Conexión Al Mundo Digital Para Los Estudiantes Desfavorecidos De Silicon Valley

Región Noroeste  | 18 Marzo, 2021
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Los voluntarios de la región noroeste de Tzu Chi USA donan computadoras portátiles a los estudiantes de las familias de trabajadores agrícolas migrantes en Silicon Valley, lo que les permite, el acceso a clases virtuales durante la pandemia. Foto Judy Liao.

Escrito por Christina Chang
Traducido por Diana Chang
Editado por Ida Eva Zielinska
Traducido (Español) por Gerardo Bonilla
Editado por Maribel Suárez

Christopher Yang, es un estudiante de 18 años y voluntario de Tzu Chi, que creció en el norte de California, y cuya vida está llena de todas las comodidades que brinda la tecnología. Pero muchos adolescentes desfavorecidos no tienen este tipo de equipos en sus hogares, en especial de los dispositivos digitales. Es por esto que muchos de ellos carecen de oportunidades de aprendizaje debido a su limitación para tener acceso a la información que estos dispositivos aportan.

Fue luego de ser voluntario en una misión de Tzu Chi entregando computadoras portátiles a estudiantes de familias de trabajadores agrícolas migrantes en Silicon Valley, cuando Christopher entendió mejor las dificultades que los estudiantes de bajos recursos tienen mientras continúan su educación.

Estos estudiantes que recibieron computadoras portátiles tienen la misma capacidad de aprendizaje y el mismo deseo de aprender que nosotros. Solo necesitan una computadora.

Christopher Yang, Voluntario de Tzu Chi
Christopher Yang, de 18 años, se ofrece como voluntario, para ayudar a entregar computadoras portátiles a estudiantes de bajos recursos, que necesitan una computadora para continuar su educación en línea en casa. Foto Judy Liao.

La pandemia de COVID-19 golpeó al mundo en 2020 y las escuelas de todo el norte de California respondieron a las directivas del gobierno, para modificar la forma de brindar la enseñanza a sus estudiantes. En agosto, cuando pasaban las vacaciones de verano y comenzaba el nuevo año académico, la mayoría de los estudiantes estudiaban de forma remota desde casa. Desafortunadamente, el aprendizaje en línea resulta ser imposible para muchos estudiantes de familias de trabajadores agrícolas migrantes.

Estos hogares, en gran parte de indocumentados y familias de bajos ingresos, simplemente no pueden comprar una computadora para sus hijos. Esto resulta ser un obstáculo considerable para superar a medida que las escuelas implementan métodos de educación a distancia. Tales necesidades llevaron al lanzamiento de esta misión de Tzu Chi USA. Fue entonces que a través de una recomendación de los trabajadores sociales del condado de Santa Clara, los voluntarios de la región noroeste de Tzu Chi USA, se propusieron donar computadoras portátiles a estudiantes de familias migrantes en las comunidades desfavorecidas de Silicon Valley.

Además de proporcionar computadoras portátiles para sus hijos, los voluntarios de Tzu Chi, también entregan bolsas con los artículos esenciales diarios, para ayudar a las familias migrantes que luchan por el día a día. Foto Judy Liao.

Además de proporcionar las computadoras a los estudiantes, el equipo también entregó algunos alimentos básicos, equipo de protección personal y otros suministros para ayudar aún más a toda la familia. Los paquetes incluyen fideos de Tzu Chi y arroz instantáneo Jing Si, mascarillas de tela, productos de limpieza y desinfectante para manos.

Chijen Huang, voluntario de Tzu Chi, y quien era parte del equipo, explicó las circunstancias y desafíos que enfrentan los estudiantes de familias de trabajadores agrícolas en California. La mayoría son de origen hispano; sus padres llegaron a Estados Unidos desde México u otros países latinoamericanos. Incluso después de años en los Estados Unidos, algunos de estos padres de familia solo poseen un dominio básico del inglés por lo que sus perspectivas laborales y capacidad de ingresos siguen siendo limitadas.

Para los adultos de las familias de bajos ingresos quienes a duras penas se ganan la vida como recolectores agrícolas cuyo trabajo comúnmente son estacionales, el comprar una computadora para sus hijos es difícil, sino imposible. ¿Cómo afecta esto a los niños, que también son la esperanza de la familia para tener un futuro mejor? Considerablemente.

