Maestra del Dharma Cheng Yen
Traducido por el Departamento de Comunicación y Cultura de Tzu Chi USA en español
Queridos bodhisattvas de Tzu Chi,
Tzu Chi acaba de cumplir 59 años desde su fundación. En casi seis décadas de labor, hemos sido testigos de una transformación extraordinaria: desde ser treinta amas de casa que ahorraban 50 centavos a diario en pequeñas alcancías de bambú, a llevar huellas de compasión a 136 países y regiones del mundo para aportar esperanza a los seres vivos que sufren y vida a una Tierra herida.
En mayo, tres celebraciones se unieron en una sola jornada: el Día del Buda, el Día de las Madres y el Día de Tzu Chi. La Ceremonia del Día del Buda comenzó en el Salón Jing Si en Hualien y se celebró de forma simultánea en 45 países y regiones, donde se reunieron casi 200.000 personas. Esta celebración reflejó el profundo espíritu de gratitud con el homenaje a la “Gracia Cuádruple”: la del Buda, los padres, los maestros y todos los seres sintientes. Más allá de las diferencias religiosas, de nacionalidad o raciales, todos los asistentes unieron sus corazones para rendir el solemne homenaje.
En el Jardín de Lumbini, lugar de nacimiento del Buda, y en Bodh Gaya, donde alcanzó la iluminación, los voluntarios de Singapur y Malasia se enfrentaron a muchas dificultades para celebrar varias ceremonias junto a los ayudantes locales. Tuvieron lugar escenas de respeto profundo y los baños del Buda que reflejan nuestra firme determinación de esparcir el Dharma y de beneficiar a todos los seres vivos como una ofrenda al país natal del Buda.
En particular, en la ceremonia celebrada en el Salón Conmemorativo Chiang Kai-shek de Taipéi participaron los líderes de los gobiernos locales y nacionales junto con distinguidos invitados del país y del extranjero. Más de 20.000 personas, sin dejarse vencer por el viento y la lluvia de aquel día, se unieron con determinación para rendir homenaje a la Gracia Cuádruple y para orar por ellos mismos, por la sociedad y por el mundo. A través de la transmisión en vivo, se pudo ver el porte digno y la unidad de los monjes que llegó a los corazones de los presentes. Me sentí profundamente conmovida y agradecida por la convergencia de todos los presentes y oré para que todos podamos apreciar las virtudes del Buda, entender su corazón y unirnos para bendecir al mundo entero.
Me llena de gratitud saber que este año se llevaron a cabo ceremonias solemnes y llenas de luz del Día del Buda en 19 países y regiones de Asia y el Pacífico, así como en 26 países más de Europa, América y África. A pesar de la llovizna que cayó en algunas de las ceremonias al aire libre, asistentes de todas las edades se cubrieron con impermeables y entonaron juntos con respeto el nombre del Buda. Cada gota de agua se sentía como la lluvia dulce del Dharma que purifica los corazones y limpia el polvo del alma.
En África, los voluntarios organizaron sencillos altares con flores frescas, frutas y tazones ecológicos. Guiaron a los asistentes en los rituales, y además de bañar al Buda, lavaron los pies de sus mayores como un acto de piedad filial, recordando juntos la Gracia Cuádruple.
Mientras reverenciamos al Buda, también debemos enfrentar con atención y devoción los desastres naturales causados por el desequilibrio de los cuatro elementos. A principios de año, los incendios forestales en Palisades y Eaton (California), destruyeron más de 16.000 hogares, convirtiéndose en uno de los desastres naturales más devastadores en la historia de Estados Unidos. El 28 de marzo, un terremoto de magnitud 7.7 sacudió Myanmar, dejando casi 4.000 fallecidos y afectando gravemente a su segunda ciudad más grande. Frente al poder de la naturaleza, los seres humanos somos pequeños. Pero en el mismo instante del desastre nace la necesidad de unir fuerzas con gran amor, con la misma determinación con la que las pequeñas hormigas escalan el Monte Sumeru. Con pensamientos bondadosos y buenas acciones, podemos aliviar el sufrimiento de los demás.
Durante las ceremonias globales también se recitó el Sutra del Significado Infinito, entonando juntos:
“El Dharma es como el agua, capaz de lavar impurezas.
Ya provenga de un pozo, un estanque, un arroyo, un río,
una quebrada, un canal o el gran océano,
el agua puede purificar todas las impurezas.”
Esperamos que estas palabras sean una inspiración para todos que les anime a limpiar el polvo de sus corazones. Solo cuando purificamos nuestros pensamientos, la sociedad puede alcanzar la armonía. Con esa energía auspiciosa, el clima se estabiliza, la naturaleza se equilibra y el mundo se libera de desastres.
“Por las enseñanzas del Buda, por los seres vivos que sienten” —ha sido el rumbo que he seguido de manera fiel a lo largo de mi vida, entregándome por completo a las enseñanzas de mi maestro. Agradezco a cada uno de ustedes, bodhisattvas, por reunir energía de amor para caminar juntos por el Camino del Bodhisattva.
Espero que todos encarnen el espíritu de las luciérnagas: que aprovechen las condiciones kármicas para invitar a más bodhisattvas. A través del amor y la bondad, podemos traer armonía al mundo e iluminar sus rincones más oscuros. Oremos para que el verdadero Dharma del Buda perdure en este mundo para siempre.
Con sinceras bendiciones para cada uno de ustedes, bodhisattvas-voluntarios:
¡Qué todos estén a salvo y en paz!
¡Qué cada día sea auspicioso!
¡Qué vivan siempre con la alegría del Dharma!
¡Y que cultiven tanto bendiciones como sabiduría!
Maestra del Dharma Cheng Yen
Fundadora de la Fundación Budista Tzu Chi
4 de junio de 2025