Español

Las enseñanzas y métodos de la Asociación Educativa de Tzu Chi

Oficina Nacional | Febrero 28, 2025

Maestra del Dharma Cheng Yen
Traducción: Departamento de Español, Tzu Chi USA

Los tiempos han cambiado mucho. La vida que llevábamos en nuestra juventud no se parece en nada a la que llevamos hoy. Cada etapa trae consigo nuevas formas de vivir. Aun así, podemos sentirnos muy afortunados: desde el periodo de la restauración, posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando Japón devolvió Taiwán, las islas Pescadores, Kinmen y Matsu a la República de China, la economía y la sociedad han sido estables, el sistema educativo ha mejorado y el acceso a la educación se ha vuelto algo común para todos.

Antes, cuando uno preguntaba a una familia: “¿Cuántos de sus hijos están estudiando? ¿Dónde estudian?”, los padres solían decir: “Esperamos que al menos terminen la secundaria”. Y les respondíamos: “Es admirable que puedan apoyarlos hasta ese nivel”. Entonces ellos decían: “Hoy en día, es fundamental que los hijos reciban educación”. Así era la realidad durante varias décadas después del periodo de la restauración.

Hoy en día, el acceso a la educación es generalizado y el nivel académico ha mejorado notablemente. Deberíamos valorar esta oportunidad y reflexionar sobre todo lo que hemos recibido de la sociedad. ¿Cómo podemos retribuirlo? A veces escuchamos: “Yo lo logré por mi propio esfuerzo.” Pero sin un entorno favorable y los recursos necesarios, ¿realmente habríamos podido avanzar?

Siempre insisto en la importancia de la gratitud. Solo quienes son agradecidos pueden sentirse verdaderamente plenos. Y una vida plena es una vida con alegría y tranquilidad. Vivir en una búsqueda constante de metas puede ser muy desgastador. Necesitamos aprender a soltar y a no apegarnos tanto al éxito económico. Tomémonos un momento para reconocer y disfrutar de las bendiciones que ya tenemos.

¿Quién es afortunado realmente? Quien puede ayudar a los demás. Si no aprendemos a beneficiar a otros, por mucho que tengamos, siempre sentiremos que no es suficiente. Y eso nos hace sufrir. La codicia alimenta la ignorancia y el dolor. En cambio, cuando damos —cuando ayudamos sinceramente— conectamos con la verdadera felicidad. Dar nos enriquece espiritualmente y nos ayuda a desarrollar sabiduría.

Me conmovió profundamente saber que el término “conductores” o “grupos de conductores” se usa para describir a los intermediarios dentro de las redes de estafa. Muchas de estas personas carecen de un entorno comunitario saludable y de un sentido real de la satisfacción. Si organizaciones como Tzu Chi pudieran guiarlos y brindarles educación, sería una forma de redención. Es similar a lo que hacen los maestros que enseñan en cárceles. Gracias a ellos, muchos de los internos, al salir en libertad, continúan recibiendo acompañamiento y logran reconstruir sus vidas y las de sus familias gracias a un proceso constante de apoyo.

Es algo realmente conmovedor. Los docentes aplican distintos métodos y diseñan materiales educativos con gran dedicación. Cada unidad está pensada con profundidad y estructura. Quien recibe este tipo de enseñanza pasa de la ignorancia a la comprensión, de la inexperiencia al discernimiento. Cuando logramos entender, el Dharma entra al corazón y, desde allí, podemos retribuir a la sociedad.

Estoy profundamente agradecida con cada integrante de Tzu Chi. Entre ustedes y yo existe un lazo especial, una relación de maestro y discípulo. Dentro de la Asociación Educativa, cada persona, tanto de los grupos juveniles como de los otros equipos, entrega su esfuerzo con sinceridad para llevar el espíritu de Tzu Chi a todos los rincones de la sociedad. No se trata solo de vínculos personales.

En sus mejores tiempos, la Asociación Educativa —con docentes activos y jubilados— integraba en sus materiales casos reales de asistencia social y experiencias con estudiantes difíciles. Estos temas se compartían en escuelas secundarias, primarias y jardines de infancia… siempre con un enfoque estructurado y con sentido.

Cuando los docentes llegan a la jubilación, algunos piensan: “También es momento de retirarme de Tzu Chi, ya hice mi parte.” Pero, ¿acaso hemos venido al mundo solo a descansar? No. Cada día y cada momento seguimos recibiendo las bendiciones del cielo y de la tierra. Como ahora, que podemos sentarnos a escuchar el Dharma y sentir cómo nutre nuestro corazón y nuestra mente.

Al ver a los discípulos, noto que muchos ya tienen el cabello completamente blanco. El tiempo pasa sin que nos demos cuenta, y aunque nos cueste aceptarlo, envejecer es parte de la ley natural. Aunque a veces nos resistamos, es importante aceptar ese proceso con serenidad. El tiempo que ya pasó forma parte de nuestra historia. Y si en ese tiempo hicimos algo que valga la pena compartir, entonces ha sido un tiempo bien vivido. Pero si simplemente dejamos que pase sin propósito, ese tiempo se pierde.

A veces sentimos cierta culpa por disfrutar los recursos del planeta sin aportar nada a cambio. Pero si de verdad hemos contribuido al mundo, podemos decir con tranquilidad y orgullo: “Qué bueno que pude devolver algo”. No dejemos que las causas y las condiciones que nos formaron se desvanezcan. Maestros, pregúntense: ¿cuántos estudiantes han acompañado a lo largo de su vida? La educación social también importa. Tenemos que seguir interesados en el camino que toman nuestros antiguos alumnos.

A todos los Bodhisattvas de Tzu Chi en el mundo, los animo a ver Da Ai TV y a conocer el trabajo que la fundación realiza en todo el mundo. Al ver tanto sufrimiento, tal vez surja en ustedes la pregunta: “¿Debería hacer una donación?” o incluso: “¿Y si voy personalmente a ayudar?” Cuando conversen con estudiantes o antiguos colegas, lleven estos temas a la mesa. Cultiven relaciones.

Siempre digo: “Cultiva vínculos, extiende amor.” A partir de las relaciones del pasado, pueden nacer conexiones kármicas profundas que generen un gran bien en el mundo.

Para poder transformar el mundo, necesitamos personas. Con personas hay fuerza, y con esa fuerza, el Dharma puede transmitirse. La Asociación Educativa debe encontrar maneras de continuar ese legado. Los maestros activos deben alentar con entusiasmo a que las nuevas generaciones de docentes se integren para que ese espíritu se mantenga vivo de generación en generación. Nuestro compromiso es beneficiar a los demás, expandir la sabiduría y seguir el camino de Tzu Chi: el camino del Bodhisattva, cultivando tanto bendiciones como sabiduría.

Compilado a partir de las enseñanzas de la Maestra Cheng Yen durante un encuentro con la Asociación de Maestros de Tzu Chi en Tainan, celebrado el 25 de diciembre de 2024.

Más enseñanzas de la maestra

X
微信裡點"發現"
掃QRCode便可分享此頁
複製網址
前往微信
按"複製網址"後複製連結後,再按"前往微信"即可前往微信App分享此頁