Por ejemplo, un estudiante, que comenzó su primer año de universidad y todavía no tiene una computadora. Tiene que ir a una tienda de servicios de copias e impresión o tiene que alquilar una computadora para estudiar y completar su tarea en línea. De igual modo, los estudiantes de primaria y secundaria también encuentran limitaciones. Aunque pueden tomar prestadas computadoras del distrito, la calidad de estas máquinas no está garantizada y deben devolver el equipo durante las vacaciones de invierno y verano.

Para los estudiantes que recibieron computadoras portátiles, las computadoras gratuitas marcaron una gran diferencia en la capacidad de estudio y perspectivas de vida en el futuro. Esto gracias a esta misión de Tzu Chi USA lanzada en colaboración con la Agencia de Servicios Sociales del Condado de Santa Clara.

Solía Ser Tímido

Ludys tiene 14 años, pero solo está en el sexto grado, en lugar del noveno grado, como sería la norma para un niño de su edad. Ludys lucía tímido cuando los voluntarios de Tzu Chi vinieron a llevar una computadora portátil a su casa. El niño se mantuvo escondido en la otra habitación de la casa y le avergonzaba salir.
Debido al estatus migratorio, los trabajos que encuentra su padre son inestables. Como resultado, la familia a menudo está en movimiento. A consecuencia de esto Ludys todavía no puede hablar inglés con fluidez ni seguir el ritmo de los estudiantes de su edad. Esto debido a que ha cambiado de escuela en repetidas ocasiones, incluso las veces en que ha estado en los EE. UU. durante mucho tiempo.

No obstante, se podría decir que Ludys es el más afortunado de la familia. Su padre acaba de perder su trabajo como empleado agrícola por lo que está preocupado por encontrar el próximo trabajo. Su madre y dos hermanos mayores nunca han ido a la escuela y solo hablan español. El hermano mayor tiene poco más de 20 años y él y su joven esposa ya tienen un bebé de 18 meses. Todos los adultos deben trabajar para mantener a esta familia de siete, y solo Ludys tiene la oportunidad de ir a la escuela.

Cuando Ludys vio la computadora que le estaban dando los voluntarios, sus ojos de adolescente brillaron de alegría. Después de que Christopher Yang ayudó a configurar la computadora portátil. El tímido comportamiento de Ludys desapareció cuando comenzó a conversar con Christopher con la ayuda del traductor de Google del español al inglés. Cuando Ludys habla en español, se muestra enérgico y encantador. Y sabe bastante. Su incapacidad para expresar completamente sus pensamientos en inglés inicialmente lo había hecho parecer tímido.

Ludys aceptó con entusiasmo la computadora y agradeció a los voluntarios de Tzu Chi por el precioso regalo. Ahora puede explorar el Mundo a través del internet en cualquier momento y sin importar dónde se encuentre. Resulta que a Ludys le gustan todo tipo de deportes. Con este dispositivo digital, no solo puede estudiar y ayudar a su familia a acceder a información que pueda beneficiarlos, sino también seguir su pasión y buscar noticias sobre sus equipos deportivos favoritos.

Ludys conversa con los voluntarios usando Google Translate del español al inglés, ya no es el chico tímido que conocieron. Foto Judy Liao.

¡Me gustan Las Matemáticas También!

Diego acaba de comenzar el séptimo grado después de las vacaciones de verano. Vive con sus padres en una cabaña alquilada cerca de una granja, en un pequeño pueblo a las afueras de Santa Cruz, en Silicon Valley. Debido a la ubicación remota de la ciudad y la débil señal de Internet, el distrito escolar debe proporcionar un punto de acceso WiFi para sus clases de educación a distancia durante la pandemia.

Sin embargo, Diego tenía que lidiar con problemas adicionales de aprendizaje remoto ya que la computadora, que le proporcionó el distrito escolar tenía una cámara averiada. No es de extrañar entonces que estuviera sumamente alegre cuando recibió una computadora portátil de Tzu Chi.

