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La hermosa ceremonia de graduación de los estudiantes de Tzu Chi

Región del Medio Atlántico  |  8 Agosto, 2025
La 13ª Ceremonia de Graduación Conjunta de las Academias Tzu Chi del Centro y Norte de Nueva Jersey marca un hito importante para los graduados que emprenden una nueva etapa en sus vidas con la bendición de sus padres y maestros. Foto/Jay Lee

Escrito por Jenny Liu and Ivy Wong
Traducido por Maria Pacheco
Editado por Gabriela Guandique 
Editado por Esperanza Balaguer

El sábado 1 de junio de 2025, la filial de Tzu Chi USA en Nueva Jersey celebró la 13ª Ceremonia Conjunta de Graduación de las Academias Tzu Chi de las regiones Central y Norte del estado. Once jóvenes —Mengchien Li, Hsiaohsuan Lin, Chiyuan Weng, Chiaying Wang, Yunchi Li, Amelia Savastano, Hsiangling Chen, Chaohsi Hsu, Weiche Hsu, Yingchi Wu y Enchi Yang— culminaron una etapa trascendental en sus vidas rodeados por el amor y los buenos deseos de sus familias y sus docentes.

Durante la ceremonia de graduación, todos los participantes ofrecieron oraciones con amor y cariño por quienes sufren en el mundo. Foto/Jay Lee

Un recorrido de constancia y gratitud

Aprender chino en Estados Unidos es un compromiso a largo plazo. Muchos de los estudiantes comenzaron sus clases a los cuatro años y, durante más de una década, han asistido a la Academia Tzu Chi los fines de semana sin abandonar sus estudios escolares ni las actividades extracurriculares. Este esfuerzo constante fortaleció lazos de amistad y cultivó una profunda gratitud hacia los padres y los maestros.

La emoción estuvo presente en cada momento de la ceremonia de graduación. Incluso Lishan Chang, subdirectora general de la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en Nueva York, que asistía por primera vez a una graduación de Tzu Chi, se conmovió hasta las lágrimas: “Sentí una calidez inmensa en esta atmósfera llena de agradecimiento y bendiciones”.

Al asistir por primera vez a la ceremonia de graduación de Tzu Chi, Lishan Chang, subdirectora general de la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en Nueva York, se sintió profundamente conmovida. Foto/Jay Lee

El impacto del modelo educativo humanista

Durante su intervención, Doris Chang, directora ejecutiva de la Región del Atlántico Medio de Tzu Chi USA, agradeció a las familias por confiar en la educación humanista de la organización. Por su parte, la directora de la Academia Tzu Chi en Nueva Jersey Central, Chiungyu Chiu, ofreció palabras de aliento a los graduados: “La graduación no es el final del aprendizaje, sino el comienzo de una nueva etapa. La vida no siempre será fácil. Cuando se enfrenten a dificultades sean valientes, mantengan la gratitud y así crecerán con fuerza interior”.

Uno de los momentos más simbólicos fue la ceremonia del té, donde los estudiantes ofrecieron una taza a sus padres como muestra de respeto y agradecimiento. La emoción fue compartida por todos los presentes.

La directora ejecutiva, Doris Chang, gira la borla del birrete de la graduada Chiyuan Weng y le ofrece su bendición. Foto/Jay Lee

Graduados de la era de la IA, ¡felicitaciones! «Gratitud, respeto y amor» son las enseñanzas compasivas de la Maestra Cheng Yen. Practicar estas tres virtudes es la esencia del espíritu humanista de Tzu Chi.

Testimonios que hablan del corazón

La estudiante Chiyuan Weng dio las gracias a sus profesores y a sus compañeros por acompañarla durante más de 10 años de formación y destacó los momentos de alegría que quedarán para siempre en su memoria. Su madre, Chienju Lin, tomó la palabra en nombre de los padres, para reconocer el trabajo de toda la comunidad escolar y, en especial, a la directora Chiu durante la pandemia, cuya entrega y liderazgo dejaron una huella imborrable.

