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Fomentando el talento con esperanza

Oficina Nacional | Abril 30, 2025

Maestra del Dharma Cheng Yen
Traducido por el Departamento de Comunicación y Cultura de Tzu Chi USA en español 

La gestión es una práctica profunda. Simplemente tengo la aspiración de hacer buenas obras, pero ¿cuántas tareas hay en el mundo? Es  absolutamente imposible llevarlas a cabo solo. Estoy muy agradecida por la dedicación y el amor de innumerables personas; estoy aún más agradecida con los voluntarios de Tzu Chi de nuestros primeros días, que empezaron de la nada. A menudo digo que no debemos subestimar ni siquiera las contribuciones más pequeñas. Tzu Chi lleva más de cincuenta años y el poder del amor se ha acumulado gracias a innumerables pequeñas donaciones reunidas poco a poco.

Las cuatro misiones de Tzu Chi pertenecen a todos. Cuando los voluntarios pensamos en Tzu Chi, lo consideramos nuestro hogar. Hablo de “unidad” todos los días. Solo a través de nuestro esfuerzo colectivo, nuestra unidad se volverá poderosa.

En cuanto a la misión de la educación, todo comienza con un pensamiento bondadoso. Un pensamiento dirigido a aquellos que sufren. A los que no tienen comida para comer ni ropa para vestirse. Sin embargo, las personas ricas a menudo no piensan en los que viven en la pobreza y sus dificultades, e incluso pueden mirar la escasez de los demás sin reflexionar. Piensan: “Esta persona es pobre, yo no. Esta persona tiene hambre, yo no. Lo que tengo no es suficiente. Quiero más diversión y mayores ventajas”. Este tipo de pensamiento crea mucho sufrimiento.

Con la educación, la sociedad tiene esperanza. Para que esta esperanza se haga realidad, debe haber personas con aspiraciones y dedicación, pero lo más importante, personas con diligencia. Muchos de los que visitan las escuelas de Tzu Chi, admiran los hermosos entornos, pero debemos estar agradecidos con los voluntarios de todo el mundo por su apoyo y, además, debemos de estar agradecidos a aquellos que mantienen sus aspiraciones y siguen el camino de nuestra misión. Los profesores siguen la promesa de ser modelos a seguir para transmitir con sinceridad “el camino” y la energía del amor a sus alumnos.

Al igual que la religión tiene su propósito, la educación también debe tenerlo. Como practicantes religiosos, asumimos la responsabilidad de cuidar de las personas en este mundo. Empecé sin nada, y cada día doy gracias y expreso mi gratitud a todas las personas con las que me encuentro por lo que Tzu Chi ha sido capaz de lograr. Las acciones que puedo realizar para expresar mi gratitud son la dedicación y la generosidad.

La educación es un “proyecto de esperanza” que requiere diligencia y esfuerzo y utiliza la energía del amor para cultivar el talento. Los profesores son modelos a seguir para los alumnos y deben ser siempre amables y armoniosos. Cuando los alumnos perciben las acciones y las palabras de sus profesores como un buen modelo a seguir, el ambiente en el campus se vuelve tranquilo de una forma natural. Ya he expresado mi verdadero amor a través de la construcción de  escuelas para favorecer que todos desarrollen su potencial. ¿Cómo cultivamos el talento para este mundo? Cuando todos sean capaces de trabajar con un solo corazón, estaré en paz.

Los estudiantes son la mejor prueba de la educación. Nuestros estudiantes de las escuelas Tzu Chi tienen un carácter refinado y hablan con educación. Según las enseñanzas de Confucio, “en la práctica de la corrección, la armonía es lo más valioso”. “Corrección” se refiere a los principios. Queremos una sociedad armoniosa y un mundo unificado; una sociedad pacífica es una bendición para la humanidad. Debemos enseñar a los estudiantes a ser comprensivos y razonables, a reconocer las emociones humanas y comprender los principios humanos, así como los conceptos académicos.

Es nuestra responsabilidad guiar a los estudiantes hacia el pensamiento correcto a través de la educación. Al trabajar con dedicación y entusiasmo en la vida cotidiana, los estudiantes sentirán la gratitud de forma natural y todo será armonioso.

En las enseñanzas del Buda, no hay diferencia entre la mente, el Buda y los seres vivos. El Buda dijo: “No solo yo puedo alcanzar la iluminación. Todos poseen de forma inherente la naturaleza de Buda; todos alcanzarán la iluminación. Todos son Budas”. Sin embargo, las personas comunes necesitan un camino para alcanzar la Budeidad. Este camino es el del “amor despierto”, el camino del Bodhisattva.

El despertar que proviene de la iluminación es cristalino, no oscuro; nuestra naturaleza inherente es pura y amorosa. Para educar con amor, debemos establecer modelos a seguir, y los maestros son esos modelos a seguir. Hay muchas dificultades en la vida; ¿cómo las superamos? Pasar de la nada a algo, de la pobreza a la riqueza, por ejemplo, requiere esfuerzo. La educación debe avanzar hacia la formación del carácter y el valor de ésta debe provenir de un corazón sincero y generoso.

En la vida cotidiana, debemos practicar el amor: amor por las personas y amor por todas las cosas. Debemos hacer buen uso de los objetos y tratar a las personas con amabilidad. En este mundo en el que vivimos, podemos crear el cielo o crear el infierno. Ser capaces de beneficiar a los demás es una bendición; aprovechar la naturaleza búdica que hay en cada uno es sabiduría. Nuestra misión es utilizar la educación para inspirar el amor y la sabiduría de los niños. Desarrollar la sabiduría amorosa es el objetivo de la educación.

El punto de partida de todas las cosas es la “verdad”, que es el verdadero vacío que coexiste con la existencia maravillosa. A primera vista, las cosas pueden parecer “vacías”, pero cuando se examinan con atención, todo es “existencia maravillosa”. Del mismo modo, si queremos hacer algo pero solo pensamos sin actuar, sigue siendo “vacío”. Si realmente pensamos y actuamos con esfuerzo, puede convertirse en realidad, una “existencia maravillosa” verdadera.

Para transformar a los seres conscientes, necesitamos trabajar juntos. Ser capaces de adaptarnos a los entornos es “armonía”. Como tal, las cualidades y la mentalidad de los profesores deben estar alineadas y también deben manifestar el valor de transformar a los demás trabajando juntos. Debemos comprometernos  con la educación y nuestra misión de formar a los estudiantes para que se conviertan en los futuros talentos de nuestras sociedades. De esta manera, podemos avanzar hacia un objetivo común, una dirección común: nutrir el talento con esperanza y mejorar la excelencia educativa.

Compilado a partir de las enseñanzas de la maestra Cheng Yen durante la reunión de la misión educativa del 5 de marzo de 2025.

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