Español

Del aprendizaje al despertar

Oficina Nacional | Julio 31, 2024

 Maestra del Dharma Cheng Yen
Traducción: Departamento de Español, Tzu Chi USA

Todos tenemos un campo en nuestra mente. Sin importar los errores que hayamos cometido en el pasado, muchas personas se conmueven al encontrarse con Tzu Chi o con los aforismos de  Jing Si. Esa inspiración puede despertar algo profundo en la gente. Si aprovechamos ese momento de despertar y sembramos esa semilla en nuestro interior estaremos plantando bondad.

Debemos esforzarnos en cultivar ese campo mental. Cada uno es dueño del suyo: tenemos la tierra, las semillas y la capacidad de sembrarlas nosotros mismos. No hace falta contratar a nadie. Cuanto más sembramos, más cosechamos. De esta manera, no solo generamos relaciones positivas, sino que también acumulamos más bendiciones.

Nacer como ser humano es algo muy valioso. Por eso debemos aprovechar las causas y las condiciones que tenemos. Una sola semilla puede multiplicarse infinitamente. Al nutrir una, beneficiamos tanto a otros como a nosotros mismos. Esa es la bendición de difundir el Dharma: compartirlo para beneficiar a los seres vivos. Ya hemos escuchado las enseñanzas del Buda y el verdadero Dharma nos guía por el camino del despertar.

Aprender el Dharma es fácil, pero poner en práctica el camino del despertar no lo es. Para buscar la iluminación, debemos actuar y recorrer el sendero del Bodhisattva. ¿Requiere tiempo? Sí. La distancia que avanzamos depende de cuánto nos esforzamos. Si caminamos con constancia, podemos recorrer más trayecto durante más tiempo, transformando nuestro paisaje interior. Si cuidamos bien nuestro campo mental, al sembrar más semillas, ese campo se expandirá.

Debemos plantar “árboles” en nuestra mente. Somos libres de elegir cuáles, pero les sugiero plantar el árbol Bodhi, símbolo del despertar. Si elegimos ese árbol es porque aspiramos a cosechar sus frutos. ¿Florecerá año tras año? ¿Dará semillas continuamente? Eso dependerá de nosotros. Podemos pensar: “Estoy en el camino espiritual. Sé que mi campo es grande y puedo cultivar árboles Bodhi… pero me da pereza y dejo pasar el tiempo”. Si pasa la temporada sin sembrar, ese campo se llenará de maleza. Si no trabajamos y solo buscamos resultados, nuestra vida se llenará de preocupaciones.

Al escuchar el Dharma, debemos actuar de inmediato. Aprovechemos la temporada para cultivar la mente. El árbol que crezca dependerá de la semilla que sembremos. Cuando llegue el momento, cosecharemos. Mis palabras pueden sonar simples, pero si las reflexionan con atención, verán que son profundas. Debemos cultivar de forma constante semillas de Bodhi y mantener ordenado nuestro campo interior. Lo que hagamos ahora generará alegría y buenas afinidades en el futuro. Estaremos acumulando causas y condiciones. Que despertemos o permanezcamos en la ignorancia en vidas futuras dependerá de ese campo mental. Por eso, debemos elegir bien qué tipo de árbol vamos a plantar.

Si observamos los caracteres chinos de “aprender” y “despertar”, ambos incluyen los caracteres de “niño” y “ver”. Para aprender, debemos tener la mente inocente de un niño. La naturaleza humana es buena por esencia. Si guiamos a los niños desde pequeños hacia el bien, podrán conservar esa inocencia al crecer. Así podrán escuchar mis enseñanzas y aprender con dedicación. Entre el aprendizaje y el despertar se encuentra el Camino del Bodhisattva.

Al mirar hacia atrás mientras avanzamos con dedicación por ese camino, veremos que hemos construido una ruta ancha y despejada con árboles Bodhi frondosos a los costados. Será un sendero que da sombra, alimentado con el Dharma y también una guía para los demás. Pero, ¿cómo podríamos guiar a otros si no hemos visto el camino y no sabemos hacia dónde vamos?

Quienes han despertado ya han visto esa senda. Aquellos que lo comprenden de verdad, y cuya mente y cuerpo están alineados con él, son los que realmente están despiertos. Entre “aprender” y “despertar” están el niño inocente y la persona que ya ha visto la senda.

Debemos aprender con esfuerzo, con la inocencia de un niño, para poder ver y recorrer el Camino del Bodhisattva. En ese camino están contenidos todos los principios del mundo. Muchas personas siguen atrapadas en la confusión y la ignorancia. Por eso, debemos guiarlas con el ejemplo, ayudándolas a ver y a practicar este sendero.

¡Es así de simple! Entre el aprendizaje y el despertar está el Camino del Bodhisattva y debemos ponerlo en práctica. Suena fácil, pero no lo es. En esta vida, no debemos permitir que ni un solo pensamiento se desvíe. Hay que practicar el Camino del Bodhisattva de forma constante. Solo así lograremos despertar nuestra naturaleza búdica, nuestra naturaleza de Tathagata.

Todos ustedes están caminando ese sendero. Háganlo con constancia y sin desviarse. Ayuden a los demás y cultiven la sabiduría en su interior. Que todos estén colmados de bendiciones y sabiduría.

Compilado a partir de las enseñanzas de la Maestra Cheng Yen en una conversación del 26 de abril de 2024 con las Escuelas del Gran Amor de Tzu Chi en Indonesia, y otra del 17 de junio con voluntarios de la región norte de Taiwán.

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