Los padres de Diego llegaron a los Estados Unidos hace 16 años y se mudaron aquí desde un pequeño pueblo de México para buscar mejores oportunidades. Sin embargo, el Sueño Americano no era necesariamente lo que esperaban que fuera, ya que hoy trabajan en el campo todo el día recogiendo cosechas mientras apenas ganan lo suficiente para llegar a fin de mes. En adición, para estas familias la supervivencia es una lucha constante ya que su empleador agrícola subvenciona parcialmente su alquiler.

Estos padres trabajadores tampoco tuvieron la oportunidad de aprender inglés en todo este tiempo. Pero, afortunadamente, su hijo Diego, nacido y criado en Estados Unidos, habla inglés con fluidez por lo que el idioma resulta ser perfectamente natural para él, lo que trae enormes beneficios para su futuro. Ahora, gracias a esta nueva computadora, las clases de Diego pueden desarrollarse sin problemas. De hecho, como el primero en la familia en seguir y obtener una educación, tendrá mejores perspectivas que sus padres.

Diego vive con sus padres en una pequeña cabaña remota donde el empleador agrícola subsidia parcialmente su alquiler, pero las finanzas de la familia siguen siendo severamente limitadas. Foto Judy Liao.

Cuando Christopher Yang y Diego hablaron sobre la escuela, Diego dijo que le interesan las matemáticas. Resulta que a Christopher también le interesaron, y se acababa de graduar de la Universidad de California, Berkeley, y estaba a punto de comenzar un doctorado en el programa de física.

Christopher, que es solo unos años mayor que Diego, alentó la pasión del estudiante entusiasta y compartió que “las matemáticas son la base de la ciencia, pueden ayudarnos a comprender más sobre la ciencia”. Con una computadora personal, Diego ahora puede conectarse en línea en cualquier momento y encontrar más información sobre matemáticas, ciencias y profundizar así su conocimiento a través de estas exploraciones.

Diego, y todos los demás estudiantes que reciben computadoras portátiles a través de esta misión, ahora también podrán volver a conectarse con compañeros de clase y amigos en línea renovando la camaradería que faltaba, ya que todos estudian solos en casa. Esta compañía virtual puede motivar aún más a los estudiantes y brindar apoyo adicional para sus estudios.

Devotos Padre E Hijo

Luis tiene solo 14 años, pero comparte el estilo de vida sombrío de los adultos trabajadores de campo tal y como lo hace con su padre, Jorge. Los dos viven en una granja de fresas en un establo de caballos convertido en viviendas para trabajadores varones solteros. No hay habitaciones reales en el área del granero. Solo camas básicas colocadas entre particiones de madera que subdividen el espacio compartido. Un baño público y una cocina compartida, que están disponibles justo afuera, completan el simple alojamiento. Luis es el único niño que vive aquí.

Los voluntarios de Tzu Chi y los trabajadores sociales del condado de Santa Clara, visitan a Luis y a su padre Jorge, quienes viven en un granero convertido en viviendas para los trabajadores de campo. Foto Judy Liao.
No hay habitaciones en el establo de caballos; solo las particiones y cortinas rudimentarias forman un espacio personal. Foto Judy Liao.
El espacio habitable consta de una cama simple entre tabiques y nada más. Foto Judy Liao.

Luis está en el grado siete, por debajo de su nivel de grado apropiado para su edad, como es el caso de muchos de los niños que reciben computadoras de Tzu Chi USA, como parte de esta misión. Esto no es de extrañar dados los desafíos que el padre y el hijo han superado y que todavía enfrentan.

Jorge y Luis llegaron a los Estados Unidos desde Guatemala hace más de dos años. Una vez vivieron cerca de Davenport, Santa Cruz, en Swanton Road en el área de Silicon Valley. A lo largo de este largo sendero montañoso, solo quedaron cinco casas después de que los incendios forestales del Complejo Relámpago CZU azotaron el norte de California, en donde la casa que compartieron Jorge y Luis ardió junto a muchas otras.

Actualmente, ni el padre ni el hijo tienen automóvil por lo que dependen de sus compañeros de cuarto para que los lleven gratis al trabajo o la escuela. Debido a la pandemia y los incendios forestales en la región, las horas de trabajo de Jorge también disminuyeron en 2020.  Jorge está tratando de encontrar un trabajo nuevo para aumentar sus ingresos, ya que no solo tiene que mantener a Luis y a sí mismo, sino que también tiene una familia en su país de origen.

