitido evitar sus preocupaciones por la matrícula y los gastos del día a día. Su sueño es llegar a ser alguien que aporte beneficios a los demás, por lo que se alegra de tener más oportunidades de servir como voluntario y de compartir su talento. “Haber recibido tanta ayuda, me motiva para retribuir a la sociedad en el futuro”, aseguró.

La joven que persigue su sueño diplomático

Celeste Molina, dos veces ganadora de la beca de Tzu Chi USA, está estudiando árabe y sueña con dedicarse a la diplomacia. Para ella, la ayuda no solo ha sido un apoyo económico, sino también una puerta a múltiples oportunidades.

Siento que es una buena inversión para mi futuro porque me permite estudiar en el extranjero y aprovechar distintas oportunidades en mi universidad dentro del país.

Recibir este premio también le ha permitido conocer más sobre Tzu Chi, aprender a ver la vida con una mentalidad más tranquila y convertirse en voluntaria. “Siento que eso es probablemente de lo más valioso que Tzu Chi me ha enseñado y espero poder involucrarme más. En mi universidad hay una organización afiliada a Tzu Chi y quiero integrarme a través del voluntariado”, compartió.

Un adolescente de familia monoparental voluntario

Ryan Xue (izquierda) dice que su padre, Bin Xue (derecha), es su “ídolo” y su “héroe”. Foto/Luca Yeh

Ryan Xue vive con su padre, Bin Xue, que emigró a EE.UU. desde China continental en 1999. Pronto ingresará en la Universidad Estatal de Oklahoma para estudiar ingeniería de protección contra incendios. Durante la secundaria, participó en clubes de servicio donde colaboró en la limpieza de playas, la recogida de basura y en el apoyo a estudiantes de primaria.

Ryan expresó: “Cada vez que Tzu Chi organice una distribución de alimentos, yo siempre estaré allí para ayudar. Siento que apoyar a estas personas me aporta alegría. ¡Sí! Lo mismo me pasa en la escuela. Ayudar a los niños y hacerlos felices con lo que hago también me alegra”.

Con el sueño de ser maestra y ayudar a la próxima generación

Quyen Van (segunda desde la derecha) quiere convertirse en una buena maestra que apoye a sus estudiantes. Foto/Luca Yeh

Por su parte, la becada Quyen Van aspira a convertirse en una maestra que sea una inspiración para sus alumnos. Van dió las gracias a Tzu Chi: “No solo por la beca, sino también por darme la oportunidad de ayudar a las futuras generaciones de estudiantes en sus necesidades financieras y en sus metas profesionales. Esta ayuda ha sido muy valiosa para cubrir mis estudios y también para motivarme a cumplir mi meta de ser maestra y contribuir al futuro de los estudiantes”.

Regando con amor las semillas de bondad

En total, 12 estudiantes fueron reconocidos con la beca de Tzu Chi USA en la región sur, una ayuda que comienza cuando se gradúan en secundaria y continúa hasta que llegan a la universidad. Debido al gran tamaño de la región, algunos agraciados no pudieron asistir en persona, pero la sede de Texas facilitó su participación a través de la pantalla.

Al ver la dedicación de los becarios en la ceremonia y en la retransmisión, Sean Lo, director ejecutivo de la Región Sur, expresó su satisfacción: “Ver a los estudiantes así nos hace muy felices. Sentimos que al menos hemos hecho nuestra parte al transmitir estos valores. Esperamos que los mantengan siempre en su corazón y, sobre todo, que los pongan en práctica cada vez que tengan la oportunidad. Creo que la capacidad de ejecutar es muy importante”.

Cada estudiante es como una semilla que brota y se fortalece bajo el cuidado y el aliento de Tzu Chi. No solo han recibido ayuda, también han aprendido a dar, conectando a la comunidad con amor y haciendo realidad sus sueños a través de sus acciones. La beca de Tzu Chi USA siembra esperanza entre estos jóvenes cálidos y responsables. Este ciclo de bondad y compasión seguirá brillando a lo largo de sus vidas, un legado que Tzu Chi espera transmitir de generación en generación.

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