Español

Cuanto más hacemos, más conseguimos

Oficina Nacional | Octubre 30, 2025

Maestra del Dharma Cheng Yen
Traducción: Departamento de Español

Los empresarios suelen ser personas muy ocupadas. Por eso es admirable que puedan dedicar parte de su valioso tiempo a participar en el Retiro Global de Empresarios de Tzu Chi y aprender más sobre la fundación.

Si queremos tener éxito en los negocios, debemos planificar con atención y sabiduría. Lo mismo sucede si queremos generar beneficios para la sociedad, debemos planificar con conciencia. Sin embargo,  si nos desviamos tan solo un poco de nuestras intenciones, podemos terminar favoreciéndonos solo a nosotros mismos sin que llegue a los demás. Cuando esas pequeñas desviaciones se acumulan con el tiempo, pueden llegar a ser dañinas para la sociedad en su conjunto.

El carácter chino para “persona” (人) tiene una forma muy simple. A menudo, uso mis dos dedos para ilustrarlo. Desde mi perspectiva, la forma que surge se parece al carácter de “persona” (人), pero desde otro ángulo, puede parecerse al carácter “entrar” (入). Si los separo un poco más, se forma el carácter “ocho” (八). Aunque son los mismos dos dedos y las mismas formas, los principios y las historias que representan pueden ser muy diferentes.

Esto lo explico porque le suelo decir a la gente que “¡por favor, sean más conscientes!” Y aunque lo repita muchas veces, me pregunto si de verdad son conscientes del profundo significado de lo que les pido. Mientras hablo, pienso: “Si no menciono esta parte, no transmitiré completamente mi intención”. Y después de decirla, a veces, me doy cuenta de que todavía queda algo más importante por expresar.

En los sutras, las enseñanzas del Buda siempre comienzan con la frase que dice: “Así lo escuché”. Esto nos recuerda que el contenido de los sutras procede directamente de las palabras pronunciadas por el Buda hace más de 2.500 años.

El Buda vino a este mundo con un solo propósito, enseñar el Camino del Bodhisattva. Todos podemos alcanzar la iluminación, pero antes de convertirnos en budas, debemos recorrer ese camino y poner en práctica sus enseñanzas. Si no practicamos, permaneceremos lejos del despertar. Por mucho tiempo que dediquemos a ilustrar a otros sobre lo que el Buda nos enseñó, nunca lo haremos bien. Por eso, debemos adaptar las enseñanzas a las capacidades de las personas. Las enseñanzas buenas de verdad deben ser agradables de escuchar, valiosas y útiles para la vida cotidiana.

Si seguimos paso a paso el Camino del Bodhisattva, al final, llegaremos a nuestro destino. Si no mantenemos la concentración, incluso después de más de 2.500 años de camino, seguiremos lejos de la iluminación. Todos los que participan en Tzu Chi  poseen un gran conocimiento y experiencia en la sociedad. Han dejado el orgullo a un lado para unir sus corazones en un mismo propósito. Lo que escuchan son enseñanzas genuinas.

Mucha gente no comprende el verdadero espíritu del budismo. Creen que solo consiste en rezar o pedir bendiciones. Pero eso es un error. El budismo no consiste en  buscar beneficios, sino en buscar el Dharma. Es como obtener un doctorado en el mundo secular. Se requiere estudio y esfuerzo constantes para lograrlo. En mi caso, yo no he estudiado mucho ni tengo diplomas. Sin embargo, he recibido varios certificados y doctorados honoríficos. Esto no es mérito mío, sino resultado del apoyo, el reconocimiento y la contribución de todos ustedes. Por eso, cada vez que recibo uno de estos títulos, no me siento digna de ellos.

Mi deseo es que todos comprendan y afirmen el espíritu de Tzu Chi desde el corazón. La labor de Tzu Chi no es obra de una sola persona. La unión entre todos los que formamos parte de la fundación es la que crea el mundo de Tzu Chi. Yo puedo inspirar a otros y ustedes también pueden hacerlo. Cuando el Dharma se transmite a través de nuestras palabras y nuestros actos manifiestan buenas acciones, otros escuchan, aprenden y ponen en práctica esas enseñanzas.

Así como lo hacemos ustedes y yo, otras personas también pueden unirse en la enseñanza del Dharma. Pueden transmitir lo que hacen los voluntarios y lo que hago yo. De esta forma, el Dharma se transmite sin interrupción. Todos pueden practicarlo y todos pueden enseñarlo. Así purificamos los corazones, fomentamos la armonía social y creamos una Tierra Pura en el mundo.

Muchas personas recitan “Amitabha Buda” creyendo que su tierra es la Tierra Pura. Pero esa Tierra Pura requiere del esfuerzo conjunto de todos para existir. En la práctica espiritual, no podemos carecer de raíces virtuosas, ni basta con hacer el bien un poco; debemos hacer mucho bien para construir esa pureza.

Porque, con el tiempo, todo surge por acumulación. Por eso, debemos entregarnos con nuestras manos, nuestro tiempo y nuestros recursos sin esperar nada a cambio. Dar debe ser visto como un deber fundamental, no como una búsqueda de recompensa. Cuando ayudamos a otros, en lugar de decir “yo salvé a esta persona”, deberíamos decir: “Esa persona es fuerte. Con solo un pequeño impulso, pudo ponerse en pie y seguir adelante”. Debemos de aprender a elogiarnos los unos a los otros .

Las personas deben involucrarse en el Dharma. Tras entrar en contacto con él, deben practicarlo. Antes, ustedes y yo no nos conocíamos. Ahora que nos hemos unido entorno a Tzu Chi y nuestra relación ha madurado, hemos podido ver el desarrollo paso a paso. Pero, ¿cómo se alcanza el “verdadero conocimiento”? No basta con escuchar ni con observar; hay que participar. Solo al involucrarse con sinceridad y comprender a través de la experiencia se puede alcanzar la verdadera sabiduría. Cuando los pies han caminado y las manos han trabajado, podemos transmitir las enseñanzas adquiridas a otros. Esa es la verdadera conexión, la auténtica difusión del Dharma.

A menudo digo: “Cuanto más haces, más alcanzas. Lo que haces, lo obtienes. Si no haces nada, no obtendrás nada”. Cuando escuchas o ves el sufrimiento de otros y te esfuerzas por ayudarles, aunque el cuerpo se canse, la mente se siente ligera y en paz. Lo que das, lo recibes. Cuando haces el bien, tus acciones se convierten en ganancias personales. Cuando ves el sufrimiento y no actúas, ese vacío de acción se convierte en una pérdida. Para crear beneficios para  la humanidad, se necesitan muchas manos y muchos corazones comprometidos.

No se trata de descartar a una persona. Porque todos perderíamos los beneficios que esa persona puede generar. Solo al participar podemos aumentar nuestras aportaciones individuales a nuestra fuerza colectiva.

Compilado a partir de las enseñanzas de la Maestra Cheng Yen durante la ceremonia de clausura del Retiro Global de Empresarios de Tzu Chi, el 14 de septiembre de 2025.

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