Jorge explicó que tiene seis hijos, pero que solo Luis, lo acompañó en su travesía hacia  Estados Unidos, se vino a trabajar, para mantener a la familia. En Guatemala, su esposa tiene que cuidar a sus padres ancianos y a los otros cinco niños. Luego, su voz se quebró de emoción cuando relató con tristeza: “Una de mis hijas falleció el año pasado”.

El devoto padre continuó la historia de la familia diciendo: “Uno de mis hijos no pudo ir a la escuela después de graduarse de la primaria porque no pudo pagar la matrícula”. Lo que le preocupa inmensamente a esta padre de familia, es que también escuchó que la salud de su padre está empeorando y temen lo peor, a lo que expresó: “Luis está preocupado por su abuelo y me temo que no podré ver a mi papá”.

Jorge siempre tiene en mente a sus padres, esposa y otros hijos en Guatemala, haciendo todo lo posible para satisfacer sus necesidades.Foto Judy Liao.
Luis recibe su nueva computadora de Tzu Chi USA. Foto Judy Liao.

Aunque algunas de sus preocupaciones persisten, la nueva computadora, es definitivamente una causa de felicidad para este padre e hijo trabajadores. Luis ahora está mejor equipado para continuar su educación, con todas las oportunidades asociadas para beneficiar a toda la familia.

Una Ventana De Oportunidades Para Las Familias Migrantes

Además de ser una ayuda directa para sus hijos en sus estudios, las computadoras portátiles gratuitas de Tzu Chi USA también ayudarán a las familias de trabajadores agrícolas migrantes de otras maneras.

Israel Rivera Alvarado (derecha), trabajador social del condado de Santa Clara, ayuda a los voluntarios de Tzu Chi a donar computadoras y suministros esenciales a las familias migrantes. Foto Judy Liao.

Israel Rivera Alvarado, trabajador social y defensor del Programa de Educación Migrante (MEP) de la Oficina de Educación del Condado de Santa Clara, ayudó a los voluntarios de Tzu Chi en la distribución. Explicó que la mayoría de las familias migrantes no conocen los recursos disponibles o no pueden aplicar para obtenerlos. Las computadoras provistas son un gran activo para estas familias desfavorecidas, y el aliento de los voluntarios de Tzu Chi también los beneficiará de muchas maneras.

Las donaciones de la computadora por parte de Tzu Chi han marcado una diferencia en las familias, no importa cuánta diferencia conlleve, la energía positiva de Tzu Chi ha animado a estas familias migrantes.

Israel Rivera Alvarado, Trabajador social y defensor del Programa de Educación Migrante (MEP) de la Oficina de Educación del Condado de Santa Clara.
Los voluntarios de Tzu Chi USA y los trabajadores sociales del condado de Santa Clara trabajan mano a mano para ayudar a las familias de trabajadores agrícolas migrantes, con la esperanza de que la vida vuelva pronto a la normalidad. Foto Judy Liao.

Profundamente conmovido e inspirado después de visitar a las familias migrantes a las que habían servido, Christopher Yang reflexionó sobre la experiencia, cuando la misión llegó a su fin, Reconoció que debido a que la mayoría de los adultos de estas familias no hablan bien inglés, tienen una vida difícil con posibilidades limitadas. Sin embargo, sus hijos tienen más posibilidades de progresar y sus habilidades de aprendizaje son evidentes. Solo necesitan oportunidades y herramientas para explorar y aprender:

Dar [a los estudiantes] una computadora como herramienta para fortalecer sus conocimientos, eso es poderoso.

Christopher Yang, Voluntario de Tzu Chi

Tzu Chi USA abrió una ventana de oportunidad para que tanto los estudiantes como sus padres extendieran sus alas digitalmente y accedan a un mundo lleno de posibilidades al entregar computadoras en áreas remotas donde muchas familias de trabajadores agrícolas migrantes no pueden pagarlas. A través de tu amor, puedes apoyar misiones como estas. Todos merecen una oportunidad justa en la vida, y usted puede ayudar a ofrecer respaldando nuestras misiones de ayuda benéfica.

Considere el sufrimiento de la vida como una oportunidad para inspirarnos con la compasión de un Bodhisattva y dar un buen ejemplo para que otros lo sigan.

Aforismo Jing Si de la Maestra, Cheng Yen

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