Otros estudiantes como Hsiaohsuan Lin y Chiaying Wang agradecieron a sus familias por llevarlos cada fin de semana a las clases durante más de una década y destacaron el valor de los aprendizajes culturales adquiridos.

Yunchi Li, de la Academia del Norte de Nueva Jersey, compartió que seguir aprendiendo chino será siempre parte de su vida. “Mis padres me apoyaron sin descanso. Gracias a eso, hoy valoro mi cultura y seguiré cultivandola”.

La formación de personas con principios

El director Chiungyu Chiu guía al graduado Chiyuan Weng a través de un arco floral. Foto/Jay Lee
Los padres, Chialung Weng y Chienju Lin, están encantados y conmovidos mientras su hija lee la tarjeta de agradecimiento. Foto/Jay Lee

Al final del evento, los estudiantes recibieron sus diplomas y los obsequios conmemorativos. Entre lágrimas, abrazos y fotografías, recitaron oraciones por un mundo más compasivo y los docentes despidieron a los estudiantes con los mejores deseos para su futuro.

El padre Weilun Wu subrayó que, más allá del idioma, en la academia se enseñan valores: “Ser agradecido, respetuoso y amoroso se aprende con práctica. Y en Tzu Chi lo hacen realidad: enseñar a hablar con bondad, a actuar con integridad y a ser buenas personas”.

Tzu Chi no se limita a la educación lingüística. Pone mayor énfasis en la formación del carácter y las humanidades, lo que la convierte en la mejor opción para el crecimiento de mi hijo.

El Sr. y la Sra. Savastano, padres de Amelia Savastano, agradecen a la escuela por guiar a sus alumnos en el cuidado de los demás. Foto/Birdy Wu

La 13ª Ceremonia Conjunta de Graduación de las Academias Tzu Chi en Nueva Jersey no solo marcó el cierre de una etapa académica, sino que también celebró el florecimiento de una generación formada con valores que trascienden el aula.

Voluntarios colocan flores en las togas de los graduados, asegurándose de que luzcan impecables en este día tan importante de sus vidas. Foto/Jay Lee

A través del compromiso de padres, maestros, voluntarios y estudiantes, se tejió una comunidad sólida basada en el amor, la perseverancia y la compasión. Cada historia compartida durante la ceremonia reflejó la esencia de la educación humanista promovida por Tzu Chi: formar seres humanos íntegros, conscientes de su identidad cultural, capaces de enfrentar desafíos con resiliencia y de brindar su luz a los demás.

Más allá del aprendizaje del idioma chino, los estudiantes graduados se llevaron consigo una riqueza incalculable. Una educación que les enseñó a ser agradecidos, a respetar a sus mayores, a tender la mano al prójimo y a cultivar la bondad en sus actos cotidianos. Esa herencia moral, inspirada en las enseñanzas de la Maestra Cheng Yen, seguirá acompañándolos en sus próximos pasos. En un mundo que muchas veces parece moverse con prisa, ceremonias como esta nos invitan a detenernos, mirar con esperanza hacia el futuro y recordar que el verdadero aprendizaje se mide en la calidad humana que desarrollamos.

Agradezco a Tzu Chi por brindarnos un lugar para aprender y crecer en un ambiente de amor y bondad. Los recuerdos del pasado son revividos. Aunque la despedida trae un toque de tristeza, también hemos creado innumerables momentos felices e inolvidables juntos. ¡Adiós y cuídense!

Hoy, once jóvenes inician un nuevo camino, con raíces profundas y corazones valientes. Sus nombres, sus palabras y las lágrimas compartidas por quienes los vieron crecer, quedarán grabados en la memoria de esta comunidad como prueba viva de que educar con amor transforma vidas. Y así, como tantas generaciones de Tzu Chi antes que ellos, estos graduados también sembrarán semillas de compasión allá donde la vida les lleve. Porque donde hay gratitud y servicio, hay esperanza. Y esa esperanza, como quedó demostrado en este emotivo encuentro, es la mayor promesa que podemos ofrecer al mundo.

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